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Trabajos de Investigación
Estabilidad de los pigmentos carotenoides en los alimentos
Antonio J. Meléndez-Martínez, Isabel M. Vicario, Francisco J. Heredia. Area de Nutrición y Bromatología. Facultad de Farmacia. Universidad de Sevilla- Sevilla, España.
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RESUMEN Estabilidad de los pigmentos carotenoides en los alimentos Los pigmentos carotenoides son compuestos responsables de la coloración de gran número de alimentos vegetales y animales. Numerosos estudios publicados recientemente han demostrado el efecto beneficioso de estos compuestos en la salud humana, por lo que, desde un punto de vista nutricional, resulta de gran importancia conocer qué factores intervienen en la degradación de los carotenoides, ya que su pérdida, además de producir cambios de color en el alimento, conlleva una disminución de su valor nutritivo. La inestabilidad de los carotenoides se debe al hecho de que son compuestos altamente insaturados, degradándose fundamentalmente debido a procesos oxidativos. Otros factores como la temperatura, la luz o el pH también pueden producir importantes cambios cualitativos en estos compuestos debido a reacciones de isomerización.
Palabras clave: Carotenoides; estabilidad; isomerización; oxidación.
SUMMARY Stability of carotenoid pigments in foods Carotenoids are responsible for the colour of a wide variety of both vegetable and animal foods. Several studies published recently have shown that these compounds have a beneficial effect in human health, thus, from a nutritional point of view, it is important to know the factors related to their degradation, because carotenoid losses, not only produce changes in food colour, but also decrease their nutritional value. The instability of carotenoids is due to the fact that they are highly unsaturated compounds, thus degradation is due mainly to oxidation. Other factors, such as temperature, light or pH can produce important qualitative changes in these compounds by means of isomerization reactions.
Key words: Carotenoids; stability; isomerization; oxidation.
INTRODUCCION
Los carotenoides son los pigmentos responsables de la mayoría de los
colores amarillos, anaranjados y rojos de frutos y verduras, debido a la
presencia en su molécula de un cromóforo consistente total o principalmente en
una cadena de dobles enlaces conjugados. Están presentes en todos los tejidos
fotosintéticos, junto con las clorofilas, así como en tejidos vegetales no
fotosintéticos, como componentes de cromoplastos, que pueden ser considerados
como cloroplastos degenerados.
Químicamente los carotenoides son terpenoides, formados básicamente
por ocho unidades de isopreno, de tal forma que la unión de cada unidad se
invierte en el centro de la molécula. En los carotenoides naturales sólo se
encuentran tres elementos: C, H y O. El oxígeno puede estar presente como grupo
hidroxilo, metoxilo, epoxi, carboxilo o carbonilo. Dentro de los carotenoides
podemos distinguir dos grupos: los carotenos, que son hidrocarburos, y las
xantofilas, que poseen oxígeno en su molécula.
Los dobles enlaces conjugados presentes en los carotenoides
son los responsables de la intensa coloración de los alimentos que contienen
estos pigmentos. Así, por ejemplo, los colores naranja de la zanahoria y rojo
del tomate, se deben a la presencia de β-caroteno y licopeno,
respectivamente (Figura 1). Otros compuestos más saturados y de estructura
similar son incoloros, como les sucede al fitoeno y al fitoflueno (Figura 2) que
también se presentan en algunas plantas comestibles.
FIGURA 1
Estructuras químicas de b -caroteno y licopeno

Debido a su estructura, los carotenoides están sujetos a
muchos cambios químicos inducidos por las distintas condiciones de
procesamiento que se emplean en la industria alimentaria. Por ello, desde un
punto de vista nutricional, es de gran importancia conocer qué factores
intervienen en la degradación de estos compuestos, ya que su pérdida, además
de producir cambios en el color del alimento, conlleva una disminución de su
valor nutritivo.
Estabilidad de carotenoides
Los carotenoides son pigmentos estables en su ambiente natural, pero cuando
los alimentos se calientan, o cuando son extraídos en disolución en aceites o
en disolventes orgánicos, se vuelven mucho más lábiles. Así, se ha
comprobado que los procesos de oxidación son más acusados cuando se pierde la
integridad celular, de forma que en alimentos vegetales triturados, la pérdida
de compartimentación celular pone en contacto sustancias que pueden modificar
estructuralmente, e incluso destruir los pigmentos. No todos los tipos de
cocinado afectan en la misma medida a los carotenoides, de forma que la pérdida
de estos pigmentos aumenta en el siguiente orden: cocinado con microondas <
cocinado al vapor < hervido < salteado (1).
