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Trabajos de Investigación
Influencia de la ingesta de calcio y fósforo sobre la densidad mineral ósea en mujeres jóvenes
Beatriz Basabe Tuero1, María Carmen Mena Valverde2, Marta Faci Vega2, Aranzazu Aparicio Vizuete2, Ana María López Sobaler2, Rosa María Ortega Anta2 Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA), Habana-Cuba1, Facultad de Famarcia.Universidad Complutense de Madrid, España2
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RESUMEN Influencia de la ingesta de calcio y fósforo sobre la densidad mineral ósea en mujeres jóvenes La masa ósea alcanzada durante la juventud en la población femenina resulta importante por la mayor susceptibilidad de este grupo de población de padecer osteoporosis. Con el objeto de conocer la relación entre ingesta de calcio, fósforo y productos lácteos y la densidad mineral ósea (DMO) se estudiaron 87 mujeres de la Comunidad de Madrid con edades comprendidas entre los 18 y 35 años. El consumo de lácteos y la ingesta de calcio y fósforo se valoró aplicando un Cuestionario de Registro de Consumo de Alimentos durante 3 días. La DMO se determinó mediante densitometría fotónica doble en la zona lumbar, cadera y antebrazo derecho. La ingesta media de calcio (802.1±258.7 mg/día) resultó inferior a la recomendada en el 45% de las mujeres; observándose una correlación lineal positiva entre consumo de calcio y DMO en cuello femoral (r=0.23) y trocánter mayor (r=0.24) (p<0.05). Las mujeres con ingesta de calcio superior a 1000 mg/día tuvieron mayor DMO en cadera (0.97±0.11 g/cm2) respecto a aquellas con ingesta inferior (0.90±0.10 g/cm2). Resultados similares se encontraron en cuello femoral y trocánter mayor en el grupo con una relación Ca/P superior a 0.74 (Percentil 50). Además, un consumo superior a dos raciones de leche diarias resultó óptimo para la adquisición de una adecuada masa ósea en diferentes zonas de la cadera. Estos resultados indican que un mayor consumo de calcio y una relación Ca/P > 0.74 están relacionados con una mejor DMO en mujeres jóvenes; siendo la leche el producto lácteo que presenta una mayor asociación con la salud ósea.
Palabras clave: Calcio, fósforo, densidad mineral ósea, lácteos.
SUMMARY The influence of calcium and phosphorus intake on bone mineral density in young women The threat of osteoporosis in later life means that the bone mass women achieve during their youth is important. Eighty seven women aged 18-35 y form the Madrid region were studied to determine the relationship between their calcium, phosphorus and milk product intakes and bone mineral density (BMD). Intakes of these items were moniroed using a three day food intake record. BMD was measured by double photonic densitometry of the lumbar region, hip and right forearm. Mean calcium intake calcio (802.1±258.7 mg/día) was less than that recommended for 45% of women. A linear, positive correlation was seen between calcium intake and BMD at the hip (r=0.23) and greater trochanter (r=0.24) (p<0.05). Women whose calcium intake was >1000 mg/day had greater hip BMDs than those whose intake was below this level (0.97±0.11 g/cm2 compared to 0.90±0.10 g/cm2). Similar results were seen for the femur head and greater trochanter in subjects whose Ca/P ratio was >0.74 (50th percentile). In addition, an intake of more than two rations of milk per day was optimum for achieving adequate bone mass in different areas of the hip. These results show that greater calcium consumption and a Ca/P ratio of > 0.74 are associated with better BMD values in young women, and that milk is the lactic product best associated with good bone health.
Key words: Calcium, phosphorus, bone mineral density, milk products.
INTRODUCCION
Los dos determinantes de riesgo de osteoporosis son el pico de masa ósea
alcanzado hasta la tercera década de la vida y la velocidad de pérdida
posterior (1). De ellos el nivel de masa ósea alcanzado durante la madurez
esquelética (masa ósea máxima) es el principal, por ello durante la juventud
resulta importante el aporte de todos los nutrientes implicados en el desarrollo
óptimo del hueso con el objeto de conseguir la mayor masa ósea posible (2).
Particularmente el calcio ha sido motivo de interés debido a
su conocido papel biológico en el metabolismo óseo. Los principales estudios
realizados hasta el momento centran su atención en el impacto de este nutriente
sobre la salud ósea durante el crecimiento (3-5), la edad postmenopáusica
(6,7) y en adultos mayores (8); observando un incremento de la densidad mineral
ósea o una reducción en la pérdida de la misma al aumentar la ingesta del
mineral. En general, para adultos se recomiendan ingestas por encima de los 800
y 1000 mg/día para lograr un desarrollo óseo adecuado (9,10).
