HOME > EDICIONES > Año 2003, Volumen 53 - Número 2
Trabajos de Investigación
Comparación de los resultados de dos métodos de encuestas alimentarias
Carmen Urteaga Ribbeck, Anna Christina Pinheiro Fernandes, Eduardo Atalah Samur Departamento de Nutrición, Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
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RESUMEN Comparación de los resultados de dos métodos de encuestas alimentarias El objetivo de este estudio fue comparar los resultados alimentario-nutricionales obtenidos por medio de una encuesta de recordatorio del día anterior (ERDA) y otra de tendencia de consumo (ETC) en la misma población. Se aplicaron ambas encuestas simultáneamente en 264 escolares y 272 adultos pertenecientes a tres ciudades de Chile: Santiago, Antofagasta y Temuco Se determinó edad, sexo, escolaridad, ocupación, previsión del jefe de familia, peso y talla (IMC). El consumo de porciones de alimentos y de nutrientes fue comparado utilizándose promedios, desviación estándar (DE), ANOVA y correlación de Pearson. Lo resultados indicaron que no hubo diferencias significativas entre ambas encuestas en el consumo promedio de cereales, frutas, carnes y azúcar. El consumo de lácteos y aceites fue mayor según ETC: 0,6 ± 1,7 y 0,3 ± 0,9 porciones respectivamente (p < 0,01). En nutrientes no hubo diferencias significativas para b -caroteno, vitaminas A, C, hierro y zinc. Las diferencias promedio en energía y nutrientes fueron menores al 10% del consumo salvo en ácidos grasos omega-3, colesterol, vitamina E y folatos. Los coeficientes de correlación entre las dos encuestas fueron < 0,4 para la mayor parte de los nutrientes y alimentos. En adultos se encontraron correlaciones cercanas a 0,5 para cereales, lácteos y azúcar. Nuestras conclusiones indican que ambas encuestas entregan resultados similares a nivel poblacional, pero con diferencias significativas cuando la unidad de análisis es la persona. El método más adecuado dependerá fundamentalmente de los objetivos del estudio.
Palabras clave: encuestas alimentarias, comparación, tendencia de consumo, recordatorio 24 horas, nutrición, Chile.
SUMMARY Comparison of results from two dietary interview methods The objective of this study was to compare the food consumption and nutrient intakes obtained through a 24-h dietary recall (DR) and a consumption tendency interview (CTI). Both instruments DR and CTI were applied simultaneously in groups of 264 schoolchildren and 272 adults. Information on age, sex, literacy, occupation, and head of family’s social security system was also obtained. Body weight and height were measured and the body mass index BMI was calculated. Food portions and nutrient intakes were described and compared by using means, standard deviation, ANOVA, and product moment Pearson’ correlation. No significant differences were detected between both methods with respect to mean consumption of cereals, fruits, meats and sugars. Dairy products and oil consumption were found to be larger according to CTI : 0,6 ± 1,7 y 0,3 ± 0,9 portions, respectively (p < 0,01). In terms of nutrient intakes, there were no differences in b -carotene, vitamin A, vitamin C, iron, and zinc. Mean differences of energy and selected nutrients were lower than 10% of total intake, except by omega-3 fatty acid, cholesterol, vitamin E, and folate. Correlation coefficient between both methods was < 0.4 for most foods and nutrient intakes. Correlation was slightly higher in adults regarding cereals dairy and sugar (» 0,5). Both methods DR and CTI produce similar results when applied at the population level, but can be significant different on individuals. The suitability of each method will depend on the objectives of the study.
Key words: dietary assessment, comparison, food frequency, 24 h recall, nutrition, Chile.
INTRODUCCIÓN
Cada día cobra más importancia la necesidad de disponer información sobre
el consumo de alimentos y los patrones alimentarios de la población por su
asociación con diferentes enfermedades crónicas no transmisibles (1). La
metodología habitualmente utilizada con este fin es aplicar alguna encuesta
alimentaria, aunque ellas son fuertemente cuestionadas por la confiabilidad de
las mediciones o por la baja reproducibilidad o precisión de los diversos métodos
(2-4).
