HOME > EDICIONES > Año 2004, Volumen 54 - Número 2
Trabajos de Investigación
Factores de protección para la anemia ferropriva: estudio prospectivo en niños de bajo nivel socioeconómico
Macarena Urrestarazu Devincenzi, Fernando A Basile Colugnati, Dirce Maria Sigulem. Universidade Federal de São Paulo- UNIFESP/EPM, Brasil.
|
RESUMEN Factores de protección para la anemia ferropriva: estudio prospectivo en niños de bajo nivel socioeconómico Se llevó a cabo un estudio con el objetivo de identificar factores relacionados con el riesgo y con la protección de la anemia ferropriva en 130 niños menores de 24 meses de edad, de bajo nivel socioeconómico, seguidos desde el nacimiento en un programa de atención primaria de salud de la ciudad de São Paulo-Brasil. Se utilizaron datos de su crecimiento, morbilidad y características de la alimentación además de los valores de hemoglobina en diversos momentos (6,9,12,18 y 24 meses de edad) medidos en un hemoglobinómetro digital portátil (Hemocue). Para definir anemia se consideró un valor inferior a 11,0g/dL. Se realizó análisis simple por regresión logística con variables socioeconómicas, grupo etario, estado nutricional, enfermedades, ingestión de leche materna e introducción de alimentos. Se observó que la ingestión de leche de vaca a los 4 meses de edad y el orden de nacimiento superior a 4 fueron factores de riesgo para la anemia (OR » 2). A su vez la edad superior a 18 meses, la ingestión de fórmula infantil, de alimentos fuentes de vitamina C, de carne y de frijoles a los 6 meses fueron factores de protección (OR » 0.5). Se comprobó la importancia de una adecuada introducción de alimentos en el sexto mes de vida, para prevención de la anemia ferropriva en la infancia.
Palabras clave: Anemia ferropénica, estudios de seguimiento, factores de riesgo, prevención primaria, nutrición infantil.
SUMMARY Protective factors for iron deficiency anemia: prospective study in low-income infants This study was performed to assess both risk and protective factors associated with iron deficiency anemia in 130 infants with age below 24 months, with low socio-economic status and followed since their births by a primary health care program in the city of São Paulo - Brazil. Growth, morbidity and dietary factors were analysed as well as hemoglobin levels (Hb) at regular intervals (6, 9, 12, 18 and 24 months). The portable Hemocue photometer was employed to measure hemoglobin levels and anemia was considered when Hb values were below 11g/dL. Simple logistic regression was used with socio-economic variables, age group, nutritional status, morbidity, breastfeeding and food intake. Risk factors for anemia in the studied group were intake of cow’s milk at 4 months and who has 3 or more old brothers (OR » 2). The protective factors for anemia were age between 18 and 24 months and intake of infant formula, vitamin C, meat and beans at 6 months (OR » 0.5). The prevention of iron deficiency anemia includes encouraging healthy feeding practices starting at 6 months of life.
Key words: Iron deficiency anemia, follow-up studies, risk factors, primary prevention, infant nutrition.
INTRODUCCION
Los niños menores de dos años de edad presentan un elevado
riesgo de anemia ferropriva debido a la alta demanda de hierro para su
crecimiento y además, por el aporte insuficiente y baja disponibilidad del
mineral en la dieta. Por este motivo, son considerados junto con las mujeres
embarazadas, los grupos de mayor vulnerabilidad (1,2). La consecuencia más
grave de la anemia para los niños pequeños son las alteraciones irreversibles
en el desarrollo psicomotor que persisten hasta la edad escolar (3).
En Brasil, ninguna encuesta nacional realizada sobre salud y
nutrición incluyó la evaluación de prevalencia de la anemia por deficiencia
de hierro. Sin embargo, se llevaron a cabo estudios en distintas localidades del
país verificando que es la carencia nutricional que se encuentra con más
frecuencia (4). Particularmente en la ciudad de São Paulo, desde hace 30 años
se observa el aumento significativo en la prevalencia de anemia. En los niños
menores de dos años, notoriamente los más afectados, la prevalencia pasó de
41,8% en 1973-1974 (5) a 56,9% en 1984-85 y a 67,6% en 1995-96 (6).