Aunque el calcio se encuentra presente en diferentes
alimentos, los lácteos aportan más del 80% de este mineral a la dieta. Por
otra parte, la biodisponibilidad del calcio procedente de este grupo de
alimentos es relativamente alta, entre otros factores porque va acompañado de
promotores de su absorción como la lactosa (11). Se ha observado, que un
adecuado consumo de productos lácteos se asocia con un menor riesgo de padecer
osteoporosis y fracturas óseas (12).
También se ha descrito que una ingesta elevada de fosfatos,
favorece el desarrollo de la osteoporosis, especialmente cuando la ingesta de
calcio es baja (13). Actualmente se recomienda que la relación Ca/P sea igual a
1 ó superior, considerándose relaciones inferiores a 1 como un factor
desencadenante de la pérdida de masa ósea (2,14).
En las mujeres una menor ingesta de calcio o una desproporción
en la relación Ca/P supone un riesgo mucho mayor para su salud ósea, de hecho
la osteoporosis afecta aproximadamente al 30% de la población femenina
postmenopáusica (1).
Por ello el objeto del presente trabajo ha sido estudiar la
relación entre la ingesta de calcio y fósforo y la densidad de masa ósea en
mujeres jóvenes; así como valorar la influencia del consumo de productos lácteos
sobre la salud ósea.
MATERIAL Y METODOS
En el estudio participaron 87 mujeres de la Comunidad de Madrid,
seleccionadas entre un grupo de estudiantes universitarias voluntarias, con
edades comprendidas entre los 18 y 35 años. Como criterios de exclusión se
tomaron: el embarazo, la lactancia, menstruaciones irregulares, enfermedades
relacionadas con el metabolismo óseo, hipo e hipertiroidismo y el consumo crónico
de fármacos que interfieren con el metabolismo del calcio. Ninguna de las
participantes era deportista de élite.
Estudio dietético
Para la valoración general del consumo de alimentos y la ingesta de
nutrientes se empleó un cuestionario de Registro de Consumo de Alimentos. El
estudio se realizó durante 3 días, uno de los cuales era de fin de semana. Las
mujeres que participaban en el estudio debían anotar en el cuestionario todos
los alimentos y bebidas consumidas, tanto dentro como fuera del hogar,
utilizando medidas caseras, o bien el peso preciso del alimento, si podían
llevar a cabo la operación.
Los alimentos posteriormente fueron transformados en energía
y nutrientes mediante el empleo de las Tablas de Composición de Alimentos del
Instituto de Nutrición (15). Las ingestas estimadas de calcio, fósforo y proteínas
se compararon con las ingestas recomendadas (IR) para la población española
(9).
Con el objeto de conocer el número de raciones de lácteos
consumidas diariamente por las mujeres, se dividió previamente este grupo de
alimentos, en 4 subgrupos, de manera que en cada uno de ellos se englobaran
varios alimentos con idéntica ración media en gramos. Se tomaron como
referencia las raciones medias que se recogen en el "Rombo de la Alimentación"
(16), excepto en el caso de la nata cuyo valor fue consultado en la "Tabla
de raciones estándar de alimentos" (17). Los subgrupos establecidos y el
tamaño de ración considerado fueron los siguientes: Leche (225 g) (Leche
entera, semidesnatada y desnatada), yogures (125 g) (Yogurt entero, desnatado y
de frutas), queso (35 g) (Queso de bola, Cabrales, Gallego, Manchego, Gruyere,
Roquefort y en porciones), queso fresco (60 g) (Queso fresco, requesón y nata).
Valoración densitométrica
A todas las participantes se les realizó una densitometría fotónica doble
(DXA) utilizado un densitómetro DEXA, modelo HOLOGIC QDR 1000 (S/N 166). Los
parámetros valorados fueron: área total (cm2), contenido mineral óseo
(CMO) (g) y densidad mineral ósea (DMO) (18). Esta última resulta de dividir
el CMO por la superficie de la región de interés, y se expresa en g/cm2.
Las mediciones se realizaron en columna lumbar (L2, L3, L4 y
total L2-L4), cadera derecha (cuello femoral, trocánter mayor, intertrocantérea
femoral, cadera total y triángulo de Ward) y antebrazo derecho (zona del primer
tercio, medio distal y ultradistal).
