HOME > EDICIONES > Año 2003, Volumen 53 - Número 3
Trabajos de Investigación
Efecto de la suplementación con cobre sobre los valores de presión arterial en pacientes con hipertensión moderada estable
Alarcón OM, Guerrero Y, Ramírez de Fernández M, D'Jesús I, Burguera M, Burguera JL y Di Bernardo ML IVAIQUIM -Instituto Andino Venezolano para la Investigación Química. Facultad de Ciencias. Laboratorio de Bioquímica y Nutrición. Escuela de Nutrición y Dietética. Facultad de Medicina. Universidad de Los Andes. Venezuela.
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RESUMEN Efecto de la suplementación con cobre sobre los valores de presión arterial en pacientes con hipertensión moderada estable La carencia de cobre (Cu) se asocia con cambios en la presión arterial. El efecto depende de la edad de inicio de la dieta carente de Cu. Si la carencia del elemento traza se inicia en la edad juvenil determina hipotensión. Cuando ella se inicia en animales adultos causa hipertensión. Se realizó un estudio de tipo "caso-control" para investigar el efecto de administrar 5 mg de Cu/día en 60 pacientes con hipertensión moderada estable, sin tratamiento farmacológico (grupo tratado) y se comparó con 60 pacientes hipertensos no sometidos a tratamiento con Cu (grupo testigo), quienes fueron agrupados por género, edad, peso corporal, consumo de cigarrillos, ingesta de calorías, grasas y sal (NaCl) y actividad física. La hipertensión se diagnosticó por la presencia de cifras de tensión >150/95 mm Hg. La edad, el peso corporal y los factores de riesgo fueron similares en promedio en ambos grupos. Los resultados sugieren la existencia de una carencia marginal del elemento traza en el 62% de los sujetos y demuestran que el Cu disminuye las presiones sistólica (r= -0.963) y diastólica (r= -0.981) en el grupo tratado (p<0,05). Los pacientes del grupo testigo no mostraron cambios significativos en sus tensiones arteriales. Estos hallazgos indican una alteración funcional en la regulación de la presión arterial en el humano durante la carencia moderada de cobre y sugieren que el Cu se puede emplear en el tratamiento de la hipertensión arterial moderada estable. Investigaciones futuras son necesarias para determinar la extensión de esta influencia.
Palabras clave: Hipertensión arterial moderada estable tratada con cobre, carencia de cobre, hipertensión arterial y cobre.
SUMMARY Effect of copper supplementation on blood pressure values in patients with stable moderate hypertension Copper (Cu) deficiency is associated with changes in arterial pressure. The effect depends of the age of initiation of the copper-deficient diet. Copper deficiency started at a young age causes hypotension. When initiated in older or adult animals, copper deficiency can cause hypertension. A case-control study was carried out to investigate the effect of administrating 5 mg Cu/d in 60 subjects, both genders, with mild stable hypertension, pharmacologically untreated (treated group) and compared with 60 hypertensives (control group) who were matched by gender, age, body weight, smoking habits, calories, fat and salt intake (NaCl), and physical activity. Hypertension was diagnosed when the blood pressure was >150/95 mm Hg. Mean age, mean corporal weight and risk factors were similar in both groups. The results suggested the existence of a marginal deficiency of the trace element in 62% of subjects and demonstrated that Cu decreases systolic (r = -0,963) and diastolic (r= -0.981) blood pressures in treated group (p <0.05). Control patients did not show significant changes in their arterial pressures. These findings indicate a functional alteration in human blood pressure regulation during mild copper depletion and suggest that Cu could be used in the treatment of stable moderate arterial hypertension. Further investigation is needed to determine the extent of this influence.
Key words: stable moderate hypertension treated with copper, copper deficiency, arterial hypertension and copper.