Ese aumento no se puede explicar ni por factores socioeconómicos,
tales como recursos y escolaridad materna, ni por las condiciones ambientales,
saneamiento y acceso a servicios básicos de salud, ya que estos tuvieron una
evolución favorable en la ciudad. En relación al consumo alimentario, a pesar
de constatar la baja densidad de hierro en la dieta de los niños, tampoco se
identificaron cambios que justificasen el aumento de la prevalencia, concluyendo
que es necesario que se lleven a cabo estudios prospectivos, capaces de evaluar
más precisamente las características de la alimentación infantil y su relación
con la presencia de la anemia ferropriva (6). Se debe tomar en cuenta que los
factores nutricionales son los principales agentes causales de la deficiencia de
hierro en niños de edad temprana, por tanto es prioritario conocer las prácticas
alimentarias y de ablactación, para garantizar la efectividad de las
intervenciones que solucionen el problema (7,8) .
En este sentido el objetivo del estudio fue analizar las
características de salud y nutrición, enfatizando la lactancia materna y la
introducción de alimentos, buscando identificar factores relacionados con el
riesgo y la protección de la anemia ferropriva en niños menores de 24 meses de
edad, de comunidades de bajos recursos, seguidos de forma prospectiva desde el
nacimiento en un programa de atención primaria de salud en la ciudad de São
Paulo – Brasil.
METODOS
Para realizar el presente estudio se utilizó información
del banco de datos del "Projeto Favela" de la Universidade Federal de
São Paulo - UNIFESP/EPM, que es un programa de atención primaria de salud
desarrollado en comunidades de bajos recursos del barrio de Vila Mariana en la
ciudad de São Paulo, Brasil. Se ejecuta con un equipo de nutricionistas que
promueven la educación en salud y en nutrición a través de visitas
domiciliarias, con vistas a la prevención de carencias nutricionales en el
grupo materno-infantil. A partir de la identificación de las mujeres
embarazadas en las comunidades, se les explica en qué consiste el acompañamiento
de salud y nutrición y con su consentimiento se realizan las visitas y
evaluaciones. Idealmente las visitas son mensuales en el primer año de vida del
niño y trimestrales en el segundo, donde se acompaña el crecimiento,
alimentación y condiciones de salud. La evaluación de la hemoglobina (Hb) se
realiza alrededor de los 6, 9, 12, 18 y 24 meses de vida. Toda la información
del seguimiento es transferida a un banco de datos (9).
Para determinar el valor de la hemoglobina se utiliza un
hemoglobinómetro digital portátil (HEMOCUE- b
hemoglobin- Photometer) (10) y se toma la muestra de sangre por punción digital
o del talón del niño cuando éste no camina. Se clasifican como anémicos
los niños con valores de hemoglobina inferiores a 11,0 g/dL (1). Si en la ocasión
de la medición el niño, según la madre, presenta datos clínicos de infección
como fiebre u otra enfermedad, o está en tratamiento, se evalúa en edad
posterior. Se toma esta precaución, ya que en procesos infecciosos comunes en
la infancia, ocurre una disminución del valor de la hemoglobina, que puede
interferir en los resultados (11) .
Según el resultado de la evaluación de la Hb en los
diferentes momentos durante el acompañamiento, los niños reciben dosis profiláctica
o terapéutica con hierro medicamentoso. Esta conducta de prevención y
tratamiento de la anemia ferropriva está incluida en la rutina de intervención
que se lleva a cabo en las comunidades seguidas por el "Projeto
Favela" desde 1996 (9). Además, se orienta el consumo de alimentos fuentes
de hierro hemínico (carnes, menudos) y de hierro no hemínico (frijoles,
verduras) asociado al consumo de alimentos fuentes de ácido ascórbico
(naranja, papaya, mango), porque estos facilitan la absorción de este tipo de
hierro. También se orienta el horario correcto para el consumo de alimentos que
contienen inhibidores de la absorción del hierro no hemínico (leche de vaca,
infusiones). Estas orientaciones son transmitidas durante las visitas
domiciliarias y en reuniones con las madres en la comunidad.
Para verificar el estado nutricional se obtiene el peso de
los niños en una balanza electrónica, con escala ponderal de 50 g y se utiliza
el escore Z (desviaciones estándar) para el indicador peso/edad usando las
referencias del National Center for Health Statistics- NCHS. Para los cálculos
se utiliza el Epinut- Epi Info versión 6.02 (12).
En este trabajo se incluyeron datos del seguimiento de 130 niños
menores de 24 meses de edad realizado entre los años de 1996 y 2002. En ese período
nacieron 317 niños en las comunidades atendidas. Sin embargo, no se incluyeron
aquellos con antecedentes patológicos perinatales (3), peso al nacer inferior a
2500 g (34), ni gemelaridad (2), además de los que no tuvieron seguimiento periódico
y constante desde el nacimiento (148). En el grupo de niños incluidos en el
estudio se totalizaron 371 mediciones de Hb entre los 6 y los 24 meses de edad.