Análisis estadístico
Todos los valores se presentan como valores medios y desviación típica.
Las diferencias entre medias se han establecido aplicando el test de la t de
Student y el de Mann-Whitney, para distribuciones homogéneas y no homogéneas,
respectivamente. De manera similar para el análisis entre pares de variables
cuantitativas, se utilizó el coeficiente de correlación de Pearson (r) o
Spearman para distribuciones homogéneas y no homogéneas, respectivamente. Se
consideraron significativas las diferencias con p < 0.05. El paquete estadístico
utilizado para el procesamiento y análisis de los datos fue el Rsigma-Babel.
RESULTADOS
Para la presentación de los resultados, los sujetos se agruparon de acuerdo
a si su consumo de calcio era mayor o menor a 1000 mg/día, cantidad recomendada
para un buen mantenimiento de la salud ósea (19). En la Tabla
1 se describen las características generales (antropométricas y
nutricionales) de la población estudiada. La ingesta media de calcio de la
población fue de 802.1±258.7 mg/día. No obstante hay que destacar que el 45%
de las mujeres presentaron ingestas inferiores a las IR. En cuanto al consumo de
fósforo (1056.3 ± 235.6 mg/día), este supera de forma importante las
recomendaciones (151%), lo que conlleva la obtención de una relación Ca/P
inferior a la recomendada.
La ingesta media de sodio fue de 1.6 ± 0.6 g/día, siendo el
consumo significativamente mayor en el grupo de mujeres con ingesta de calcio
superior a los 1000 mg/día con respecto a las de una ingesta inferior (p<
0.01) (Tabla 1).
TABLA 1
Datos generales (antropométricos y nutricionales) de la población
de estudio en función del consumo de calcio (X ± DS)
|
| |
Calcio < 1000 mg/día
n = 67
|
Calcio ³ 1000
mg/día n = 20
|
|
|
Edad (años)
|
24.0 ± 3.3
|
23.0 ± 2.7
|
|
Peso (kg)
|
58.2 ± 7.8
|
55.2 ± 5.8
|
|
- Talla (m)
|
1.62 ± 0.06
|
1.64 ± 0.04
|
|
IMC (kg/m2)
|
22.1 ± 2.9*
|
20.6± 2.1*
|
|
Calcio (mg/día)
|
705.2 ± 199.0***
|
1143.5 ± 113.2***
|
|
Fósforo (mg/día)
|
1003.7 ± 216.3***
|
1241.8 ± 209.6***
|
|
Calcio/fósforo
|
0.71 ± 0.20***
|
0.94 ± 0.13***
|
|
Sodio (g/día)
|
1.5 ± 0.5**
|
2.0 ± 0.7**
|
|
Proteínas (g/día)
|
75.4 ±15.1***
|
97.3 ± 17.1***
|
|
Proteína animal (g/día)
|
58.6 ± 15.8**
|
72.6 ±16.4**
|
|
Lácteos (g/día)
|
286.5 ± 135.3***
|
474.2 ± 109.3***
|
|
Raciones de lácteos (n/día)
|
1.70 ± 0.80***
|
3.01 ± 0.57***
|
|
Raciones de leche (n/día)
|
0.94 ± 0.53***
|
1.69 ± 0.53***
|
|
Raciones de queso fresco (n/día)
|
0.09 ± 0.1
|
0.09 ± 0.178
|
|
Raciones de queso (n/día)
|
0.32 ± 0.32***
|
0.80 ± 0.47***
|
|
Raciones de yogurt (n/día)
|
0.34 ± 0.42
|
0.43 ± 0.35
|
|
| Diferencias
significativas, * p<0.05 ** p<0.01 ***p<0.001
|
La ingesta media de proteínas en la población estudiada fue
de 80.2 ± 17.9 g/día, superando en un 100% las ingestas recomendadas. Tanto la
ingesta de proteína total (p< 0.001), como la de
origen animal (p< 0.01) fue significativamente
superior entre las mujeres con ingesta de calcio mayor o igual a 1000 mg/día
con respecto a las de una ingesta inferior (Tabla 1). Un comportamiento similar
se observó al comparar el consumo de este macronutriente en función de un
cociente Ca/P menor (76.7±16.0 g/día) o mayor al percentil 50 (83.5±19.1 g/día),
aunque las diferencias no fueron significativas (p<
0.1).
