HOME > EDICIONES > Año 2003, Volumen 53 - Número 2
Trabajos de Investigación
Perfil de riesgo nutricional en la adolescente embarazada
Evelyn Peña, Armando Sánchez y Liseti Solano Centro de Investigaciones en Nutrición. Universidad de Carabobo. Valencia -Venezuela.
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RESUMEN Perfil de riesgo nutricional en la adolescente embarazada Con el objeto de examinar los componentes antropométricos, hematológicos y dietéticos para identificar el perfil de riesgo nutricional en embarazadas adolescentes de bajo nivel socioeconómico, se estudiaron 215 jóvenes (16,9 ± 0,7 años), (rango 13 –18 años) en su primer trimestre de gestación, en la Maternidad del Sur de Valencia, Venezuela. Se obtuvieron datos socioeconómicos, antropométricos: peso pregestacional, peso actual, talla actual, circunferencia de brazo (CB), pliegue tricipital (PT), área grasa (AG), área muscular (AM) e índice de masa corporal pregestacional (IMCP); bioquímicos: hemoglobina y ferritina; y dietéticos (2 recordatorios de 24 horas). Según la edad se clasificaron en 2 grupos: grupo 1 (13 a 15) y grupo 2 (16 a 18 años). Para evaluar el perfíl de riesgo nutricional se consideró: Edad ginecológica < 4 años, IMCP <19,8 kg/m2, talla < percentil 10 de la referencia, Hb < 11 g/dl y ferritina < 12 m g/l. El 96,3% clasificó en pobreza. 83,3% estaban solteras, un 83,3% cursaba educación básica previo al embarazo y un 84,1% se desempeñaba en oficios del hogar. Según grupos de edad, hubo diferencias significativas (p<0,001) para edad ginecológica y edad de menarquia. Los valores promedios de variables antropométricas, bioquímicas y dietéticas no mostraron diferencias estadísticamente significativas según la edad. En riesgo nutricional se observa que el 35,3 % tenía edad ginecológica menor de 4 años, el 23,3 % presentó talla < percentil 10, el 36,3% mostró un IMCP <19,8 kg/m2, el 26,5% tuvo un CB < del percentil 10, el 13,7% mostró Hb < 11 g/dl y el 18,4% de ferritina < 12 m g/l. En el 87,3% se observó un aporte de energía por debajo de la recomendación y la vitamina A y C, el calcio y el cinc se encontraron deficientes en el 36,3%, 25,9%, 88,7% y 73,5% respectivamente. Se observó en el grupo la presencia de factores de alta vulnerabilidad (edad, pobreza, bajo peso, anemia y déficit de energía y nutrientes). El diagnóstico temprano permite identificar dicho riesgo y monitorear la evolución de la gestación. (Financiado por CDCHT-Universidad de Carabobo).
Palabras clave: Adolescencia, embarazo, riesgo nutricional.
SUMMARY Nutritional risk in pregnant adolescents A sample of 215 adolescents (16.9± 0.7 y; 13-18 y) from a low socioeconomic level of Valencia, Venezuela, at their first trimester of pregnancy were studied in order to identify nutritional risk. Socioeconomic, anthropometrical, hematological and dietary characteristic were assessed. Pregestational weight, actual weight, height, arm circumference (AC), triceps skin fold (TS), fat and muscle area (FA/MA) and pregestational body mass index (PBMI) were determined. Hemoglobin (Hb) and ferritin were measured by colorimetric and ELISA methods. Two 24 hour recalls were obtained. According to age, two groups were created. Pregnant adolescents were grouped by age: Group 1, 13 to15 years old and Group 2, 16 to 18 years old. Nutritional risk was defined as: Gynecological age lower than 4 years since menarche, PBMI < 19.8 kg/m2, height below 10th Percentile of reference, Hb below 11 g/dL and ferritin < 12 m g/L. Almost all the adolescents (96.3%) were in poverty. 83.3% were single, 83.3% were at elementary school before pregnancy but 84.1% were attending house chores at the time of exam. There were significant differences (p<0.001) for gynecological age and menarche age , but not for anthropometrical, hematological and dietary variables when Group 1 was compared to group 2. 35.3% of the adolescents had a gynecological age lower than 4 years, 23.3% were below 10th percentile for height, 36,3% had a PBMI lower than 19.8 kg/m2, 26.5% were below 10th percentile for arm circunference, anemia was present in 13.7% and low levels of ferritin in 18.4% of the adolescents. Calorie intake was below recommendation in 87,3% and adequacy for vitamin A and C, calcium and zinc were below 2/3 of recommendation in 36.3%, 25.9%, 88.7% and 73.5% of the adolescents respectively. Studied adolescents had a high prevalence of risk factors for nutritional deficiencies (short age, poverty, low weight, anemia and deficient intake). Early assessment of this conditions allows to identify the risk, to establish interventions and to monitor pregnancy evolution.