El protocolo de este estudio fue aprobado por el Comité de
Ética en Investigación de la Universidade Federal de São Paulo.
El análisis estadístico se realizó por regresión logística
simple para estimar la probabilidad de ocurrencia de anemia, desde los 6 hasta
los 24 meses de edad, en función de variables que se consideraron influyentes:
sexo, edad (dividida en tres grupos: 6 | 12,12 |
18,18 | 24 meses – donde se fijó la edad de 6 |
12 como de riesgo=1, para comparación con las demás), orden de nacimiento (1º,
2º, 3º, 4º o más – donde se fijó el orden 1, como de riesgo=1, para
comparación con las demás), escolaridad materna (hasta o más de 4 años de
estudio) y edad materna (menor o igual a 20 años o mayores),
número de episodios de enfermedades (hasta 5 o más - hasta el momento de la
evaluación de Hb), estado nutricional en el momento de la evaluación de la Hb
(menor o igual que -1Z o mayor - para el indicador Peso/Edad). Las variables de
alimentación fueron dicotomizadas (Si o No) según la ingesta de determinados
alimentos a los 4 y a los 6 meses: leche materna, leche de vaca, fórmula
infantil, alimentos fuentes de vitamina C, carnes y frijoles.
No se incluyó la variable peso al nacer ya que los niños con bajo peso
fueron intencionalmente excluidos; ni la toma de suplementos de hierro ya que
todos los niños seguidos recibieron orientación y medicamentos para hacerlo,
como recomienda la OMS (1).
Para obtener los OR brutos (Odds Ratio) y el intervalo de
confianza de cada variable, se utilizó la regresión logística simple (13) .
Se consideraron resultados estadísticamente significativos aquellos cuyos
intervalos de confianza (de 95%) se alejaron del valor 1 (menores que 1
significaron protección y mayores que 1 significaron riesgo). Para las
variables de protección cuyos valores de p fueron <0.10 se ajustó el OR
para el grupo etario, donde se fijó la edad de 6 |
12. Por tanto los resultados de OR ajustados muestran la protección en relación
a la anemia, de los niños en el segundo año de vida (12 a 24 meses), en función
del consumo o no de determinado alimento a los 4 y 6 meses de vida. Por tratarse
de datos repetidos (más de una medición por niño) los modelos estadísticos
utilizados fueron los modelos lineales generalizado (14) con estimación GEE
(ecuaciones de estimación generalizadas) (15) . Para los cálculos se utilizó
el Stata Statistical Software (16).
RESULTADOS
De los 130 niños seguidos, 69 eran del sexo masculino y 61
del femenino. El número de mediciones en cada grupo etario fue: 162 de los 6 a
los 12 meses, 115 de los 12 a los 18 meses y 94 de los 18 a los 24 meses. Todas
las variables estudiadas se encuentran en la Tabla
1. Se verificó que los factores relacionados con el riesgo mayor de anemia
ferropriva fueron el orden de nacimiento igual o superior a 4 (OR=2,1) y la
ingesta de leche de vaca en el cuarto mes de vida (OR=1,5). Con relación a los
factores de protección se verificó que el grupo etario de 18 |
24 meses, comparado con el de 6 | 12, tuvo menos
chance de presentar anemia. Sobre el consumo alimentario, la ingesta de fórmula
a los 4 y a los 6 meses proporcionó una protección de cerca del 60%. También
se encontró que los niños que consumían fuentes de vitamina C, carne y
frijoles a los 6 meses, tuvieron alrededor de 2 veces menos chance de
desarrollar anemia. Con el ajuste de los valores de OR para la edad (Tabla
2) se pudo verificar que el efecto protector de la ingesta de fórmula, de
fuentes de vitamina C y de frijoles a los 6 meses, continuaba presente en la
edad de 12 a 24 meses (p<0.05).
TABLA 1
Valores de Odds Ratio (OR) bruto e intervalo de confianza de variables
relacionadas
con la anemia ferropriva en niños menores de 24 meses de bajo nivel socioeconómico.