Al analizar el consumo de productos lácteos se encontró que
el 100% de la población ingería leche, un 83.7% queso y un 57% yogurt,
coincidiendo un 20% en el consumo de los tres grupos. La ingesta promedio de
raciones lácteas fue de 2.0 ± 0.9, de las cuales 1.1, 0.5 y 0.4
correspondieron a leche, queso y yogurt, respectivamente. El consumo de este
grupo de alimentos contribuyó en un 62.2% a las ingestas recomendadas de
calcio. Este porcentaje estuvo distribuido en 37.9% para la leche, 14.2% para el
queso y un 10.1% para el yogur.
Con respecto a la densidad de masa ósea se observó una
correlación lineal positiva con el consumo de calcio en algunas regiones de la
cadera: cuello femoral (r = 0.23) y trocánter mayor (r = 0.24) (p<0.05).
Tomando como punto de corte las recomendaciones de 800 mg/día de calcio no se
encontraron diferencias significativas en los valores de mineralización ósea.
Sin embargo las mujeres con ingesta de calcio superior a 1000 mg/día tuvieron
mayor densidad ósea en la mayoría de la zonas estudiadas (al comparar con
mujeres que tuvieron ingestas inferiores de calcio), observándose una
diferencia significativa en las regiones del trocánter mayor, la intertrocantérea
femoral y en cadera total (p<0.05) (Tabla 2).
TABLA 2
Datos de densidad mineral ósea en la Columna Lumbar, Cadera y Antebrazo
derecho en función del consumo de calcio (X ± DS)
|
|
Zonas del cuerpo
|
Calcio < 1000
mg/día n = 67
|
Calcio ³ 1000
mg/día n = 20
|
|
|
Columna Lumbar:
|
|
|
|
L2 (g/cm2)
|
0.97 ± 0.12
|
0.97 ± 0.12
|
|
L3 (g/cm2)
|
1.01 ± 0.11
|
1.02 ± 0.14
|
|
L4 (g/cm2)
|
1.02 ± 0.11
|
1.02 ± 0.11
|
|
L2-L4 (g/cm2)
|
1.00 ± 0.11
|
1.01± 0.12
|
|
Cadera derecha:
|
|
|
|
Cuello femoral (g/cm2)
|
0.87 ± 0.10
|
0.92 ± 0.12
|
|
Trocanter mayor (g/cm2)
|
0.66 ± 0.09*
|
0.72 ± 0.10*
|
|
Intertrocanterea femoral (g/cm2)
|
1.01 ± 0.12*
|
1.08 ± 0.12*
|
|
Cadera total (g/cm2)
|
0.90 ± 0.10*
|
0.97 ± 0.11*
|
|
Triángulo de Ward (g/cm2)
|
0.78 ± 0.1
|
0.84 ± 0.122
|
|
Antebrazo derecho:
|
|
|
|
Tercio distal (g/cm2)
|
0.66 ± 0.04
|
0.67 ± 0.03
|
|
Medio-distal (g/cm2)
|
0.57 ± 0.04
|
0.58 ± 0.03
|
|
Ultradistal (g/cm2)
|
0.45 ± 0.04
|
0.47 ± 0.04
|
|
Total (g/cm2)
|
0.57 ± 0.04
|
0.58 ± 0.03
|
|
| Diferencias
significativas, * p<0.05
|
La dieta de la población estudiada presentó una relación
Ca/P de 0.76 ± 0.21 y sólo un 13% de las mujeres presentaron una proporción
Ca/P superior a 1. Al considerar este parámetro en la evaluación de la DMO se
dividió a la población en función de que la relación Ca/P fuera superior o
inferior al percentil 50 (0.74) (Tabla 3). De las tres zonas del cuerpo
analizadas se observó una mayor influencia sobre la cadera, siendo mayor la
densidad ósea en el grupo con una relación Ca/P superior al percentil 50. Las
diferencias fueron significativas para el cuello femoral y el trocánter mayor
(p < 0.05). Además, se observó una asociación positiva entre este parámetro
y la DMO del cuello femoral (r = 0.2491; p< 0.05).