Los carotenoides, excepto algunas excepciones, son insolubles
en agua y por lo tanto las pérdidas por lixiviación durante el lavado y
procesamiento de frutos son mínimas. Otros tratamientos empleados en las
industrias alimentarias, como por ejemplo el tratamiento a alta presión,
parecen no afectar significativamente a los niveles de carotenoides en diversos
productos vegetales . El escaldado industrial de los alimentos puede producir pérdidas
de carotenoides, si bien la inactivación enzimática que produce previene pérdidas
posteriores durante el procesado y almacenamiento. En cambio, la congelación,
la adición de antioxidantes y la exclusión del oxígeno (vacío, envases
impermeables al oxígeno, atmósfera inerte) disminuyen las pérdidas durante el
procesado y almacenamiento de los alimentos (1).
La destrucción de estos pigmentos reduce el valor nutritivo
de los alimentos e induce una decoloración y una pérdida de sus características
organolépticas. El grado de decoloración va a depender fundamentalmente de la
presencia de agentes oxidantes en el medio (sobre todo oxígeno molecular) y de
que se comunique energía suficiente para que la reacción de degradación tenga
lugar. La energía se aporta en forma de luz o calor. La reacción de decoloración
supone la pérdida de conjugación de la molécula y, en principio, no tiene por
qué implicar la rotura del esqueleto hidrocarbonado, por lo que cualquier
factor capaz de interrumpir la deslocalización electrónica existente, podría
producir pérdida de color. Si las condiciones oxidantes son débiles y la energía
suministrada no es suficiente, se vuelve a restaurar el orbital molecular con la
posibilidad de que la estructura adopte la configuración cis o trans,
en función de que haya habido rotación en el enlace. Si las condiciones son
muy severas, el grado de degradación progresa, fragmentándose entonces el
pigmento.
En resumen puede decirse que los factores que influyen en la
degradación de carotenoides en sistemas modelo son varios, como por ejemplo
estructura del carotenoide, exposición a la luz, actividad de agua,
temperatura, presencia de oxidantes o antioxidantes, presencia de sulfitos, etc.
Estos estudios de estabilidad, sin embargo, son más complejos en los alimentos,
debido a sus diferencias estructurales y de composición, diferentes tipos de
procesados industriales, etc .
Efecto de la oxidación
La degradación de los carotenoides se debe fundamentalmente a reacciones de
oxidación, ya sean no enzimáticas o debidas a enzimas como las lipoxigenasas,
y se presenta generalmente durante el secado de frutas y vegetales. Los primeros
datos que existen sobre oxidación de carotenoides son los de Cole y Kapur ,
quienes conjugan las variables oxígeno y temperatura en la degradación del
licopeno. La interacción de los carotenoides con algunos constituyentes de los
alimentos ejerce un efecto protector contra dichas reacciones, de tal forma que
se oxidan más rápidamente cuando se extraen del fruto o se purifican. Es
decir, la intensidad de la oxidación de los carotenoides depende de si el
pigmento se encuentra in vivo o in vitro y de las condiciones
ambientales. Por ejemplo el licopeno, pigmento responsable de la coloración de
los tomates, es muy estable en ese fruto, pero extraído y purificado es muy lábil
. Al igual que con los lípidos, la oxidación de los carotenoides se acelera
por la temperatura, la presencia de metales, luz y enzimas y se reduce por la
adición de antioxidantes. Los alimentos que contienen antioxidantes, como
tocoferoles o vitamina C, conservan mejor los carotenoides y por tanto, su
color.
En los alimentos procesados, el mecanismo de oxidación es
complejo y depende de muchos factores. Los pigmentos pueden autooxidarse por
reacción con oxígeno atmosférico a velocidades que dependen de la luz, el
calor y la presencia de pro- y antioxidantes, como ya se ha comentado. El
mecanismo de oxidación de los carotenoides, a diferencia del de los lípidos,
no está totalmente claro. Al parecer estos procesos oxidativos implican
reacciones de epoxidación, formación de apocarotenoides (carotenoides de menos
de 40 átomos de carbono) e hidroxilación, obteniéndose finalmente compuestos
de bajo peso molecular similares a los que aparecen como consecuencia de la
oxidación de ácidos grasos. Debido a estos procesos, los carotenoides, tras
perder su color y sus propiedades beneficiosas para la salud, dan lugar a
compuestos aromáticos que en algunos casos son agradables (té, vino) y en
otros no (zanahoria deshidratada) .