INTRODUCCIÓN
El cobre (Cu) es un elemento traza esencial comprometido en el mantenimiento
de la estructura y función de diversas metaloenzimas (1, 2) y necesario para el
crecimiento corporal, los mecanismos de defensa del huésped, el mantenimiento
de la estructura ósea, la maduración de las células sanguíneas de las series
blanca y roja, el transporte del hierro, el metabolismo del colesterol, la
contractilidad miocárdica, el metabolismo de la glucosa, el desarrollo y la
función del cerebro (1,2). El cobre es esencial para la homeostasis
cardiovascular (3). Sin embargo, su papel y el de las cuproenzimas en el control
normal de la fisiología cardiovascular no está bien aclarado. La mayoría de
los estudios relacionados con el sistema cardiovascular se han enfocado sobre
las lesiones anatómicas del corazón y de los grandes vasos inducidos por la
carencia de cobre (4). En la actualidad, la atención se ha enfocado en los
efectos de la carencia del metal sobre la microcirculación o sobre los pequeños
vasos, que controlan el flujo sanguíneo y de nutrientes y el intercambio de
productos de desecho a nivel capilar, y sobre la resistencia vascular periférica
(3).
En base a estos estudios se conoce que el sistema
cardiovascular es muy sensible a la carencia del metal. Uno de los efectos sistémicos
de la deficiencia del cobre sobre el sistema cardiovascular es la alteración de
la presión arterial. El efecto depende de la edad de inicio de la dieta carente
en cobre. La carencia que se inicia en la juventud determina hipotensión (5).
Cuando se inicia en animales adultos o más viejos, causa hipertensión (6,7).
Los posibles mecanismos para explicar estos hallazgos incluyen producción
alterada de agentes vasoactivos, como las prostaglandinas (8) y alteraciones en
la respuesta del músculo liso a estos agentes (5). Por su parte, Lukaski et al.
(9) observaron una respuesta hipertensiva al hand-grip test en mujeres
deficientes en cobre, lo que es atribuible a alteraciones en la función
cardiovascular autónoma.
Trabajos previos también señalan que la carencia dietética
de cobre produce diversos efectos vasculares, lo que sugiere una alteración en
la función endotelial. Así tenemos que, la carencia de este metal disminuye la
relajación del músculo liso dependiente de acetilcolina, histamina y
nitroprusiato de sodio en segmentos de aorta de rata (10) y
determina, en la rata, respuestas vasoconstrictoras alteradas de los
grandes vasos a las catecolaminas (11) y a los agentes dependientes del
endotelio (3, 12). Saari (13) recientemente ha demostrado que la vasodilatación
arteriolar dependiente del óxido nítrico (NO) está comprometida en ratas
carentes en cobre. Este trabajo sugiere que el NO desempeña un papel
significativo en el mantenimiento de la presión arterial basal en ratas
alimentadas con una dieta adecuada en cobre, la cual se altera por la carencia
del metal.
Existen pruebas de que una dieta rica en frutas, vegetales y
cereales que contenga minerales protege contra las enfermedades cardiovasculares
y la hipertensión (14-16). Karanja et al. (17) han demostrado que diversos
bioelementos, entre ellos el cobre, protegen de igual manera contra la
hiperlipidemia y la hipertensión arterial.
La falta de publicaciones en relación al efecto de la
administración de cobre sobre las cifras de presión arterial en humanos
normotensos e hipertensos, así como en animales de experimentación, motivó la
presente investigación. El estudio pretende demostrar que una dieta
suplementada con cobre disminuye los niveles de tensión arterial en pacientes
hipertensos estables con mayor intensidad que una dieta balanceada adecuada.
Esto pudiera ser de menor costo para una terapia efectiva contra la enfermedad.