Las encuestas más utilizadas en Chile son las que emplean la
técnica de interrogatorio, ya sea de Recordatorio de 24 horas o de Tendencia de
Consumo de Alimentos (5,6). En la literatura se describe que una encuesta de
R24H provee mejor información a nivel poblacional que a nivel individual (7).
La encuesta de tendencia ha sido utilizada en Chile desde la década del 60, a
pesar de que nunca fue validada por la complejidad que exige este procedimiento
(8-12). Ambas encuestas tienen la ventaja de ser relativamente fáciles de
realizar por profesionales entrenados. En ellas, la precisión está determinada
principalmente por la capacidad de los individuos en recordar su ingesta y en la
del entrevistador en hacerla recordar (2) , no existiendo consenso sobre las
ventajas de una sobre otra.
La confiabilidad de la información alimentaria se puede
determinar comparando los resultados obtenidos por distintos métodos. La
encuesta alimentaria por pesada ha sido considerada como un estándar oro por
ser la más exacta en la medición del consumo alimentario (13). Analizando los
resultados obtenidos a través de una encuesta de recordatorio y una encuesta
por pesada, Bingham (14) constató valores muy similares. Un estudio realizado
en Inglaterra en personas adultas encontró que el coeficiente de correlación
entre la encuesta de 24 horas y un cuestionario de frecuencia de 65 itemes era
bajo, fluctuando entre 0,2 y 0,4 para los diferentes alimentos y nutrientes
(15,16).
No existen en Chile estudios que cotejen los resultados de
diferentes encuestas alimentarias. El propósito de este estudio es comparar los
resultados alimentario-nutricionales obtenidos a través de una encuesta de
Recordatorio de 24 horas y de Tendencia Consumo Cuantificada aplicadas al mismo
tiempo en escolares y adultos. Sus resultados pueden contribuir a definir mejor
el uso y aplicación de estas encuestas en nuestro medio.
MATERIAL Y MÉTODO
La población estudiada incluyó una muestra representativa de 264 escolares
y 272 adultos de tres ciudades (Santiago, Antofagasta y Temuco) seleccionados en
un proyecto orientado a evaluar la exposición humana a arsénico (17). Para
determinar la muestra de adultos fueron identificadas las empresas afiliadas a
la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) en las cuales hubiera más de 10
afiliados. Por medio de un sorteo aleatorio fueron seleccionadas 10 empresas en
Antofagasta y Temuco y 16 en Santiago, sorteándose 7 personas en cada una de
ellas. Para establecer la muestra de los escolares fueron identificados los
colegios municipalizados y particular subvencionados que registraran existencia
del 8º año básico, sorteándose aleatoriamente 10 escuelas en Temuco y
Antofagasta y 20 en Santiago. En cada escuela fueron identificados 7 niños en
Antofagasta y Temuco y 5 a 6 en Santiago.
A cada participante se aplicó una encuesta recordatorio del
día anterior y luego una encuesta de tendencia de consumo cuantificada, en los
respectivos lugares de trabajo o estudio. En la Tabla 1 se puede apreciar un
extracto de la encuesta de tendencia utilizada.
Ambas encuestas fueron realizadas por nutricionistas
previamente entrenadas. Las sesiones de estandarización fueron realizadas en
cada ciudad y estuvieron orientadas a mejorar la calidad de la información con
énfasis en el uso correcto del instrumento. Las encuestas fueron realizadas con
el apoyo de material fotográfico que representaba utensilios domésticos de uso
habitual en la alimentación (distintos tipos de platas, tazas y cucharas).