Projeto Favela- UNIFESP/EPM, São Paulo, Brasil
|
|
Variables
|
OR bruto
|
p
|
[Intervalo de
confianza
de 95%]
|
|
|
Sexo
|
0,8
|
0,37
|
0,5
|
–
|
1,2
|
|
Edad 6 | 12 m
|
1
|
-
|
-
|
–
|
-
|
|
Edad 12 | 18 m
|
1,0
|
0,92
|
0,6
|
–
|
1,7
|
|
Edad 18 | 24 m
|
0,6
|
0,05
|
0,4
|
–
|
1,0
|
|
Orden Nacimiento 1
|
1
|
-
|
-
|
–
|
-
|
|
Orden Nacimiento 2
|
1,3
|
0,28
|
0,8
|
–
|
2,2
|
|
Orden Nacimiento 3
|
1,1
|
0,80
|
0,6
|
–
|
1,9
|
|
Orden Nacimiento 4
|
2,1
|
0,06
|
1
|
–
|
4,4
|
|
Escolaridad materna
|
1,3
|
0,23
|
0,8
|
–
|
2,0
|
|
Edad materna
|
0,8
|
0,32
|
0,5
|
–
|
1,3
|
|
Enfermedades
|
1,0
|
0,71
|
0,95
|
–
|
1,04
|
|
Riesgo nutricional
|
1,2
|
0,40
|
0,7
|
–
|
2,0
|
|
Leche Materna 4m
|
1,1
|
0,56
|
0,7
|
–
|
1,8
|
|
Leche Materna 6m
|
1,1
|
0,72
|
0,7
|
–
|
1,6
|
|
Leche de Vaca 4m
|
1,5
|
0,07
|
1
|
–
|
2,2
|
|
Leche de Vaca 6m
|
1,3
|
0,24
|
0,8
|
–
|
2,1
|
|
Fórmula infantil 4m
|
0,7
|
0,10
|
0,4
|
–
|
1,1
|
|
Fórmula infantil 6m
|
0,6
|
0,04
|
0,4
|
–
|
1,0
|
|
Fuentes de VitC 4m
|
1,0
|
0,87
|
0,7
|
–
|
1,6
|
|
Fuentes de VitC 6m
|
0,5
|
0,03
|
0,3
|
–
|
0,9
|
|
Carne 4m
|
0,8
|
0,63
|
0,3
|
–
|
2,1
|
|
Carne 6m
|
0,7
|
0,10
|
0,4
|
–
|
1,1
|
|
Frijoles 4m
|
1,1
|
0,86
|
0,3
|
–
|
4,2
|
|
Frijoles 6m
|
0,7
|
0,08
|
0,4
|
–
|
1,1
|
|
TABLA 2
Valores de Odds Ratio (OR) e intervalo de confianza (95%), ajustados para el
grupo etario,
de variables de alimentación relacionadas con la protección de la anemia
ferropriva en
niños menores de 24 meses de bajo nivel socioeconómico.
Projeto Favela- UNIFESP/EPM, São Paulo, Brasil
|
|
Variables
|
OR ajustado
|
p
|
[Intervalo de
confianza de 95%]
|
|
|
Fórmula infantil 4m
|
0,67
|
0,093
|
0,41
|
–
|
1,07
|
|
Fórmula infantil 6m
|
0,63
|
0,047
|
0,40
|
–
|
0,99
|
|
Fuentes de VitC 6m
|
0,47
|
0,030
|
0,24
|
–
|
0,93
|
|
Carne 6m
|
0,64
|
0,065
|
0,39
|
–
|
1,03
|
|
Frijoles 6m
|
0,58
|
0,031
|
0,36
|
–
|
0,95
|
|
DISCUSION
Los factores de riesgo para la anemia ferropriva encontrados en este estudio
empezando por el orden de nacimiento superior a 4 y la edad menor a 18 meses, ya
que estar en el grupo etario de 18-24 meses se constituyó en protección,
fueron confirmados por otros dos estudios realizados recientemente en el sur de
Brasil con niños menores de 3 años de edad para evaluar la prevalencia y los
factores de riesgo para la anemia. Newmann et al (17), encontraron que estar en
la edad de 12 a 18 meses representó cerca de 6 veces más riesgo de anemia
comparado a los demás grupos etarios (6-12, 18-24, 24-36 meses). La existencia
de más de 3 personas por habitación utilizada para dormir fue la otra variable
identificada, con un riesgo del orden de 3. Como en nuestro estudio, la anemia
no se asoció con sexo ni con escolaridad materna.