MATERIALES Y MÉTODOS
Selección de los pacientes
El presente estudio experimental descriptivo, de tipo
"caso-control" se realizó en la Escuela de Nutrición y Dietética,
Facultad de Medicina (Universidad de Los Andes) conjuntamente con el Ambulatorio
Belén de la Ciudad de Mérida (Venezuela). Se seleccionaron 180 pacientes, de
los dos géneros, con edades comprendidas entre 25–58 años, que acudieron a
la Consulta Externa del Ambulatorio Belén debido a una hipertensión moderada
estable, no tratados farmacológicamente. Datos electrocardiográficos, clínicos,
radiológicos y de laboratorio se obtuvieron de todos los pacientes para conocer
los factores misceláneos y la naturaleza de la hipertensión. Se registraron
las tensiones arteriales en el brazo derecho en posición supina, después de
descansar cómodamente, durante 10 minutos con un esfigmomanómetro de mercurio,
marca Ryester, modelo de sobremesa, calibrado periódicamente. Las tensiones
arteriales (sistólica y diastólica fase V de los sonidos de Korotkof) se
registraron como la media de tres lecturas consecutivas. Los pacientes con un
valor de urea sanguínea mayor de 40 mg/dL o incapaces de participar debido a
otras razones fueron excluidos (p. ej. presencia de procesos inflamatorios e
infecciosos agudos o crónicos y antecedentes de enfermedades gastrointestinales
y hepáticas; n= 20). La hipertensión se diagnosticó por la presencia de
tensiones arteriales sobre 150/95 mm Hg; la obesidad por un peso corporal de 10%
o más sobre lo que se considera normal para la edad de los pacientes, el género
y la talla y el tabaquismo por el consumo de uno o más cigarros por día. La
ingesta de alcohol se consideró si excedía 20 g/semana como alcohol puro. La
inactividad física se definió como menos de 1 Km de caminata durante las
actividades diarias sin la realización de ningún ejercicio o deporte (14).
Plan de Estudio
Después de firmar el consentimiento por escrito y un período libre de
drogas de 2 semanas, se extrajo una muestra de sangre (5 mL) de las venas del
antebrazo, para la determinación del Cu sérico y se registraron las tensiones
arteriales. Los sujetos se dividieron al azar en dos grupos con características
similares. A un grupo se le suministró diariamente una cápsula que contiene 5
mg de Cu (CuSO4.7H2O, p.a. Merck) y almidón c.s.p. 20 mg
(grupo tratado) y al otro grupo se le suministró una cápsula placebo, que
contiene almidón, c.s.p. 20 mg (grupo testigo) durante un período de 60 días.
Recolección de los datos
Se registraron las tensiones arteriales antes de ingresar al estudio y en
las visitas semanales a todos los pacientes, hasta finalizar el período
experimental; en estas visitas uno de los integrantes del equipo (GY) se encargó
de suministrar a cada uno de los sujetos la cantidad de cápsulas (cobre o
placebo) para el tratamiento semanal. Al finalizar el período experimental, se
recolectó una nueva muestra de sangre para la determinación del Cu sérico. La
toma de muestra de la sangre venosa siempre se realizó en los pacientes en
ayunas, entre las 7:00 y las 9:00 am. La determinación de Cu en el suero sanguíneo
se realizó por espectroscopia de absorción atómica, empleando un espectrofotómetro
marca Varían modelo 1475, equipado con un nebulizador de impacto, lámparas de
cátodo hueco marca Varían para Cu, y un mechero con ranura 10 cm. para la
llama de aire/acetileno, todo esto acoplado a un inyector para flujo continuo
diseñado en nuestro laboratorio (18). Los niveles de Cu sérico en los
hipertensos se compararon con los de 30 pacientes, de los dos géneros,
normotensos sanos, dentro del mismo rango de edad, que acudieron a las
instalaciones de la Cruz Roja en la ciudad de Mérida (Venezuela). Los valores
de Cu sérico <0,90 m g/mL (19) se escogieron como
punto de corte para indicar una nutrición inadecuada (carencia marginal) de
este elemento traza esencial. El consumo de calorías, grasas totales y sal
(como NaCl) de los pacientes hipertensos de los dos grupos se calculó mediante
el método del recordatorio de 48 h, al inicio y al final del período
experimental.