Key words: Adolescence, pregnancy, nutritional risk.
INTRODUCCION
La adolescencia es un período significativo en el ser humano, caracterizado
por rápidos y profundos cambios en el crecimiento físico, la maduración y el
desarrollo psicosocial, lo que necesariamente requiere de ajustes y adaptaciones
que permitan al adolescente integrarse armónicamente al medio ambiente (1). La
adolescencia comienza con la pubescencia que es el signo más temprano del
desarrollo de las características sexuales secundarias y continúa con los
cambios morfológicos y fisiológicos hasta aproximarse a la edad adulta,
usualmente cerca del final de la segunda década de la vida (2). Es una etapa
que señala la entrada del individuo joven al mundo de los adultos y entre los
retos que debe enfrentar la adolescente, está el despertar a la sexualidad, su
susceptibilidad al embarazo y la maternidad, con las consecuencias negativas
tanto en el aspecto biológico como en el social. Las estadísticas muestran que
el embarazo en las adolescentes se ha convertido en uno de los principales
problemas de salud pública en muchos países de la región (3).
Venezuela ha visto incrementar el número de adolescentes
embarazadas a más temprana edad, lo que aumenta su riesgo obstétrico. Para
1994, según la Oficina Central de Estadística e Informática, (OCEI) (4), el
19,6% de los nacimientos vivos provenían de madres menores de 19 años, cifra
que para el estado Carabobo fue de 19,1%. Para los años 1998 y 1999, el 11% y
12% de las embarazadas que fueron atendidas por parto normal en la Maternidad
del Sur "Dr. Armando Arcay", de la ciudad de Valencia, correspondió a
menores de 18 años.
Datos obtenidos en la Ciudad Hospitalaria "Dr. Enrique
Tejera" de Valencia, muestran que para el mismo año el 23% de los
nacimientos correspondió a adolescentes menores de 19 años y de ellas el 13%
tenían edades comprendidas en los 12 y 15 años.
Aquellas adolescentes que se embarazan antes de alcanzar la
madurez fisiológica, es decir, en los cuatro años siguientes a la menarquia,
están en situación de alto riesgo nutricional, ya que deben satisfacer las
necesidades de energía y nutrientes de su crecimiento y además, cubrir las
demandas propias del embarazo. Adicionalmente una edad ginecológica menor de
dos años las ubica en muy alto riesgo para problemas asociados con el embarazo
(5). Estudios indican que entre las adolescentes embarazadas puede haber
competencia con el feto por los nutrientes, y muestran que es más frecuente
encontrar productos de embarazo con bajo peso, alta mortalidad y morbilidad
entre adolescentes que en mujeres adultas (6).
La edad, la estatura, el peso pregestacional, la baja
ganancia de peso, la anemia, la paridad y el aporte inadecuado de energía y
nutrientes, colocan a las adolescentes embarazadas doblemente en riesgo
nutricional, ya que no solo está presente el continuo crecimiento materno, sino
también el crecimiento del feto (7).
La evidencia sugiere que el estado nutricional materno es un
factor modificable que puede afectar seriamente tanto la salud de la madre como
la del feto, más aún conociendo que los requerimientos maternos están
aumentados por el crecimiento y desarrollo (5).
Es común observar entre adolescentes patrones de comidas
irregulares y deficientes en vitaminas y minerales y aún cuando se ha
encontrado que las adolescentes consumen dietas que pudieran ser adecuadas en
energía, son bajas en cinc, hierro y otros nutrientes (8).
Con base en lo antes mencionado y considerando la poca
disponibilidad de referencias a nivel nacional tanto de la situación de
embarazo en las adolescentes como sobre el riesgo nutricional, se decidió
evaluar el perfil de riesgo de las adolescentes embarazadas durante el primer
trimestre de embarazo.
METODOLOGIA
Sujetos
El estudio fue conducido en la Maternidad del Sur "Dr. Armando
Arcay", institución de servicio público, ubicada en la zona Sur de la
ciudad de Valencia, dependiente de la Fundación Instituto Carabobeño para la
Salud (INSALUD) y cuya característica principal es el alojamiento conjunto
(madre-hijo). Como parte de un estudio prospectivo longitudinal que se inició
en 1997, se realizó un corte transversal en el primer trimestre de embarazo.
Los datos se presentan para 215 embarazadas que cumplieron con los criterios de
inclusión: embarazo simple, primer trimestre de embarazo y no presentar cuadro
clínico asociado. Todas las embarazadas recibieron educación nutricional como
parte de los cuidados prenatales en la maternidad y de acuerdo al protocolo del
trabajo.