Hasta aquí se ha expuesto la acción del oxígeno, sin
embargo también el ozono influye en la estabilidad de los carotenoides. En un
interesante ensayo se comprobó el efecto que una corriente continua de agua
saturada de oxígeno y ozono a 30°C ejercía sobre una serie de carotenoides
(todo-trans-b -caroteno, 9-cis-b
-caroteno, b -criptoxantina y licopeno) adsorbidos en
fase sólida (C18) . Se comprobó que aproximadamente el 90% de todo-trans-b
-caroteno, 9-cis-b -caroteno y b
-criptoxantina se perdía después de 7 horas de exposición al ozono. Una pérdida
de licopeno cuantitativamente similar se producía en sólo 1 hora. Cuando los
citados carotenoides fueron sometidos a la acción del oxígeno, todos, a
excepción de la b -criptoxantina, se degradaban a
menor velocidad. En este estudio la mayor velocidad de degradación corresponde
al licopeno, y la menor al 9-cis-b -caroteno
(licopeno > b -criptoxantina > todo-trans-b
-caroteno > 9-cis-b -caroteno).
En los últimos años se han realizado una serie de estudios
que confirman que la encapsulación de carotenoides los hacen más manejables y
estables frente a la oxidación .
Los carotenoides pueden actuar como pro- o antioxidantes
dependiendo del potencial redox de la molécula y del entorno, entre otros
factores . La propia inestabilidad de los carotenoides en procesos oxidativos se
corresponde con una alta protección para otros compuestos frente a agentes
oxidantes. Los carotenoides que contienen 9 o más dobles enlaces conjugados
pueden inactivar ciertas formas reactivas de oxígeno, como el oxígeno singlete
. En este sentido, el b -caroteno posee como característica
importante, que lo diferencia del resto de antioxidantes solubles en grasas
(como la vitamina E), la de ser más efectivo a bajas presiones de oxígeno.
Efecto de la composición lipídica
Los carotenoides pueden sufrir oxidación acoplada en presencia de lípidos
a velocidades que dependen del sistema. El efecto de la composición lipídica
ha sido objeto de varios estudios, sobre todo en productos derivados del
pimiento rojo, donde se ha demostrado que el cambio del perfil lipídico de un
medio poliinsaturado a otro monoinsaturado mejora la estabilidad de los
carotenoides . El estudio de la velocidad de degradación de carotenoides
esterificados y no esterificados del pimiento rojo indicó que el que se degrada
a menor velocidad es capsorrubina, seguido de zeaxantina, capsantina y b
-caroteno. Asimismo, se comprobó que capsantina y capsorrubina y sus ésteres
se degradaban a la misma velocidad, mientras que los ésteres de zeaxantina se
degradaban más rápido que el pigmento libre, presumiblemente debido a que
dicho pigmento está esterificado principalmente por el ácido graso
poliinsaturado linolénico.
En otro interesante estudio, se evaluó el comportamiento de
clorofila a y b -caroteno durante tratamientos
térmicos en sistemas modelo de lípidos. La tasa de degradación de ambos
pigmentos fue mayor en metil estearato, seguida por metil oleato y metil
linoleato. Es decir, la reacción entre el carotenoide y los radicales libres se
minimiza en presencia de metil linoleato, posiblemente debido a la mayor
reactividad de éste con el oxígeno. No obstante, en otra investigación se
llegó a la conclusión contraria, es decir, que el b
-caroteno es más inestable que el ácido linolénico y, por tanto, puede
proteger a éste durante tratamientos térmicos.
Teniendo en cuenta los estudios a los que se ha hecho
referencia en este apartado, queda claro que existen resultados contradictorios
en relación a la influencia del contenido lipídico en la estabilidad de los
carotenoides frente a los procesos oxidativos, y que la presencia de otros
compuestos en los alimentos podría influir en los resultados.