En el estudio de Silva et al (18), el grupo etario de 12 a 23
meses de edad y la presencia de dos o más hermanos, representaron un riesgo 1,4
veces mayor de anemia. Los autores sugieren que ese riesgo aumentado por la
presencia de hermanos, puede deberse a una mayor demanda por alimentos en la
casa, además de dividir la atención dispensada al niño en relación a los
cuidados con alimentación y salud en general. Otras variables estudiadas como
sexo del niño, escolaridad y edad materna no fueron factores determinantes de
la anemia.
La anemia tampoco estuvo asociada a las enfermedades, ni a
las variables antropométricas y ni al tipo de lactancia a los 4 meses de edad,
única variable dietética evaluada en esos estudios (17,18).
El efecto protector de la lactancia materna exclusiva hasta
los 6 meses de edad sobre la anemia ferropriva en niños con peso al nacer
superior a 3000 g, ha sido documentado (19). Sin embargo, el hecho de que otros
estudios y también el nuestro no verifiquen ese efecto, probablemente se debe a
la baja duración de la lactancia materna exclusiva en Brasil. La última
encuesta nacional sobre demografía y salud, realizada en el año 1996, encontró
una duración mediana de 1 mes. Entonces, es primordial desarrollar estrategias
para aumentar la lactancia materna, no sólo para la prevención de la anemia
ferropriva sino también para promover la salud infantil, principalmente en
poblaciones de bajo nivel socioeconómico.
Es importante destacar que el nivel socioeconómico, medido
por la variable ingreso familiar, fue identificado como de riesgo para la anemia
en los dos estudios brasileños mencionados. En nuestro caso, como el estudio
fue realizado exclusivamente en una población de bajo nivel socioeconómico, no
tenía sentido estimar el impacto de esta variable. Incluso la escolaridad
materna difícilmente sería identificada como un factor de influencia ya que es
homogéneamente baja en esta población.
Sobre el estado nutricional y su poca o ninguna relación con
la anemia, un estudio con niños brasileños de 12 a 72 meses de edad, verificó
la coexistencia de un buen estado nutricional (prevalencia de déficit antropométrico
menor que 5%) con elevados niveles de anemia ferropriva, 68,7%. Se recomendó
entonces que los programas de nutrición deberian ser revisados para no incluir
solamente energía y proteínas sino garantizar el suministro de hierro (20) .
Otro factor relacionado a un riesgo mayor de anemia
ferropriva en los niños estudiados, fue la ingesta de leche de vaca en el
cuarto mes de vida. En el estudio de Gómez et al (7), con lactantes de 6 a 12
meses de edad de la ciudad de La Habana, se estudiaron factores de riesgo biológicos
como el peso al nacer y enfermedades, además de la duración de la lactancia
materna exclusiva y características de la ablactación. Se encontraron niveles
significativamente más bajos de hemoglobina en los niños que tenían
antecedentes de enfermedad diarreica aguda en los últimos 3 meses, llevando a pérdidas
del mineral, y en aquellos en que se introdujo la leche de vaca antes de los 90
días.
La utilización de leche de vaca en el primer año de vida
está contraindicada tanto por el bajo contenido de hierro como por el riesgo de
micro hemorragias intestinales. Ziegler et al (21), encontraron relación entre
el consumo de leche de vaca y la pérdida de sangre por el tracto intestinal de
niños saludables con edades entre 7 y 12 meses. Los autores concluyeron que esa
pérdida desaparece al cumplir el niño 1 año de edad, indicando que el tracto
intestinal pierde gradualmente su sensibilidad a la proteína de la leche de
vaca.
Un estudio en Suecia con niños de 2 años y medio de edad,
encontró que la ingesta de leche de vaca entera se relacionaba positivamente
con la deficiencia de hierro aún en esta edad (22). Mas los resultados son
conflictivos ya que otro estudio mostró que después de 1 año de edad, en niños
con buenas reservas de hierro, aparentemente el consumo de leche de vaca,
fortificada o no con hierro, no afectaba el estado nutricional del mineral (23),
Kazal (24), destaca que en caso de que se utilice la leche de vaca en el segundo
año de vida, el consumo debe ser limitado a la cantidad de 500-700 mL al día.
Además recomienda que, si se necesita sustituir la leche materna, se debe
utilizar fórmula infantil modificada enriquecida con hierro durante los
primeros 12 meses de vida y si es posible, hasta los 24 meses.
Confirmando la pertinencia de esa recomendación, en los niños
de nuestro estudio que consumieron fórmula infantil a los 4 y a los 6 meses, se
comprobó el efecto protector para la anemia ferropriva.