Evaluación nutricional
Sociodemográficos: A cada embarazada le fue evaluado tanto el estrato
social según el método Graffar modificado por Méndez Castellano (9) como las
características personales: estado civil, nivel educativo alcanzado, ocupación
actual, paridad, hábitos de alcohol, suplementación, drogas, cigarrillo y café.
Clínico-antropométrica: edad actual (EA), edad gestacional
(EG) calculada en semanas según la fecha del último período menstrual
reportado por la embarazada; edad de menarquia (EM) y edad ginecológica (EGin)
calculada como el tiempo de intervalo entre la edad de menarquia y la fecha de
la concepción (5).
Las variables antropométricas de dimensión corporal
evaluadas fueron: peso pregestacional (PP), peso actual (PA), talla actual (TA),
circunferencia de brazo izquierdo (CBI) y pliegue tricipital (PT). En composición
corporal fueron: área muscular (AM), área grasa (AG) y el índice de masa
corporal pregestacional (IMCP).
Las mediciones fueron realizadas por dos investigadores
debidamente entrenados y estandarizados, utilizando las técnicas recomendadas
(10). Cada una de las jóvenes fue pesada y medida sin zapatos y con el mínimo
de ropa. Para el peso se utilizó una balanza con escala graduada, marca
DETECTO, registrandose éste al 0,1Kg más cercano. La talla se midió con una
cinta métrica no extensible (plástico) fijada a una pared, señalando el tope
con una escuadra en ángulo recto, con la persona con los hombros en posición
relajada y los brazos colgantes. Los valores de peso y talla se expresaron en
kilogramos y centímetros respectivamente. La circunferencia de brazo se tomó
con una cinta métrica flexible, marcando un punto medio entre el borde inferior
del acrómion y la apófisis del olécranon. El pliegue tricipital se midió a
nivel del punto medio, en la cara posterior del brazo, mediante el uso de un
calibrador Lange y durante tres oportunidades, obteniéndose un valor promedio
(10).
El área grasa y el área muscular se estimaron de acuerdo a
las referencias y fórmulas de Frisancho (11) y el índice de masa corporal
pregestacional fue calculado según la fórmula: peso pregestacional/talla2,
considerándose como punto de corte: Bajo < 19,8 kg/m2, Normal de
19,8 a 26,9 kg/m2 y Exceso ( 27,0 kg/m2 (12). El peso
pregestacional fue obtenido por recordatorio en el 90% de las embarazadas y
correspondió al peso que la adolescente había tenido antes del embarazo. Para
el 10% restante se consideró el peso de la primera visita en el primer
trimestre, como lo refirió Neuman que si la madre desconoce el peso
pregestacional, el peso tomado en las primeras 12 semanas pudiese ser tomado
como de inicio (13).
Laboratorio
Se extrajeron 3 ml de sangre venosa, después de un ayuno de 12 horas, los
cuales se recolectaron en tubos nuevos libres de elementos traza para la
determinación de hemoglobina, utilizando un contador semi-automatizado (Symex)
con anticoagulante EDTA y la ferritina por el método de enzimo inmunoensayo
(14). Se consideró anemia en el primer trimestre de embarazo, cuando las
embarazadas adolescentes presentaron hemoglobina menor a 11 mg/dl (15);
deficiencia de hierro cuando la ferritina era menor a 12 m
g/l y anemia por deficiencia de hierro (Hemoglobina menor a 11 mg/dl y ferritina
menor a 12m g/l) (16).
Dietética
El aporte dietético fue evaluado utilizando el método de recordatorio de
24 horas durante dos días no consecutivos. Para el análisis de energía, macro
y micronutrientes se utilizó un programa computarizado donde además de los
nutrientes contenidos en la Tabla de Composición de Alimentos de Venezuela
(17), se han incorporado los valores para otros elementos de la tabla de
composición de alimentos de México (18). Los valores individuales de energía
y nutrientes fueron revisados basándose en recomendaciones nacionales (19) e
internacionales (20), aún cuando las comparaciones se realizaron contra las
nacionales. Se uso para energía, la ecuación para el grupo de adolescentes
(femenino) de 10 a 18 años, que determina el gasto energético en reposo (GER),
definiendo para este grupo la actividad "ligera" con un factor de
actividad de 1,5. Como punto de corte de riesgo de deficiencia para vitaminas y
minerales se usó el criterio de 2/3 de la recomendación dietética (21)
aplicado sobre las recomendaciones nacionales. Cabe destacar que para establecer
la adecuación de energía y nutrientes se partió de la recomendación básica
para el grupo etario, sin modificación por embarazo ya que estaban en el primer
trimestre.