TABLA 1
Extracto de la encuesta de tendencia de consumo de alimentos
|
Alimentos
|
Frecuencia
|
Cantidad por vez
|
Cantidad
|
observaciones
|
|
|
Medida casera g/cc
|
termino medio día
|
|
|
Leche
polvo:
líquida:
Yogurt
Postres leche
Queso
Quesillo
Queso chacra
Frutas:
Kiwi
Manzana
Naranja
Palta
Pera
Plátano
Otras
Frutas desecadas
Frutas en conserva
|
|
|
|
|
Se obtuvo información sobre edad, sexo, escolaridad, ocupación
y previsión del jefe de la familia. Cada uno de los encuestados fue medido y
pesado en condiciones estandarizadas y se calculó el Índice de Masa Corporal
(IMC). En escolares se utilizaron las tablas del CDC/NCHS según edad y sexo,
considerando normales los valores entre el percentil 10 y el 84, sobrepeso entre
p 85 y 94 y obesidad ≥ p 95 (18). En adultos se
consideró normal un IMC entre 18,5 y 24,9, sobrepeso entre 25 y 29,9 y obesidad
≥30.0 kg/m2 (19).
Los datos fueron traspasados a una planilla ACCESS, la que
fue rigurosamente revisada con el objetivo de pesquisar posibles errores de
digitación. Para procesar la información alimentaria se utilizó el programa
computacional Sofnut Ltda. Versión 2002 (20) el cual calcula el aporte de energía,
fibra, lípidos, ácidos grasos, colesterol, vitaminas A, E, C, β caroteno,
ácido fólico, selenio, zinc, calcio y hierro a partir de una base de datos
creada con información tanto nacional como internacional. Además permite
agrupar los alimentos de acuerdo a las recomendaciones de la Pirámide
Alimentaria Chilena (21). Para la adecuación de nutrientes se utilizó las
recomendaciones de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU. La adecuación del
consumo de alimentos fue realizada basándose en las porciones recomendadas según
sexo y edad de la Pirámide Alimentaria Chilena (22-24).
El análisis estadístico se realizó con el programa SPSS
10.0 (25). Para cada grupo de alimentos y nutriente se calculó el consumo
promedio y desviación estándar (DE) según cada encuesta. Se calculó además
la diferencia promedio ± DE entre los valores individuales de cada encuesta.
Para comparar entre los resultados de ambas encuestas se utilizó análisis de
varianza (ANOVA) y para muestras independientes la prueba t de Student. Para
verificar el grado de correlación entre los resultados de las dos encuestas
(CTCA y R24H) se aplicó la prueba de correlación de Pearson. En todos los
casos se consideró estadísticamente significativo una diferencia con un p <
0,05.
RESULTADOS
La muestra estuvo formada por una proporción similar de hombres y mujeres.
La edad promedio en los escolares fue 13,4 ± 0,7 años y en adultos 35,0 ±
10,6 años. La mayor parte de las personas residía en la ciudad de Santiago
(46,7%) y los demás se repartían en iguales proporciones en las ciudades de
Antofagasta y Temuco. En el grupo de los escolares, el 56% de los jefes de
familia había completado la enseñanza media o el nivel técnico universitario
(Tabla 2), proporción que aumentó a un 71,2% en los adultos activos. El 31,8 y
42,6% de la muestra de escolares y adultos respectivamente, presentaba algún
grado de sobrepeso u obesidad según el IMC.
TABLA 2
Características generales de la población estudiada
|
|
Variable
|
Escolares
n=264
|
Adultos
n=272
|
|
|
Escolaridad jefe de familia
Técnico o universitario
Enseñanza media
Enseñanza básica
Sin educación formal
|
%
20,8
52,2
25,8
0,8
|
%
28,4
52,0
17,4
2,2
|
|
Previsión
Sistema público FONASA
Sistema privado
Sin previsión
|
50,0
25,7
11,7
|
53,1
39,9
6,6
|
|
Estado Nutricional
Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad
|
9,1
44,3
25,8
20,8
|
0,8
45,8
39,9
14
|
|
Al comparar el número de porciones de alimentos consumidas
según los dos tipos de encuestas, no se encontraron diferencias significativas
en cereales, frutas, carnes y azúcares (Tabla 3). En cambio el consumo de lácteos
y aceites fue mayor según la encuesta de tendencia en 0,6 ± 1,7 y 0,3 ± 0,9
porciones respectivamente (p < 0,01). Aún cuando las diferencias promedios
son relativamente pequeñas, destaca la amplitud de las desviaciones estándares
lo que refleja un comportamiento muy heterogéneo. En alimentos no se
encontraron diferencias significativas según IMC.