En los Estados Unidos se logró un gran descenso en la
prevalencia de anemia en la década del 80 relacionado con el inicio, en los años
70, del Special Supplemental Food Program for Women, Infants and Children (WIC).
Tal programa tuvo un efecto positivo en el estado nutricional de hierro en los
niños beneficiados, cuyas posibles razones fueron la utilización de fórmula
infantil y cereales fortificados con hierro hasta los 12 meses de edad, además
de la educación nutricional de la familia, que aumentó el consumo de hierro y
vitamina C (25).
Walter et al (26), estudiando niños chilenos de 6-12 meses
de edad, comprobó que la utilización de fórmula infantil, aunque fortificada
con baja cantidad de hierro, es eficaz en prevenir la anemia ferropriva en el
primer año de vida, principalmente en los lactantes a término con buenas
condiciones de salud.
Por otra parte, los avances tecnológicos utilizados en la
elaboración de estas fórmulas altamente modificadas, ocasionan costos
elevados, lo cual las aleja del consumo masivo en los países en vías de
desarrollo (27). En este sentido son absolutamente necesarias políticas
gubernamentales a nivel de salud pública, que garanticen el acceso a este
alimento, comprobadamente más adecuado a las necesidades del niño que la leche
de vaca, en esta etapa relativamente corta pero muy importante de su crecimiento
y desarrollo.
Además de la fórmula, la variable que presentó la mayor
protección fue el consumo de fuentes de vitamina C a los 6 meses de edad. Esto
probablemente se debe al efecto estimulador de la absorción del hierro no hemínico
ejercido por esta vitamina. Su presencia en diferentes concentraciones además
de la carne, clasifica las dietas en baja, mediana y alta biodisponibilidad de
hierro. Dietas con 50 mg de ácido ascórbico además de 100 g de carne son
consideradas con alta biodisponibilidad del mineral(28), por eso la promoción
de su consumo por medio de educación nutricional, es descrita como una medida
de intervención necesaria para combatir la anemia ferropriva (1,2,24).
Otra variable de protección identificada fue la ingesta de
carne a los 6 meses. El estudio de Engelmann et al (29), con niños
dinamarqueses a los 8 meses de edad, comparó en una intervención que duró 2
meses,un grupo que ingirió 10 g de carne al día con otro que ingirió 27 g al
día y verificó que estos últimos mantuvieron la concentración de la
hemoglobina, mientras que los primeros presentaron una disminución significante
de ésta. Se concluyó entonces, que hasta un pequeño aumento en la ingestión
de carne, puede prevenir la disminución de la concentración de Hb y que esta
orientación debe ser enfatizada para la prevención de la anemia en la
infancia.
Nuestro estudio no evaluó la cantidad ingerida de carne,
pero constató que la simple presencia del alimento en el sexto mes de vida
pareció ejercer un efecto protector contra la anemia.
Estudios de cohorte como el nuestro fueron realizados para
evaluar conjuntamente los factores relacionados con el desarrollo de la anemia
ferropriva. A pesar de la dificultad para desarrollar estudios con este diseño,
principalmente en comunidades de bajo nivel socioeconómico, cuyos habitantes
presentan una gran movilidad que dificulta su seguimiento, dichos estudios son
fundamentales para identificar más precisamente los factores que influyen en
determinada enfermedad. Además, los estudios prospectivos son los más
adecuados para conocer las prácticas alimentarias y de ablactación, ya que los
datos son registrados en el momento preciso, lo que no sucede en los estudios
retrospectivos pues las madres, en general, no retienen la información de la época
de la introducción de los alimentos.
El estudio con niños dinamarqueses, desde el nacimiento
hasta los 12 meses de edad, se llevó a cabo para caracterizar el estado
nutricional de hierro y verificar la influencia del patrón de consumo y del
crecimiento. Los niños fueron evaluados en más de una ocasión en cuanto al
estado nutricional de hierro (2, 6 y 9 meses) y no se encontró anemia
ferropriva, solamente indicios de reservas marginales de hierro. Se verificó
que la velocidad de crecimiento, además del consumo de pan y leche de vaca,
influenciaron negativamente en esas reservas, mientras que la ingestión de fórmula
infantil y la ingesta de carne y de pescado se asociaron positivamente (30).
El sub estudio del Euro-Growth (31) que se llevó a cabo con
una cohorte multicéntrica de niños europeos y evaluó el estado nutricional de
hierro a los 12 meses de edad, identificó que el factor dietético de mayor
influencia negativa fue la introducción precoz de la leche de vaca. A su vez,
la duración de la utilización de la fórmula fortificada, se asoció a una
disminución del riesgo de la deficiencia. Otros factores estudiados como la
lactancia materna, la utilización de cereales fortificados con hierro y la
ingestión de carne y frutas, no explicaron ninguna variación en el estado
nutricional de hierro a los 12 meses.