Perfíl de riesgo
A los fines del estudio, se considera riesgo la presencia de al menos una de
las siguientes variables: Edad ginecológica < 4 años (8), talla < del
percentil 10 de Frisancho para el grupo de 13 a 18 años (11), IMCP <19,8
kg/m2 (12, 22), Hb < 11 g/dL y ferritina < 12 m
g/L (15,16, 23). Con el fin de comparar los resultados, los datos se presentan
clasificando las adolescentes en dos grupos de edad: Grupo 1 (13 a 15 años) y
Grupo 2 (16 a 18 años).
Pruebas estadísticas
Las estadísticas descriptivas fueron generadas usando un programa SPSS
(versión 8.0 para Windows), valores que se expresan como media y desviación
estándar según grupos. Se utilizó la prueba de t de Student para muestras
independientes, análisis de varianza y distribución percentilar. La normalidad
de las variables energía y nutrientes fue revisada con la prueba de Kormogorov-
Smirnov y se usó la prueba de Mann- Whitney para datos no paramétricos(24). En
todos los casos el nivel de significancia estadística se fijó con una p
<0,05.
RESULTADOS
La selección de las adolescentes se realizó en el primer trimestre de
embarazo, con una edad gestacional promedio de 12,1±
2,7 semanas. La edad promedio de las adolescentes según grupos fue de 14,5±
0,6 años en el grupo 1, en una proporción de un 21,9% (n= 47), mientras que en
el grupo 2 fue de 16,3± 1,2 años, 78,1% (n=168). La
Tabla 1 muestra los datos sociodemográficos según edad, donde resalta un
elevado porcentaje de adolescentes que se ubican en pobreza (96,3%), con un
83,3% de adolescentes solteras, de las cuales el 83,3% (c
2= 0,009) solo alcanzaron la educación básica y que al salir
embarazadas abandonaron la escuela y se desempeñan actualmente en oficios del
hogar (84,1%). Según la paridad, 84,7% son primiparas y el 15,3% son multíparas,
lo que las ubica en mayor riesgo nutricional, dados los embarazos previos. El
36,3% (c 2= 0,017) refirió estar usando
suplementos. El 22,8% de las adolescentes reportó consumir alcohol y el 69,2%
café. No refieren consumo de drogas.
TABLA 1
Características sociodemográficas de las adolescentes
embarazadas. Valencia, Venezuela
|
|
Edad
|
| |
13- 15 años
(n= 47, %)
|
16-18 años
(n=168, %)
|
Total
(n=215, %)
|
Chi2
|
|
|
Estrato social
|
|
|
|
|
|
Media
|
1 (12,5)
|
7 (87,5)
|
8 (3,7)
|
|
|
Pobreza relativa
|
33 (21,6)
|
120 (78,4)
|
153 (71,2)
|
0,751
|
|
Pobreza critica
|
13 (24,1)
|
41 (75,9)
|
54 (25,1)
|
|
|
Estado civil
|
|
|
|
|
|
Solteras
|
39 (21,8)
|
140 (78,2)
|
179 (83,3)
|
0,954
|
|
Casadas
|
8 (22,2)
|
28 (77,8)
|
36 (16,7)
|
|
|
Nivel educativo
|
|
|
|
|
|
Básico
|
45 (25,1)
|
134 (74,9)
|
179 (83,3)
|
0,009
|
|
Diversificado
|
2 (5,6)
|
34 (94,4)
|
36 (16,7)
|
|
|
Ocupación
|
|
|
|
|
|
Oficios del hogar
|
38 (21,1)
|
142 (78,9)
|
180 (84,1)
|
|
|
Estudiante
|
7 (30,4)
|
16 (69,6)
|
23 (10,7)
|
0,568
|
|
Otros
|
2 (12,0)
|
9 (88,0)
|
11 (5,2)
|
0,568
|
|
Paridad
|
|
|
|
|
|
Primípara
|
44 (24,2)
|
138 (75,8)
|
182 (84,7)
|
0,054
|
|
Multipara
|
3 (9,1)
|
30 (90,9)
|
33 (15,3)
|
|
|
Recibe suplementos
|
24 (30,8)
|
54 (69,2)
|
78 (36,3)
|
0,017
|
|
Habito de alcohol
|
|
|
|
|
|
Si
|
10 (20,4)
|
39 (79,6)
|
49 (22,8)
|
0,780
|
|
No
|
37 (22,3)
|
129 (77,7)
|
166 (77,2)
|
|
|
Habito de café
|
|
|
|
|
|
Si
|
37 (24,8)
|
112 (75,2)
|
149 (69,3)
|
0,131
|
|
No
|
10 (15,2)
|
56 (84,8)
|
66 (30,8)
|
|
|
| No
refieren consumo de drogas ni cigarrillos
|
En la Tabla 2 se presenta la distribución percentilar (p25,
p50 y p75) y los valores promedios de los parámetros antropométricos y bioquímicos,
observándose que con relación a los antropométricos, en ambos grupos de edad,
los valores medios se ubican dentro de los rangos del percentil 50 tanto de la
referencia nacional como internacional (25,11). Las variables antropométricas
no mostraron diferencias significativas según la edad, aún cuando el grupo de
16 a 18 años presenta valores para IMCP, circunferencia de brazo, pliegue
tricipital y área grasa levemente inferiores al grupo de 13 a 15 años.