TABLA 3
Consumo promedio de porciones de alimentos según ambas encuentas
|
|
Grupo de alimentos
|
R24H
X±DE
|
CTCA
X±DE
|
Diferencia*
X±DE
|
p
|
|
|
Cereales
Verduras
Frutas
Carnes
Lácteos
Aceites
Azúcares
|
6,3±3,4
1,4±1,4
0,9±1,4
2,0±1,5
0,9±1,4
1,0±0,8
10,8±7,2
|
6,2±3,3
1,1±1,0
1,1±1,2
2,1±1,0
1,5±1,4
1,3±0,7
11,2±7,5
|
-0,1±3,9
-0,3±1,7
0,2±1,9
0,1±1,6
0,6±1,7
0,3±0,9
0,4±8,4
|
NS
<0,01
NS
NS
<0,01
<0,01
NS
|
|
| *Tendencia-Recordatorio
|
Al determinar la adecuación del consumo de porciones a las
recomendaciones, se evidencia el bajo consumo de verduras, frutas y lácteos en
los dos tipos de encuestas aplicadas (Tabla 4). En verduras y frutas menos del
15% de la población estudiada presenta una adecuación ≥ 75,0% al ser
evaluado a través de ambas encuestas. Para los lácteos la proporción con
consumo ≥ 75% de las porciones recomendadas alcanza a 25% según la
encuesta de tendencia y desciende a 15 % cuando se aplica el R24H
TABLA 4
Adecuación promedio a las recomendaciones del consumo
de porciones-pirámide en las dos encuestas (%)
|
| |
Escolares
|
Adultos
|
|
Grupos
|
R24H
(% X±DE)
|
CTCA
(% X±DE)
|
R24H
(% X±DE)
|
CTCA
(% X±DE)
|
|
|
Cereales
Verduras
Frutas
Lácteos
Carnes
Aceites
|
90,6±48,9
37,9±38,4
32,1±47,5
32,2±42,8
82,6±59,7
64,9±54,9
|
83,9±42,1
29,0±30,0U
35,0±39,7
48,6±41,2
92,9±43,5
84,8±41,3
|
80,9±44,
39,38±40,0
27,1±45,5
30,9±49,4
93,3±70,6
49,9±39,3
|
84,8±47,8U
33,2±28,0
34,0±39,4U
55,5±54,3U
91,4±47,5U
65,6±33,8U
|
|
| U
Tendencia – Recordatorio (p<0,05)
|
En la mayoría de los nutrientes se encontraron diferencias
significativas entre las dos encuestas, con excepción del b-caroteno,
vitamina A total, vitamina C, hierro y zinc. Las diferencias promedio en energía
y nutrientes fueron menores al 10% del consumo, salvo en ácidos grasos w
3, colesterol, vitamina E y folatos (Tablas 5 y 6).