Análisis estadístico
Todos los datos se expresan como medias± DE. Los
datos se analizaron estadísticamente mediante análisis de regresión lineal
simple y ANOVA de una vía. El test de Tukey se utilizó para comparar los
promedios de los valores de las presiones sistólica y diastólica. Para el análisis
de los datos se empleó el paquete estadístico Statgrafic 5.0 Plus. La
diferencia significativa entre los valores del Cu sérico al inicio y al final
del experimento se calculó mediante la t de Student. El nivel de significación
estadística se determinó a p<0,05.
RESULTADOS
La edad, el peso corporal y el consumo de calorías, grasas totales y sal
(como NaCl) de los pacientes hipertensos de los dos grupos se muestran en la
Tabla 1. El análisis estadístico, mediante la t de Student, no demostró
diferencias significativas al comparar los pacientes estudiados.
TABLA 1
Edad, peso corporal y consumo de energía, grasas
y Sal (NaCl) de los pacientes hipertensos
|
|
Variables
|
Grupo tratado
(n= 75)
|
Grupo testigo
(n=
80)
|
P
|
|
Género
|
M= 60
F= 15
|
SM= 70
SF= 10
|
|
|
|
Edad (años)
|
49,3±5,7
|
51,1±9,2
|
ns
|
|
Peso (Kg)
|
71,2±9,6
|
72,3±8,2
|
ns
|
|
Energía (KCal/d)
|
1983±168
|
1895±143
|
ns
|
|
Grasas totales (g)
|
28,7±0,39
|
27,3±0,48
|
ns
|
|
Sal (NaCl) (g)
|
7,32±1,29
|
7,03±1,38
|
ns
|
|
|
Los
valores se expresan como promedio± DE.
M=
masculino. F= femenino.
ns=
no significativo
|
Cobre
Las modificaciones de los valores séricos de cobre (cupremia) en los
pacientes hipertensos se muestran en la Tabla 2. La tabla muestra que la
administración de Cu por vía oral determina un incremento significativo en la
cupremia en el grupo tratado, al finalizar los 60 días de tratamiento. De
acuerdo con el valor del punto de corte del Cu sérico <0,90 m
g/mL (19) cerca del 62% de los pacientes hipertensos, tratados o no, presentan
un riesgo incrementado a padecer de una carencia marginal de Cu.
TABLA 2
Niveles séricos1 de cu en los pacientes hipertensos sometidos al
estudio
|
|
Hipertensos
|
Muestra Inicial
(0 días)
|
Muestrsa Final
(60 días)
|
|
|
Grupo testigo
(n= 80)
|
0,98± 0,12
(0,80-1,12)
|
0,97± 0,15
(0,82-1,12)
|
|
Grupo tratado
(n= 75)
|
0,99± 0,13
(0,82-1,16)
|
1,17± 0,35a
(0,99-1,35)
|
|
Normotensos
(n= 30)
|
1,50±0,16b
(1,08-2,09)
|
|
|
|
1 m
g/mL (promedios± DE).
a p<0,05
estadísticamente significativo, al comparar el grupo hipertenso
tratado con el testigo.
b p<0,05 estadísticamente
significativo, al comparar con los pacientes hipertensos tratados y
testigos.
( )
valores máximos y mínimos.