TABLA 2
Características maternas sen parámetros antropométricos y bioquímicosa
embarazadas adolescentes. Valencia, Venezuela
|
|
|
Percentilesb
|
Edad
|
Total
|
|
25
|
50
|
75
|
13 -15 años
|
16–18 años
|
n = 215
|
T
|
|
|
Edad Actual (años)
|
16
|
17
|
17
|
14,5 ± 0,6
|
16,3 ± 1,2
|
16,9 ± 0,7
|
0,000
|
|
Edad Ginecológica (años)
|
3
|
4
|
5
|
2,9 ± 1,1
|
4,0 ± 1,5
|
4,3 ± 1,4
|
0,000
|
|
Edad Menarquia (años)
|
11
|
12
|
13
|
11,5 ± 1,1
|
12,1 ± 1,2
|
12,3 ± 1,2
|
0,000
|
|
Peso Pregestacional.
(kg)
|
47
|
51
|
55
|
51,5 ± 8,7
|
51,6 ± 7,3
|
51,6 ± 7,0
|
0,929
|
|
Talla actual (cms)
|
153,5
|
157,0
|
160,5
|
156,0 ± 5,0
|
156,9 ± 5,6
|
157,2 ± 5,8
|
0,227
|
|
IMCP (kg/m2)
|
18,9
|
20,8
|
22,4
|
21,0 ± 2,0
|
20,9 ± 2,6
|
20,8 ± 2,6
|
0,664
|
|
Circunf. Brazo (cms)
|
23.0
|
24,5
|
26,5
|
25,0 ± 3,0
|
24,8 ± 2,6
|
24,8 ± 2,5
|
0,562
|
|
Pliegue Tricipital (mm)
|
13
|
16
|
20
|
18,1 ± 5,9
|
17,1 ± 5,5
|
16,9 ± 5,4
|
0,166
|
|
Area Grasa (cm2)
|
14,2
|
17,2
|
23,6
|
20,6 ± 8,6
|
19,3 ± 7,6
|
19,0 ± 7,3
|
0,211
|
|
Area Muscular (cm2)
|
26,3
|
30,2
|
34,0
|
30,2 ± 6,2
|
30,4 ± 5,5
|
30,5 ± 5,3
|
0,694
|
|
Hemoglobina (g/dL)
|
11,5
|
12,1
|
12,8
|
12,0 ± 0,9
|
12,0 ± 1,0
|
12,0 ± 1,1
|
0,794
|
|
Ferritina (m g/L)
|
15,7
|
27,3
|
43,5
|
30,6 ±18,5
|
34,0 ± 28,3
|
34,9 ±30,5
|
0,794
|
|
|
a X± DS b Percentiles (25, 50,
75) del grupo estudiado.
|
En cuanto a las variables bioquímicas, el percentil 50 del
grupo tanto para la hemoglobina como para la ferritina fue similar en ambos
grupos de edad, con ligera tendencia a la baja para la ferritina.
La Tabla 3 muestra la distribución percentilar (p25, p50 y
p75) y los valores promedios para energía, macro y micro nutrientes, grupos de
edad. Del mismo se destaca que los valores promedios para los diferentes
elementos en ambos grupos se ubican cercanos al percentil 50 del grupo; sin
embargo las adolescentes entre 13 y15 años registraron aportes, de energía,
macro y micronutrientes, pero no significativos, inferiores a los reflejados por
el grupo de 16 a18 años, con excepción del calcio y el cinc.