TABLA 5
Consumo promedio de macronutrientes según los dos tipos de encuentas
|
|
Nutrientes
|
R24H
X±DE
|
CTCA
X±DE
|
Diferencia*
X±DE
|
p
|
|
|
Calorías (kcal)
Proteína (g)
Lípidos (g)
AGS (g)
AGMI (g)
AGPI (g)
AG w 6 (g)
AG w 3 (g)
Colesterol (mg)
|
1926±752
66,6±26,9
57,3±33,2
17,0±12,7
18,1±13,6
13,4±8,4
6,4±5,6
0,1±0,3
153,6±166,3
|
2028±713
71,6±26
60,9±23,8
19,0±8,9
19,5±8,4
17,4±7,3
10,2±5,5
0,5±0,6
193,5±114,6
|
102,5±872
5,0±33,0
3,5±37,0
2,0±14,3
1,4±14,7
4,0±10,0
3,8±0,6
0,4±0,6
40,0±183,7
|
<0,01
<0,01
0,05
<0,01
0,05
<0,01
<0,01
<0,01
<0,01
|
|
| *Tendencia
- Recordatorio |
La ingesta promedio de nutrientes se encuentra cercana o
supera las recomendaciones para proteínas, vitamina A, folatos, hierro y
selenio en ambos grupos según los dos tipos de encuestas. Calcio y zinc
presentan los niveles más críticos de adecuación y en menor proporción
vitamina C, vitamina E y energía (Tabla 7).
TABLA 6
Consumo promedio de fibra, vitaminas y minerales
según los dos tipos de encuestas
|
|
Nutrientes
|
R24H
X±DE
|
CTCA
X±DE
|
Diferencia*
X±DE
|
p
|
|
|
Fibra (g)
b -caroteno
Vitamina A (ER)
Vitamina C (mg)
Vitamina E (mg)
Folatos (mcg)
Calcio (mg)
Hierro (mg)
Selenio (mcg)
Zing (mg)
|
17,8±9,1
299±457
595±1006
46,4±59,9
9,9±7,2
183±122
404±269
14,3±6,8
88,1±48,0
5,4±2,9
|
19,1±9,6
275±299
624±260
42,3±46,4
12,4±5,7
206±97
430±294
14,0±5,6
94,8±47,4
4,2±2,2
|
1,3±12,1
-24±520
-29±1078
-4,0±74,1
2,5±8,6
23±146
126±347
-0,2±7,5
6,7±59,2
-1,7±3,5
|
0,01
NS
NS
NS
<0,01
<0,01
<0,01
NS
<0,01
NS
|
|
| *Tendencia-Recordatorio |
TABLA 7
Adecuación promedio del consumo de nutrientes
a las recomendaciones en las dos encuestas
|
| |
Escolares
|
Adultos
|
|
Nutrientes
|
R24H
(% X±DE)
|
CTCA
(% X±DE)
|
R24H
(% X±DE)
|
CTCA
(% X±DE)
|
|
|
Energía
Proteínas
Vitamina A
Vitamina C
Vitamina E
Folatos
Calcio
Hierro
Selenio
Zing
|
88,1±34,7
106,4±41,2
91,3±177,6
83,5±91,4
84,3±63,4
196,1±108,0
33,6±22,0
157,4±83,0
196,9±111,3
63,0±34,7
|
90,58±29,8
114,8±38,8U
92,2±69,1
71,7±78,6U
102,3±45,2U
204,1±99,2U
44,1±23,6
153,0±64,2
214,9±111,5U
62,2±25,2
|
81,2±34,1
109,6±46,8
76,7±127,2
61,9±85,1
63,9±44,4
161,4±76,6
36,3±24,2
136,2±86,8
162,8±89,7
57,4±32,6
|
87,9±36,6U
118,4±51,4U
82,2±62,7
59,2±65,8
83,1±40,2U
172,6±96,4U
47,8±26,8
136,0±80,0
173,4±88,0
54,5±26,6
|
|
|
U Tendencia
– Recordatorio (p<0,05)
|
Los coeficientes de correlación entre las dos encuestas
fueron bajos tanto en nutrientes como alimentos, fluctuando entre 0,05 y 0,4. En
alimentos la mayor correlación se encontró para azúcar (0,4), cereales y lácteos
(0,3) y en nutrientes para calorías, hierro y calcio (0,3).
DISCUSIÓN
En nutrición humana, uno de los aspectos mas controvertidos y de difícil
medición es la alimentación, principalmente por la enorme variabilidad
intraindividual que existe en el consumo. Sin embargo, hasta el momento las
encuestas alimentarias son el único método factible para la medición del
consumo de alimentos en la población. No así para nutrientes, en que se pueden
utilizar biomarcadores plasmáticos, pero que son de elevado costo y necesitan
de personal altamente especializado para su ejecución (26).