Efecto de la estructura
Las diferencias de estabilidad entre los distintos carotenoides está
influenciada por su estructura individual . La reactividad de estos pigmentos en
reacciones de captación ("scavenging") de radicales, en
general, disminuye al disminuir el número de dobles enlaces coplanares y debido
a la presencia de grupos hidroxilos y carbonilos. La reactividad, por tanto,
disminuye de los carotenos a los hidroxicarotenoides y de estos a los
cetocarotenoides . El licopeno es el mejor captador de radicales libres, debido
a sus 11 dobles enlaces conjugados. En el caso del b
-caroteno, dos de sus dobles enlaces conjugados no son coplanares con la cadena
poliénica, de ahí que presente una menor reactividad que el licopeno. La
diferencia existente entre la b -criptoxantina y el b
-caroteno es la presencia de un grupo hidroxilo en el C3 de aquella, cambio que
no implica una importante variación de reactividad con respecto al b
-caroteno. Se ha comprobado, en cambio, que cuando cada anillo de b
-ionona contiene un grupo hidroxilo (como ocurre en la zeaxantina), dicha
variación sí es patente . En otro estudio también se comprobó, teniendo en
cuenta tres sistemas oxidantes distintos, que el licopeno era más reactivo que
el b -caroteno, siéndolo los dicetocarotenoides
astaxantina y cantaxantina mucho menos, atribuyendo la escasa reactividad de los
cetocarotenoides, a pesar de la presencia de dobles enlaces conjugados
adicionales debidos a los grupos ceto, a la existencia de sustituyentes en las
posiciones C-4 y C-4’.
La configuración geométrica de los carotenoides implica
también diferencias en cuanto a estabilidad de los mismos. En un sistema modelo
acuoso el todo-trans-b -caroteno es
ligeramente más sensible al ozono que el 9-cis-b
-caroteno, sin embargo, en presencia de oxígeno, éste último isómero es
bastante menos sensible a la oxidación . Por otro lado, la estabilidad de los
dos isómeros anteriormente citados no difería significativamente en un medio
lipídico en caliente . En contraste, en otro trabajo llevado a cabo en una
microalga se observó que el 9-cis-b -caroteno
se degradaba con mayor rapidez que el todo-trans-b
-caroteno en presencia de agentes oxidantes . Parece ser que sistemas con 9-cis-b
-caroteno presentan una menor acumulación de hidroperóxidos y que el isómero
9-cis posee una mayor potencia antioxidante que el todo-trans-b
-caroteno . Se ha sugerido que la mayor reactividad de la molécula cis
en relación con los radicales libres es debida a una mayor interferencia estérica
entre las dos partes al otro lado del doble enlace cis, aunque en la
actualidad, no existe una explicación aparente de estas discrepancias.
Efecto de la temperatura
La influencia de la temperatura en la estabilidad de los pigmentos es clara;
tanto para reacciones anhidras como hidratadas, siempre actúa como acelerador
de la reacción de degradación . Por lo general, los carotenos con mayor
actividad biológica son aquellos que tienen todos sus dobles enlaces en forma
del isómero trans, que se transforman parcialmente en la forma cis
durante tratamientos térmicos en ausencia de oxígeno; esta reacción de
isomerización se puede efectuar durante el proceso de esterilización de
productos enlatados, con lo que se pierde parte del poder vitamínico de los
carotenos. Estudios recientes revelan que la degradación del b
-caroteno y licopeno debida a diferentes condiciones de calentamiento sigue una
cinética de primer orden. En uno de estos estudios se evaluó el efecto del
calentamiento de una disolución de b -caroteno-todo-trans
en horno (50, 100, 125 y 150°C) y a reflujo (70°C), comprobándose que, en
el caso del tratamiento térmico en horno, los isómeros formados mayoritarios
fueron 13-cis-b -caroteno y 13,15-di-cis-b
-caroteno, mientras que como consecuencia del calentamiento a reflujo, se
favorecía la formación de 13-cis-b -caroteno.
Asimismo, se ha comprobado que el calentamiento del b
-caroteno a diferentes temperaturas (60 y 120°C) en sistemas modelo de lípidos
con distinto grado de insaturación, conduce a la aparición de cuatro isómeros
cis (9-cis-, 13-cis-, 15-cis- y 13,15-di-cis-b
-caroteno) . En cuanto al a -caroteno, parece ser que
su degradación como consecuencia de la acción de la luz o el calor, sigue
también una cinética de primer orden . El calentamiento del todo-trans-b
-caroteno a 50°C o 100°C durante media hora no produce grandes pérdidas, si
bien cuando la temperatura es de 150°C las pérdidas si son notorias, habiéndose
comprobado que los fenómenos de termoisomerización y fotoisomerización son más
acusados en el a -caroteno que en el b
-caroteno . Con respecto al licopeno, un estudio reciente ha puesto de
manifiesto que como consecuencia del calentamiento de disoluciones modelo de
este pigmento a 50, 100 y 150°C se forman hasta seis isómeros distintos: dos
di-cis-isómeros, 5-cis, 9- cis, 13- cis y 15-
cis-licopeno.