TABLA 3
Aporte de energía macro y micronutrientes de la dieta
embarazadas adolescentes. Valencia, Venezuela
|
|
|
Percentilesa
|
13 – 15 Años
(n= 47)
|
16 – 18 Años
(n=168)
|
Total
(n=215)
|
|
25
|
50
|
75
|
Media DE
|
Media DE
|
Media DE
|
|
|
Energía Kcal
|
1372
|
1638
|
1897
|
1586 ± 410
|
1644 ± 402
|
1632 ± 403
|
|
% Proteínas
|
12
|
13
|
15
|
13,6
|
13,3
|
13,3
|
|
% Grasas
|
21
|
25
|
29
|
24,0
|
25,6
|
25,1
|
|
% Carbohidratos
|
58
|
62
|
66
|
62,3
|
61,0
|
61,2
|
|
Proteínas (g/d)
|
43,6
|
55,2
|
66,2
|
54,9 ± 15,5
|
55,7 ± 15,4
|
55,5 ± 15,4
|
|
Grasas (g/d)
|
35,3
|
44,8
|
59,8
|
44,0 ± 16,6
|
51,5 ± 13,9
|
47,5 ± 17,7
|
|
Carbohidratos (g/d)
|
212
|
250
|
299
|
242,1± 63,9
|
247,3± 62,0
|
257,3 ± 65,6
|
|
Vitamina A (ER/d)
|
521,7
|
859,5
|
1399,5
|
1213,8 ± 1364
|
879,5± 538,3
|
1094,6 ± 1011
|
|
Vitamina C (mg/d)
|
37,3
|
89,4
|
160,2
|
114,3± 87,2
|
116,3± 100,8
|
111,7 ± 100,1
|
|
Calcio (mg/d)
|
310,2
|
448,0
|
627,0
|
475,2± 182,3
|
550,4± 268,9
|
491,9 ± 240,3
|
|
Hierro (mg/d)
|
12,4
|
15,8
|
19,3
|
16,1± 5,4
|
17,4± 6,0
|
16,3 ± 5,7
|
|
Zinc (mg/d)
|
6,2
|
7,9
|
10,3
|
8,0± 2,5
|
7,7± 2,3
|
8,5 ± 3,8
|
|
|
Requerimiento energético
promedio calculado para este grupo (2074 Kcal/d)
a Percentiles (25-75) del grupo estudiado "t"
Student (no significativa).
|
Al evaluar el perfil de riesgo presente en este grupo (Gráfico
1) se observa que el 35,3 % de las adolescentes tenía una edad ginecológica
promedio menor de 4 años, siendo las del grupo 1 (44,7%) las más vulnerables
de riesgo. El 23,3 % de las jóvenes tuvo una talla promedio inferior al
percentil 10 de la referencia (11). El 36,3% inició su embarazo con un IMCP
< 19,8 kg/m2. El 26,5% mostró un CB < del percentil 10. El
13,7% de las embarazadas presentaba anemia y el 18,4% tuvieron valores de
ferritina < 12 m g/L. El 87,3% mostró un aporte
de energía por debajo de la recomendación promedio para el grupo durante el
primer trimestre de embarazo y la vitamina A y C, el calcio y el cinc se
encontraron en riesgo de deficiencia (< 2/3 de recomendación) en el 36,3%,
25,9%, 88,7% y 73,5% de las jóvenes estudiadas, respectivamente. No se encontró
correlación entre las variables antropometricas, bioquímicas y dietéticas.
Como se observa, el perfil de riesgo nutricional fue más frecuente en las
adolescentes entre 16 y 18 años.
GRAFICO 1
Factores de riesgo presentes en embarazadas adolescentes

(Edad ginecológica c 2 =36,01
p<0,000)
** Inferior al requerimiento energético promedio calculado para este grupo.
*** < 2/3 de la Recomendación para Vit. A, Vit C, calcio y cinc.
DISCUSION
El embarazo en la adolescencia implica una situación compleja desde el
punto de vista psícosocial, biológico y nutricional, lo que habitualmente se
traduce en mayores riesgos maternos y perinatales. En Venezuela se ha observado
un incremento del número de adolescentes embarazadas a más temprana edad, lo
que aumenta su riesgo obstétrico. Según la Oficina Central de Estadística e
Informática (OCEI) (4), el 19,6% de los recién nacidos vivos provienen de
madres menores de 19 años. Dada la poca información que a nivel nacional
existe fundamentalmente en relación con las características biológicas y
nutricionales de este grupo etário, es que se planteó la necesidad de evaluar
el perfil de riesgo de las adolescentes en etapas tempranas del embarazo y así
prevenir la ocurrencia de efectos adversos tanto para la madre como para el
producto. Al examinar las características sociodemográficas del grupo
estudiado encontramos una mayoría de jóvenes de bajo nivel socioeconómico y
en pobreza (96,3%), donde un alto porcentaje estaban solteras (83,3%) y con bajo
nivel de escolaridad (84,9%) solo habían alcanzado hacer 9 años de
escolaridad, lo cual es bajo para la edad. El 84,1% no tenía ocupación
definida ya que manifestaron haber abandonado los estudios al conocer que
estaban embarazadas. Como ha sido mostrado en diferentes estudios, cada uno de
estos aspectos tiene sus efectos importantes sobre la madre y en especial si es
adolescente, aumentando los riesgos durante el embarazo; así como sobre el peso
del producto y sus posibilidades de desarrollo futuro (26-28).