Todos los métodos utilizados para evaluar la alimentación
presentan ventajas y desventaja que son inherentes a cada técnica, las que están
ampliamente descritas en la literatura (27). El método de R24H recoge la
información alimentaria del día anterior a la entrevista. Los diversos
estudios informan que este método tiende a subestimar la alimentación del
individuo al ser aplicado en una sola oportunidad y la varianza intraindividual
puede cambiar de acuerdo al nutriente estudiado. A su vez, la encuesta de
tendencia de consumo considera habitualmente la ingesta del último mes y puede
sobrestimar el consumo debido a la dificultad de ubicar en el tiempo el hábito
alimentario individual y a la imprecisión de los encuestadores al averiguar las
frecuencias de consumo.
Los estudios de validación de los resultados de encuestas
alimentarias utilizados en el European Prospective Investigation into Cancer and
Nutrition (EPIC) (15,16) arrojan interesantes cifras de correlación entre los
diferentes métodos utilizados en los países participantes. Se compararon 12
encuestas de recordatorio con una encuesta de tendencia encontrándose
correlaciones con una variación entre 0,2 y 0,7 para los distintos grupos de
alimentos. Nuestros resultados registran bajas correlaciones, las que no superan
a 0,4. Al analizar los datos separadamente en escolares y adultos, las
correlaciones para cereales, lácteos y azucares son un poco mayores en adultos
(cercanas a 0,5), lo que sugiere patrones de consumo más estables en este
grupo.
Desde un punto de vista estadístico, los resultados indican
que hay diferencias significativas entre ambas encuestas para la mayoría de los
nutrientes y bajos coeficientes de correlación, lo que permitiría deducir que
no son equivalentes. Sin embargo, desde un punto de vista de salud pública, las
diferencias promedio entre ellas son relativamente pequeñas no cambian
sustancialmente la interpretación de los datos (28). La mayor diferencia se
observó en productos lácteos (equivalente a media taza de leche), lo que
significa un consumo de menos del 20% de las porciones recomendadas en el grupo
estudiado. En el caso de las verduras la diferencia equivale a 1/3 de taza,
cantidad poco relevante desde un punto de vista práctico.
Para la mayor parte de los nutrientes los consumos fueron
mayores en la encuesta de tendencia de consumo, lo que sugiere una sobrestimación
de este método, como ha sido descrito en la literatura. Sin embargo para los
nutrientes con baja frecuencia de consumo, es probable que entregue una
información más cercana a la realidad. Es el caso de los ácidos grasos w3,
en que la relación encontrada entre ambas encuestas fue 5:1. Esto podría estar
indicando que el consumo de pescado, el principal alimento aportador de w3,
es esporádico (quincenal o mensual) y por lo tanto tiene una baja representación
en una encuesta de recordatorio.
Podemos concluir que ambas encuestas entregan resultados
bastante similares cuando se analizan a nivel poblacional, pero con diferencias
significativas cuando la unidad de análisis es la persona. Las diferencias a
nivel personal son mayores para aquellos alimentos y nutrientes de consumo esporádico.
Si el objetivo de la encuesta fuera describir la alimentación de un grupo de
personas, podría ser indiferente el tipo de encuesta utilizada. Si el objetivo
es más bien analizar el consumo de algunos nutrientes específicos a nivel
individual, la elección debiera ser una encuesta de tendencia o varias
encuestas de recordatorio de 24 horas. El método más adecuado dependerá
entonces fundamentalmente de los objetivos del estudio. En Chile no se han
publicado estudios relacionados con validación de encuestas alimentarias, por
lo tanto, la comparación de los resultados obtenidos por 2 métodos es un
aporte valioso.
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Recibido: 29/10/2002 Aceptado: 06/05/2003
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ALAN-VE ISSN 0004-0622 - Depósito Legal: pp 199602DF83
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