Debido a su importancia nutricional como fuente de carotenos,
muchos de los estudios de estabilidad de estos compuestos se han realizado en
zanahorias y productos derivados. En algunos de estos estudios se ha evaluado el
impacto del escaldado, empleado para inactivar la lipoxigenasa, en el contenido
de los carotenoides. La influencia de este tratamiento en los niveles de a
- y b -caroteno en la pulpa y en el zumo de
zanahorias ha sido objeto de estudio por parte de Bao y Chang . El escaldado
(previo a la obtención de pulpa o zumo) en agua hirviendo y en una solución de
ácido acético hirviendo durante 5 minutos, produce una retención de estos
compuestos del 35,4% y el 31,7% en la pulpa, respectivamente, con respecto al
contenido de estos pigmentos en las zanahorias frescas, mientras que en la pulpa
no escaldada, la retención fue sólo del 18% . En cuanto a los zumos, tanto
escaldados como frescos, una vez obtenidos se calentaron a 82°C antes de ser
transferidos a latas de metal, siendo sometidos a continuación a distintos
tratamientos: esterilización a 115,6°C durante 25 minutos, esterilización a
121,1°C durante 10 minutos, concentración en rotavapor a 40-50°C y
liofilización. Se comprobó que dentro de cada grupo de zumos, el escaldado
reducía la retención de carotenos. Exceptuando el zumo fresco, los zumos no
escaldados tratados a 115,6°C y los zumos no escaldados concentrados, fueron
los que retuvieron un mayor porcentaje de los carotenos estudiados (51,3 y
51,2%, respectivamente) .
También se ha estudiado el efecto del escaldado de
zanahorias de la variedad Kintoki en los niveles de licopeno, que es el
carotenoide mayoritario en esta variedad, y b
-caroteno . El escaldado en agua a diferentes temperaturas (50, 70 y 90°C)
durante 15 minutos mantiene los niveles de licopeno bastante estables
independientemente de las temperaturas ensayadas, si bien el contenido de b
-caroteno disminuye ligeramente como consecuencia del escaldado a 90°C.
Howard et al. estudiaron el efecto de diferentes
temperaturas y tiempos de esterilización (118,3°C durante 34,2 min, 121,1°C
durante 29,2 min y 123,9°C durante 27°C) en el contenido total de carotenoides
de zanahorias, comprobando que no difería mucho en función de los distintos métodos
de esterilización ensayados.
El efecto de diferentes formas de cocinar zanahorias en los
niveles de a - y b
-caroteno ha sido evaluado recientemente , comprobándose que a menor tiempo y
temperatura de cocinado y contacto con agua, mayor es la retención de
carotenoides. De entre las distintas formas de cocinado evaluadas (al vapor,
cocidas a presión, trituradas, etc), la cocción de las zanahorias en agua y
sin presión resultó ser la que producía una mayor retención de los
carotenoides estudiados. Por su parte, Sulaeman et al. estudiaron los
cambios en el contenido de carotenoides en zanahorias escaldadas y
posteriormente fritas en diferentes aceites (canola, palma y soja parcialmente
hidrogenada) y a diferentes temperaturas (165, 175 y 185°C), comprobando que,
los niveles de carotenoides diferían significativamente en función de la
temperatura pero no en función del aceite empleado para una misma temperatura.
El efecto de la temperatura en los niveles de carotenoides en
otros alimentos también está siendo objeto de estudio en la actualidad.
Abushita et al. estudiaron el efecto de las altas temperaturas a las que
es sometido el tomate durante su procesado industrial en el contenido de estos
pigmentos, llegando a la conclusión de que la distribución cualitativa de
carotenoides en el tomate no procesado y en el producto final, pasta de tomate,
era idéntica. El contenido total de todo-trans-licopeno en la pasta
aumentó considerablemente con respecto a fruto fresco debido, probablemente, a
la eliminación de la piel y las semillas y a la evaporación de agua, si bien
el contenido de todo-trans-b -caroteno en la
pasta descendió considerablemente y aumentó el nivel del isómero cis,
porque el tratamiento térmico favorece los procesos de isomerización. En el
caso del licopeno, los niveles del isómero cis- apenas variaron como
consecuencia del procesado.