En este estudio, aún cuando los valores promedios de edad de
menarquia y edad ginecológica mostraron diferencias significativas respecto a
los grupos de edad, la edad de menarquia fue ligeramente mas baja que la edad
promedio nacional (12,6 años) (29) y a las de adolescentes de EEUU y Japón de
12,1 a 13,0 años (8, 30). El valor promedio para la edad ginecológica fue
también menor (4,0± 1,5 años) a los reportados por
otros autores (7, 31). Un 35,3% de las adolescentes estudiadas tenían menos de
cuatro años de edad ginecológica, hallazgo similar a otros estudios que
sugieren que las adolescentes embarazadas en estas circunstancias están en alto
riesgo nutricional, ya que son más susceptibles de presentar complicaciones
obstétricas y nacimientos de bajo peso, entre otros porque no han alcanzado su
madurez fisiológica y tienen que satisfacer las necesidades para su crecimiento
y las demandas de energía y nutrientes por el embarazo (8, 32).
Las madres adolescentes son más pequeñas y de menos peso a
la concepción que las madres adultas y la estatura baja en estas madres pudiera
ser un reflejo de maduración temprana, de la continuación del crecimiento
puberal actual o de desnutrición pasada. Así mismo existen evidencias de
diferentes fuentes que indican que las madres de talla baja probablemente
presentan mayor riesgo de tener recién nacidos de menor estatura y de bajo peso
independientemente de la edad materna (33).
Datos del Centro de Investigaciones en Nutrición (1998)
reportaron que madres adultas caracterizadas como talla baja, tuvieron productos
significativamente con menor peso, que las de talla normal (34). En nuestro
estudio el valor promedio de la talla (156,9± 5,6
cms) corresponde al de la adolescente venezolana no embarazada (29), pero es
menor al del percentil 25 de talla para la edad según la referencia del Centro
de Estadísticas de Salud de los EEUU (National Center for Health Statistics
(NCHS) como lo refiere Frisancho (11). De igual manera, el 23,3% de las
adolescentes presentaron una estatura menor al percentil 10 de la referencia
(11), punto de corte considerado de alto riesgo de complicaciones durante el
embarazo (35). Esta prevalencia fue menor a la observada por Arcos (36) y
superior a la mostrada en adolescentes de Sao Paulo, Brasil (37).
El peso pregestacional es una variable que esta directamente
relacionada con la nutrición materna y con la incidencia de bajo peso al nacer
(37), de ahí que el peso pregestacional, la duración del embarazo y la
estatura materna son significativos predictores de la ganancia de peso. En el
presente trabajo se observa que el peso promedio (51,6 ±
7,3 kg) de las adolescentes fue superior al percentil 50 de la referencia
nacional (29), e inferior a la referencia de Frisancho (11). El Indice de masa
corporal pregestacional para nuestro estudio muestra un valor promedio menor al
encontrado en adolescentes embarazadas de Chile, Brasil y Puerto Rico (36,38),
pero sobre el percentil 50 de la referencia (11). No obstante, el estado
nutricional pregestacional nos indica que un 36,3% de las adolescentes iniciaron
su embarazo con peso bajo, proporción muy superior al encontrado por Arcos (36)
y Borah (39); lo anterior nos estaría indicando que estas jóvenes pueden haber
sido desnutridas en su niñez y han permanecido así hasta su edad reproductiva,
tal como es referido por otros autores (27, 40).
En América Latina, del 10 al 30% de las mujeres en edad
reproductiva y por encima del 40-70% de las mujeres embarazadas pueden tener
deficiencia de hierro (41). En Venezuela una proporción significativa de la
población sufre de anemia y deficiencia de hierro, especialmente los niños y
las embarazadas (42).
Durante la adolescencia existe una elevada demanda de hierro
por el crecimiento acelerado y las perdidas menstruales y si sumamos a esto la
necesidad de hierro por el embarazo, aumentan aún más los requerimientos
diarios, los cuales difícilmente pueden ser aportados por la dieta, incrementándose
como consecuencia el riesgo de una deficiencia de hierro (37, 43, 44). En este
grupo, el valor promedio para la hemoglobina se encontró dentro del rango
normal, similar al obtenido en adolescentes venezolanas no embarazadas y en
embarazadas adultas (29, 45). Sin embargo, se observó una prevalencia de anemia
(Hb < 11 g/dL) en el 13,6% de las adolescentes, cifra ligeramente más baja
que las reportadas por Rebolledo (3) y Fujimori (38), pero similar a los rangos
obtenidos en otros países que oscilan entre 9 y 14% (13, 46,47).