Como se ve, nuestros hallazgos son semejantes a los
encontrados en esos dos estudios y además se pudo verificar el papel protector
de los frijoles, alimento básico de la dieta brasileña (32). Esto tiene un
impacto muy positivo en la orientación alimentaria a nivel de salud pública ya
que es un alimento disponible, de bajo costo y que forma parte del hábito
alimentario. Aun siendo un alimento fuente de hierro no hemínico, el consumo
junto con la vitamina C mejora su absorción.
Aunque la alimentación infantil en los dos primeros años de
vida incluya alimentos fuente de hierro y estimuladores de su absorción, la
Organización Mundial de Salud y UNICEF (1,2) recomiendan la suplementación de
hierro en dosis de 10-15mg/día desde los 6 hasta los 24 meses, en países con
niveles de prevalencia superior a 40%.
La contribución mayor de este trabajo fue identificar
factores de protección relacionados a la alimentación infantil, en una población
de bajo nivel socioeconómico. Por esta razón se sugiere que la orientación
alimentaria, en la época de la ablactación, sea considerada una medida
efectiva para prevenir o minimizar los efectos de la anemia ferropriva en la
infancia.
AGRADECIMIENTOS
Se agradece a todas las personas que participaron en el trabajo de campo
vinculadas al Projeto Favela-UNIFESP/EPM. Los autores Macarena Devincenzi y
Fernando Colugnati agradecen el apoyo financiero del Conselho Nacional de
Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq).
REFERENCIAS
-
World Health Organization. Iron deficiency anaemia
assessment, prevention, and control: a guide for programme managers. Geneva:
WHO; 2001.
-
UNICEF/UNU/WHO. Preventing iron deficiency in women and
children: background and consensus on key technical issues and resources for
advocacy, planning and implementing national programmes. New York:Technical
workshop;1998, p.34-40.
-
Walter T, Pino P, Pizarro FMT, Lozoff B. Prevention of
iron deficiency anemia: comparison of high and low-iron formulas in term
healthy infants after six months of life. J Pediatric 1998; 132(4): 635-40.
-
De Paula RAC, Fisberg M. The use of sugar fortified with
iron tris-glycinate chelate in the prevention of iron deficiency anemia in
preschool children. Arch Latinoamer Nutr 2001; 51 (1 suppl 1): 54-99.
-
Sigulem DM, Tudisco ES, Goldemberg P, Athaide MMM,
Vaisman E. Anemia ferropriva em crianças do município de São Paulo. Rev
Saúde Pública 1978; 12: 168-78.
-
Monteiro CA, Szarfarc SC, Mondini L. Tendência secular
da anemia na infância na cidade de São Paulo (1984-1996). Rev Saúde Pública
2000; 34(6 Supl): 62-72.
-
Gomez HGD, Barrios MF, Delgado NF, Suárez YS, Hernandes
IG. Factores de riesgo de la anemia por deficiencia de hierro en lactantes
de un área de salud. Rev Cuba Hematol Inmunol Hemoter 1999; 15(3): 175-81.
-
Cunningham L, Blanco A, Rodriguez S, Ascencio M.
Prevalencia de anemia, deficiencia de hierro y folatos en niños menores de
siete años. Costa Rica, 1996. Arch Latinoam Nutr 2001; 51(1): 37-43.
-
Lessa AC, Devincenzi MU, Sigulem DM. Comparação da
situação nutricional de crianças de baixa renda no segundo ano de vida,
antes e após a implantação de programa de atenção primária à saúde.
Cad Saúde Pública 2003; 19(2): 505-14.
-
Mills AF, Meadows N. Screning for anaemia: evalution of a
haemoglobinometer. Arch Dis Children 1989; 64: 1468-71.
-
Olivares MG, Walter TK, Llaguno SA. Anemia en infecciones
agudas febriles leves. Rev Chil Pedriatr 1995; 66(1):19-23.
-
Dean AG, Dean JA, Burton AH, Dicker RC. Epi Info, version
6.02: a word processing database, and statistics program for public health.
Georgia: Center for Disease Control & Prevention;1994.
-
Ayçaguer LCS. Excursión a la regresión logística en
ciencias de la salud. Madrid: Ed Díaz de Santos, SA;1995.