En cuanto al efecto de la pasteurización (90°C, 30 s) en
zumos de naranja de la variedad Valencia, se ha comprobado que la variación en
el contenido total de carotenoides es significativa. Los cambios cualitativos en
el perfil de carotenoides fueron notorios, de forma que los niveles de los
carotenoides 5,6-epóxido cis-violaxantina y anteraxantina, pigmentos
mayoritarios en el zumo fresco, descendieron como consecuencia del tratamiento térmico,
siendo los carotenoides más importantes en términos cuantitativos en el zumo
procesado luteína y zeaxantina. En los carotenoides provitamínicos, b
-criptoxantina y a - y b
-caroteno, no se observaron pérdidas significativas.
Efecto de la luz
La acción intensa de la luz sobre los carotenos induce su ruptura
con la consiguiente formación de compuestos incoloros de bajo peso molecular.
Estas reacciones tienen mucha importancia en la industria alimentaria ya que los
carotenos pierden, además de su función biológica de provitamina A, su color
característico. Existen investigaciones en las que se estudia la relación
existente entre la pérdida de pigmentos, la exposición a la luz y la presencia
de ácidos grasos , encontrándose que la insaturación de los ácidos grasos
protege en estas condiciones a los pigmentos. Existen estudios que demuestran
que la degradación del b -caroteno debida a la
iluminación con luz fluorescente sigue un modelo de primer orden, favoreciendo
dicha iluminación la formación de 13,15-di-cis-b
-caroteno . En cuanto al a -caroteno, como ya se
ha comentado con anterioridad, la reacción también sigue una cinética de
primer orden, siendo la fotoisomerización mayor que en el caso del b
-caroteno. El principal isómero que aparece como consecuencia de la iluminación
con luz fluorescente es el 13-cis-a -caroteno
. En cuanto al licopeno, se ha puesto de manifiesto que la iluminación de
disoluciones modelo con luz fluorescente provoca la formación de 5 isómeros
diferentes: di-cis, 5-cis, 9- cis, 13- cis y 15-
cis-licopeno.
Efecto del pH
Aunque los carotenoides extraídos o no son relativamente resistente a
valores de pH extremos, los ácidos y álcalis pueden provocar isomerizaciones cis/trans
de ciertos dobles enlaces, reagrupamientos y desesterificaciones, lo cual debe
ser tenido en cuenta a la hora de manipularlos en laboratorio con fines analíticos.
Así, por ejemplo, algunas xantofilas como fucoxantina y astaxantina, son
excepcionalmente lábiles al medio alcalino, de ahí que a la hora de analizar
fuentes naturales de estos carotenoides se recomiende no saponificar el extracto
de pigmentos.
No obstante, volviendo a la estabilidad de los carotenoides
en los alimentos, hay que tener en cuenta que los epoxicarotenoides son muy
inestables en medio ácido, lo cual tiene una gran importancia debido a la
acidez inherente de algunos alimentos en particular. Este hecho es conocido
tanto en la elaboración de zumos como en vegetales fermentados, donde las
condiciones ácidas del proceso promueven algunas conversiones espontáneas de
los grupos 5,6 y 5’,6’-epóxidos a 5,8 y 5’,8’-furanoides (Figura 3). En
un reciente estudio se ha sugerido que el importante cambio en el perfil de
carotenoides del mango como consecuencia del procesado, puede ser debido a estas
reacciones. En este estudio se observó que mientras que en la fruta fresca el
principal carotenoide era violaxantina, en el producto procesado como zumo dicho
carotenoide no se detectaba, aunque sí era apreciable la cantidad de
auroxantina, no presente en la fruta fresca. Este hecho podría explicarse como
consecuencia de la conversión de los grupos 5,6-epóxido de la violaxantina en
5,8-furanoides de la auroxantina, posiblemente debido a la liberación de ácidos
orgánicos del mango durante el procesado industrial.