|
Presiones arteriales
Los resultados de comparar los valores de los valores de la presión
arterial al inicio (0 días) y al final (60 días) del período experimental se
muestran en la Tabla 3. Se observa que en los hipertensos tratados con Cu por vía
oral, los valores de las tensiones sistólica (TS) y diastólica (TD) disminuyen
significativamente (p<0,05) al finalizar los dos meses de tratamiento. Los
resultados obtenidos del modelo de regresión simple (y= a+b*X, donde X= tiempo
en días) para describir la relación entre los valores de las tensiones al
final del experimento (60 días) y las dosis suministradas de cobre se indican a
continuación. Para TS: y = 153,20-0,65x); r= -0,963 y R2 =92,72%. El
valor del estadístico R2 indica que el modelo como se ajustó
explica el 92,72% de la variabilidad de los valores de la TS, al cabo de 2 meses
de tratamiento. El coeficiente de correlación (r) igual a -0,963 indica que
existe una relación relativamente fuerte (p>0,05) e inversamente
proporcional entre las variables (valores de TS vs tiempo). La ecuación del
modelo de regresión lineal para la TD: y= 105,22-0,46x: r= -0,981 y el valor
del estadístico R2= 96,25%. El valor del estadístico R2
indica que el modelo explica el 96,25% de la variabilidad de la TD al cabo de 60
días de tratamiento. El coeficiente de correlación (r) igual a -0,981 indica
que existe una relación moderadamente fuerte e inversamente proporcional entre
las variables (p<0,05). Los pacientes del grupo testigo no mostraron cambios
significativos en sus cifras de tensión al finalizar la fase experimental. En
este caso, el análisis de regresión mostró los siguientes resultados: Para
TS, la ecuación del modelo de regresión lineal fue y= 153,8-0,02x (r= -0,364;
R2 = 13,20%) y para TD y= 106,6-0,013x (r= -0,707; R2 =
0,500).
TABLA 3
Valores de presión arterial de los grupos tratado y testigo
|
| |
Grupo
|
Tratado
N= 75
|
Grupo
N= 80
|
Testigo
|
|
Tiempo (días)
|
TS
|
TD
|
TS
|
TD
|
|
|
0
|
158± 17
|
106± 14
|
155± 16
|
107± 13
|
|
15
|
140± 11
|
98± 9
|
153± 15
|
106± 12
|
|
30
|
131± 13ab
|
92± 6ab
|
152± 14
|
106± 13
|
|
45
|
121± 3ab
|
81± 3ab
|
152± 15
|
106± 15
|
|
60
|
119± 3ab
|
80± 1ab
|
154± 16
|
106± 17
|
|
|
Los
resultados se expresan en mm Hg (promedios±
DE). TS= Tensión sistólica. TD= Tensión diastólica.
ap
<0,05 estadísticamente significativo al comparar con el grupo
testigo.
bp<0,05
estadísticamente significativo al comparar con el valor inicial (0 días).
|
DISCUSIÓN
De los resultados obtenidos se puede deducir claramente que los valores
promedio de Cu en el suero sanguíneo de los pacientes hipertensos son
significativamente (p<0,05) menores que los de los pacientes normotensos
sanos. El valor de cobre sérico < 0,90 m g/mL
(19) sugiere un riesgo incrementado de carencia marginal de cobre en un gran
porcentaje de los pacientes hipertensos. Generalmente se considera que la
deficiencia de cobre no es un problema en los humanos porque el metal se
encuentra ampliamente distribuido en los alimentos que sirven como base para la
mayoría de las dietas en todo el mundo. Es más, los requisitos diarios señalados
para este elemento traza son tan bajos que se ha sugerido que la deficiencia de
Cu no ocurre, incluso con las dietas de peor calidad (20). Sin embargo, en la
actualidad se conoce que la deficiencia de cobre en los seres humanos ocurre
(4), aunque la magnitud del problema, así como su naturaleza y su frecuencia en
la población en general, deberán ser establecidas. Por consiguiente, es
necesario documentar de una manera más adecuada esta condición clínica
mediante la determinación de la actividad sérica y tisular de diversas
cuproenzimas en estos pacientes. De acuerdo con Milne (21) la actividad de las
cuproenzimas de las células sanguíneas, como la superóxido dismutasa
eritrocitaria y la citocromo c oxidasa plaquetaria, pueden ser mejores
indicadores del Cu metabólicamente activo y de sus depósitos corporales que
las concentraciones plasmáticas del Cu o de la ceruloplasmina.