La deficiencia de hierro valorada por la concentración de
ferritina (< 12 m g/L) estuvo presente en el 18,4%
de las adolescentes, cifra inferior a la reportada por Fujimori (38), pero
superior a la reportada por otros investigadores (46, 48). No obstante la baja
prevalencia de adolescentes anémicas y deficientes de hierro, evidencia que
estando las adolescentes en sus primeras semanas de embarazo, no había
transcurrido el tiempo necesario para que se depletaran las reservas de hierro y
por otro lado la expansión del volumen plasmático es menor, si se compara con
el segundo y tercer trimestre (15, 23, 44). Por otro lado, las variaciones en
torno a las prevalencias en los diferentes trabajos puede tener su origen en el
muestreo (no se clasifica por edad) y en muchos casos, no se indica la edad
gestacional en que se realiza el exámen, lo que pudiera afectar la prevalencia
de la anemia. En el presente trabajo el aporte de hierro dietético estuvo
dentro de la recomendación, aún cuando este corresponde fundamentalmente a
hierro no hem, de baja biodisponibilidad.
Aunque el embarazo en adolescentes impone un aumento del
riesgo tanto para la madre como para el niño, no está claro si ello es debido
a la juventud de la madre o a factores sociales externos entre los cuales estarían:
inadecuada nutrición, bajo peso pregestacional y una pobre ganancia de peso
durante el embarazo. Hay suficientes evidencias que muestran que las
adolescentes embarazadas no difieren de sus contemporáneas no embarazadas en
exhibir patrones dietéticos inadecuados (8), de ahí que, aquellas
pertenecientes a grupos de bajo nivel socioeconómico, tienen substancialmente
consumos más bajos en energía y nutrientes como vitamina A, calcio y cinc, que
lo recomendado, especialmente durante el embarazo (22). En este estudio, el
valor promedio de energía (1632± 403 kcal), fue
similar al registrado por adolescentes mexicanas no embarazadas (49), sin
embargo estuvo fuera del rango de 1800 a 2800 kcals, observado por otros
investigadores (39, 50), de igual manera se ubica por debajo de la recomendación
en el 87,3% del grupo estudiado, donde hay predominio de adolescentes del grupo
de 16 a 18 años.
La proporción de calorías provenientes de proteínas,
grasas y carbohidratos (13%, 25% y 61% respectivamente), muestran que la dieta
promedio fue equilibrada en composición de macronutrientes.
En las adolescentes se han reportado dietas deficientes en
cinc y en menor grado calcio, vitaminas A y C (8, 50), siendo similares tanto en
embarazadas como en no embarazadas. En el presente estudio se observó un aporte
por debajo de los 2/3 de la recomendación para vitaminas A y C, calcio y cinc,
lo que coincide con resultados de otros autores (39, 51). Estos hallazgos
sugieren que el bajo aporte de energía observado durante esta primera etapa del
embarazo en este grupo, sumado a un aporte inadecuado de proteínas y
micronutrientes pudiera relacionarse no solo con hábitos alimentarios
inadecuados, sino tambien con la presencia de factores característicos en esta
etapa del embarazo (náuseas y vómitos) y con un bajo nivel socioeconómico.
En este estudio se observaron características de riesgo
nutricional y reproductivo en la totalidad de las adolescentes, por las
deficientes condiciones socioeconómicas, la edad, el bajo peso materno y el
bajo aporte de energía y nutrientes. La evidencia presentada permite concluir
que un diagnóstico temprano de la situación nutricional, además de
identificar el perfil de riesgo de la embarazada, permite definir la intervención
temprana más apropiada, ya sea a través de educación nutricional, asesoría
nutricional o mediante la suplementación oportuna, de tal manera que exista un
monitoreo de la evolución de la gestación, a fin de asegurar un embarazo
saludable y un recién nacido preparado para la supervivencia en las mejores
condiciones.
AGRADECIMIENTO
Los autores agradecemos la colaboración prestada en la realización del
mismo, a las adolescentes por su constancia y paciencia, al personal de la
Maternidad del Sur "Dr. Armando Arcay" y al equipo de profesionales
del Centro de Investigaciones en Nutrición.
Financiamiento recibido: Consejo de Desarrollo Científico y
Humanístico de la Universidad de Carabobo.
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Recibido: 25/02/2002 Aceptado: 24/04/2003
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ALAN-VE ISSN 0004-0622 - Depósito Legal: pp 199602DF83
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