FIGURA 3
Conversión de carotenoides 5,6-epóxidos en 5,8-furanoidesv
 |
| Estas isomerizaciones
también se han descrito en los procesos fermentativos que tienen lugar
en el procesado de las aceitunas . |
Efecto del almacenamiento
Por otro lado, el efecto del almacenamiento sobre los carotenoides va a
depender, indudablemente, de las condiciones en las que se lleve a cabo. En un
interesante estudio se han evaluado los cambios que tienen lugar en a
-caroteno, b -caroteno y luteína cuando se mantienen
en la oscuridad a diferentes temperaturas (4°C, 25°C y 45°C) y cuando se
almacenan a 25°C expuestos a la luz . Para ello utilizaron carotenoides en
polvo liofilizados, obtenidos a partir de zanahorias. Los resultados revelaron
que los niveles de las formas todo-trans de estos tres carotenoides
disminuían al aumentar la temperatura de almacenamiento o el tiempo de
iluminación. Los isómeros mayoritarios formados durante el almacenamiento al
abrigo de la luz fueron 13-cis-a -caroteno,
13-cis-b -caroteno y 13-cis-luteína.
La iluminación, en cambio, favorece la formación de 9-cis-a
-caroteno, 9-cis-b -caroteno y 9-cis-luteína.
Wagner y Warthesen evaluaron la estabilidad de a
- y b -caroteno en polvo de zanahoria encapsulado en
diferentes tipos de almidón hidrolizado, comprobando que la degradación de los
carotenos estudiados como consecuencia del almacenamiento a temperaturas
comprendidas entre 37°C y 65°C, seguía una cinética de primer orden. No
todos los tipos de almidón hidrolizado empleados para encapsular el producto
fueron igual de eficientes, comprobándose que el de 36.5 equivalentes de
dextrosa mejoraba la retención de carotenos en comparación con el resto (4, 15
y 25 equivalentes de dextrosa). Los resultados del estudio muestran que la
encapsulación aumentaba la vida media del producto a 21°C entre 70 y 220
veces, en función del tipo de almidón empleado. En cuanto al efecto de la luz,
se observó que la retención de los carotenos estudiados en las muestras
expuestas a la luz y en la muestra mantenida en la oscuridad tras ocho semanas
era prácticamente la misma, sugiriendose que la degradación de carotenos en
polvo de zanahoria encapsulado se debía fundamentalmente a procesos de
autooxidación.
Oruña-Concha et al. evaluaron la evolución de
clorofilas a y b, b -caroteno y luteína
en judías verdes frescas y escaldadas y en pimientos de Padrón almacenadas
durante un año a –22°C. En las judías verdes no escaldadas se comprobó que
los niveles de los pigmentos disminuían sensiblemente durante el primer mes de
almacenamiento, estabilizándose después, aunque en el caso del b
-caroteno también hubo pérdidas durante el segundo mes antes de la
estabilización. En el caso de las judías escaldadas los resultados fueron
similares, si bien la retención de carotenoides fue mayor debido a la
inactivación de la lipoxigenasa como consecuencia del escaldado. En cuanto a
los pimientos de Padrón, los niveles de los pigmentos estudiados permanecieron
más o menos constantes a lo largo de todo el estudio.
Selim et al. estudiaron la cinética de degradación
de los carotenoides del azafrán, principalmente crocinas, encapsulados en tres
matrices diferentes, pululan y dos polivinilpirrolodonas (PVP), PVP40 y PVP360,
comprobando que la encapsulación los protegía de la oxidación. Las crocinas
son carotenoides hidrosolubles, por lo que los ensayos se realizaron a
diferentes actividades de agua y en la oscuridad a 35°C. Los resultados del
estudio indicaron que la encapsulación con PVP40 era la que reducía en mayor
medida la velocidad de oxidación en todas las condiciones de almacenamiento
ensayadas.
Choi et al. estudiaron la relación existente entre la
retención de vitamina C y la estabilidad de los pigmentos presentes en el zumo
de naranja durante su almacenamiento durante 7 semanas a 4,5°C. Para ello
emplearon muestras de zumo de naranja de la variedad Moro, de color rojizo
debido a la presencia de pigmentos antocianos y carotenoides. Comprobaron que la
degradación de la vitamina C estaba correlacionada linealmente (r > 0.93)
con la pérdida de antocianos. En el caso de los carotenoides, se observó que
las pérdidas eran menos sensibles que en el caso de los antocianos, debido al
efecto estabilizante de la vitamina C, que protege a los carotenoides de
procesos oxidativos.
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Recibido: 14/08/2003 Aceptado: 14/05/2004
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