En relación con la dosis administrada, se ha señalado que
un adulto humano promedio ingiere cerca de 1 mg de Cu/día en la dieta, la mitad
de lo cual se absorbe (2). Un Comité de Especialistas de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) recomienda 30 m g de
Cu/kg/día para el adulto, que equivale aproximadamente a 2 mg/día (22) El
ingreso alimentario para este elemento traza fue establecido entre 1,5-3,0 mg/día
para los adultos y el nivel de ingreso tolerable más alto (UL) de Cu es de
10.000 m g/día (10 mg/día) (23). La dosis
suministrada a los pacientes hipertensos se encuentra por debajo del UL, que se
define como "el nivel más elevado del ingreso diario de un nutriente que
es muy posible no tenga riesgo de efectos dañinos para casi todos los
individuos en la población en general" (23). Los ingresos por arriba del
UL, incrementan el riesgo de efectos dañinos no deseables en el individuo. No
obstante, en 5 de los pacientes, se presentaron alteraciones agudas del tracto
gastrointestinal (náuseas, vómitos, dolor abdominal) por cuyo motivo se
excluyeron del estudio.
Los resultados del presente estudio demuestran que la
administración oral de Cu (5 mg/día) disminuye significativamente (p<0,05)
los niveles de presión arterial, tanto sistólica como diastólica, en los
pacientes hipertensos tratados, al comparar con el correspondiente grupo
testigo, y que esta disminución aumenta con el tiempo de administración del
elemento traza. Esta observación está de acuerdo con los trabajos previos de
Singh et al. (14) quienes evaluaron en hombres
hipertensos el efecto de la ingesta diaria de 0.5 a 1 Kg./día de guayaba, que
contiene altas cantidades de minerales, el Cu entre ellos. Este estudio sugiere
que los cambios en los valores de la presión arterial notados en los
hipertensos pueden atribuirse al consumo dietético aumentado de cobre. Sin
embargo, el papel de otros nutrientes diferentes al cobre, proporcionados por la
guayaba, no puede ser completamente excluido como una causa de estos cambios
beneficiosos en los niveles de presión arterial. Es posible que el consumo
alimentario incrementado de potasio y de cobre a través de la guayaba pueda
reducir sustancialmente las presiones sanguíneas en los hipertensos estudiados.
Por su parte, Bergomi et al. (24) y Vivoli et al. (25) han señalado que
un desbalance en el status corporal del Cu pudiese estar involucrado en la
patogenia de la hipertensión arterial humana.
Nuestros resultados están en contradicción con los de
Sparrow et al. (26) y Taittonen et al. (27) quienes han informado que el Cu no
presenta ninguna correlación significativa con los valores de presión
arterial. Es de hacer notar que estos investigadores realizaron sus estudios en
niños y adolescentes sanos, entre 7 y 14 años de edad respectivamente,
mientras que nuestra población corresponde a adultos con hipertensión arterial
moderada estable. En ratas mantenidas con dietas carentes y/o adecuadas con
cobre, Lear et al. (28) tampoco pudieron detectar diferencias significativas en
cuanto los promedios de presión arterial, frecuencia cardiaca y respuestas a la
administración intravenosa de angiotensina II, fenilefedrina y acetilcolina.
Como un hallazgo importante se ha informado que ciertos estudios de población
realizados demuestran una correlación positiva entre la presión sanguínea
sistólica y la excreción urinaria de cobre (29).
CONCLUSIÓN
La administración de cobre (5 mg/d) a los pacientes hipertensos reduce
significativamente los valores de las presiones sistólica y diastólica,
respectivamente. Este hallazgo indica una alteración funcional en la regulación
de la presión arterial durante la carencia moderada de cobre y sugiere que el
Cu se puede emplear en el tratamiento de la hipertensión arterial moderada
estable. Investigaciones futuras son necesarias para determinar la extensión de
esta influencia.
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population study. J Hum Hypertens. 1991; 5: 485-494.
Recibido: 16/08/2002 Aceptado: 21/04/2003
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ALAN-VE ISSN 0004-0622 - Depósito Legal: pp 199602DF83
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