-
McCullaigh P, Nelder JA. Generalized Linear Models, 2nd
ed. London: Chapman & Hall;1989.
-
Zeger SL, Liang KY. Longitudinal data analysis for
discrete and continuous outcomes. Biometrics 1986; 42: 121-130.
-
StataCorp. 2001. Stata Statistical Software: Release 7.0.
College Station, TX: Stata Corporation.
-
Neuman NA, Tanaka OY, Szarfarc SC, Guimarães PRU,
Victora CG. Prevalência e fatores de risco para anemia no sul do Brasil.
Rev Saúde Pública 2000; 34(7): 56-63.
-
Da Silva LSM, Giugliani ERT, Aerts DRGC. Prevalência e
determinantes de anemia em crianças de Porto Alegre, RS, Brasil. Rev Saúde
Pública 2001; 35(1): 66-73.
-
Dewey KG, Cohen RJ, Rivera LL, Brown KH. Effects of age
of introduction of complementary foods on iron states of breast-fed infants
in Honduras. Am J Clin Nutr 1998; 67: 878-84.
-
Nogueira-De-Almeida CA, Ricco RG, Del Ciampo LA, Souza
AM, Dutra-De-Oliveira JE. Growth and hematological studies on brazilian
children of low socioeconomic lewel. Arch Latinoam Nutr 2001; 51 (3): 230-5.
-
Ziegler EE, Jiang T, Romero E, Vinco A, Frantz JA, Nelson
SE. Cow’s milk and intestinal blood loss in late infancy. J Pediatr 1999;
135(6): 720-26.
-
Bramhagen AC, Axelsson I. Iron states of children in
southern sweden: effects of cow`s milk and follow-on formula. Acta Paediatr
1999; 88: 1333-7.
-
Virtanen MA, Svahn CJE, Viinikka LU, NCR Räihä, Siimes
MA, Axelsson IEM. Iron-fortified and unfortified cow`s milk: effects on iron
intakes and iron states in young children. Acta Paediatr 2001; 90: 729-31.
-
Kazal LA. Prevention of iron deficiency in infants and
toddlers . Am Fam Physician 2002; 66 (7): 1217-24.
-
Yip R, Binkin NJ, Fleshood L, Trowbridge FL. Declining
prevalence of anemia among low-income children in the United States. JAMA
1987; 258(12): 1619-23.
-
Walter T, De Andraca I, Chadud P, Perales CG. Iron
deficiency anemia: adverse effects on infant psychomotor development.
Pediatrics 1989; 84:7-17.
-
Hertrampf ED, Olivares MG, Walter T, Pizarro FA, Heresi
GM, Llaguno SA, Vega VB,Cayazzo MC, Chadud PM. Anemia ferropriva en el
lactante: erradicación con leche fortificada con hierro. Rev Méd Chile
1990; 118: 1330-37.
-
Layrisse M, García-Casal MN. Strategies for the
prevention of iron deficiency through foods in the household. Nutr Rev 1997;
55 (6): 233-39.
-
Engelmann MDM, Sandström B, Michaelsen KF. Meat intake
and iron states in late infancy: an intervention study. J Pediatr
Gastroenterol Nutr 1998; 26 (1): 26-33.
-
Michaelsen KF, Milman N, Samuelson G. A longitudinal
study of iron status in healthy Danish infants: effects of early iron
status, growth velocity and dietary factors. Acta Paediatr 1995;84:1035-44.
-
Male C, Persson LA, Freeman V, Guerra A, Van´t Hof MA,
Haschke F. Euro-growth iron study group. Prevalence of iron deficiency in
12-mo-old infants from 11 European areas and influence of dietary factors on
iron status (Euro-Growth Study). Acta Paediatr 2001; 90: 492-98.
-
Szarfarc SC, Souza SB. Prevalence and risk factors in
iron deficiency and anemia. Arch Latinoamer Nutr 1997: 47(2 supl1):35-38.
Recibido: 13/11/2003 Aceptado: 21/04/2004
 |
PRIVACIDAD | ACCESIBILIDAD
ALAN-VE ISSN 0004-0622 - Depósito Legal: pp 199602DF83
Sociedad Latinoamericana de Nutrición
Producción editorial en Venezuela: Capítulo Venezolano - RIF: J-30843129-0
Urbanización Santa María, primera transversal, No. 417-214, Planta Alta
Tele-Fax: (+58-212) 283.8618
E-mail info@alanrevista.org
Código Postal: 1070
Caracas - Venezuela |
|
|