TABLA 3
Datos de densidad mineral ósea en la Columna Lumbar, Cadera y
Antebrazo Derecho en función de la relación Calcio/Fósforo (X ± DS)
|
|
Zonas del cuerpo
|
Ca/P < 0.74
n = 42
|
Ca/P ³ 0.74
n = 45
|
|
|
Columna Lumbar:
|
|
|
|
L2 (g/cm2)
|
0.99 ± 0.1
|
0.96 ± 0.122
|
|
L3 (g/cm2)
|
1.02 ± 0.11
|
1.00 ± 0.12
|
|
L4 (g/cm2)
|
1.03 ± 0.11
|
1.01 ± 0.12
|
|
L2-L4 (g/cm2)
|
1.01 ± 0.11
|
0.99 ± 0.12
|
|
Cadera derecha:
|
|
|
|
Cuello femoral (g/cm2)
|
0.85 ± 0.08**
|
0.90 ± 0.12**
|
|
Trocanter mayor (g/cm2)
|
0.65 ± 0.08*
|
0.70 ± 0.10*
|
|
Intertrocanterea femoral (g/cm2)
|
1.00 ± 0.10
|
1.05 ± 0.13
|
|
Cadera total (g/cm2)
|
0.89 ± 0.08
|
0.94 ± 0.12
|
|
Triángulo de Ward (g/cm2)
|
0.77 ± 0.12
|
0.81 ± 0.12
|
|
Antebrazo derecho:
|
|
|
|
Tercio distal (g/cm2)
|
0.66 ± 0.03
|
0.66 ± 0.04
|
|
Medio-distal (g/cm2)
|
0.57 ± 0.04
|
0.58 ± 0.04
|
|
Ultradistal (g/cm2)
|
0.45 ± 0.04
|
0.46 ± 0.04
|
|
Total (g/cm2)
|
0.56 ± 0.04
|
0.57 ± 0.04
|
|
| Diferencias
significativas, * p<0.05 ** p<0.01
|
Asimismo se valoró el comportamiento de la densidad ósea
entre las mujeres según el consumo de leche, queso y yogurt, encontrándose
asociación solo entre el consumo de raciones de leche y la DMO. Cuando se
realizó un análisis detallado al dividir a la población según su consumo
fuera inferior o superior a dos raciones de leche al día (Figura 1), se
encontraron valores superiores en todas las zonas de la cadera y el antebrazo
derecho, para el grupo con un mayor consumo de leche. Este incremento resultó
significativo en el cuello femoral (p<0.05), trocánter mayor (p<0.05),
intertrocantérea femoral (p<0.01) y cadera total (p<0.01).
FIGURA 1
Densidad mineral ósea de la región de la cadera
según el consumo de raciones de leche
 |
| Diferencias
significativas, *p<0,05 **p<0,01 |
DISCUSION
En muchas de las encuestas realizadas en España más de un 90% de la
población admite tomar leche diariamente (20,21). Estos resultados coinciden
con los de nuestro estudio donde un gran porcentaje de la población consume los
tres grupos básicos de productos lácteos y la totalidad ingiere leche. Sin
embargo, las cantidades no son suficientes en muchos casos para cumplir con las
recomendaciones de calcio.
Aunque el calcio se encuentra presente en diferentes
alimentos, solo la leche y los productos lácteos son lo suficientemente ricos
en este mineral como para mantener un equilibrio cálcico positivo, por lo que
estos alimentos juegan un importante papel en la dieta de cualquier persona y en
especial en la de mujeres jóvenes. De hecho en nuestra población más de la
mitad del calcio ingerido con la dieta proviene de productos lácteos.
La relación entre dieta y DMO, especialmente durante el
desarrollo del pico de masa ósea, no está completamente aclarada. Algunos
estudios de intervención muestran que consumos de calcio superiores a las IR
pueden incrementar la masa ósea en niños (22,23). En mujeres jóvenes no
existen estudios de intervención similares. Sin embargo, estudios
observacionales muestran una relación positiva entre la ingesta de calcio y la
DMO en radio y columna lumbar en mujeres durante la tercera década de la vida
(2). Si consideramos la ingesta de calcio de la dieta como el factor más
decisivo en la formación del hueso hemos observado correlaciones positivas
entre la ingesta de este mineral y la DMO en algunas regiones de la cadera.
Las ingestas recomendadas de calcio para la población española
en este grupo de edad fluctúan desde 800 mg/día (20 a 35 años) a 1000 mg/día
(18 a 20 años) (9). Estas recomendaciones difieren de las últimas RDA
(Recommended Dietary Allowances) publicadas (10) y de los valores sugeridos por
otros autores para lograr alcanzar un pico de masa ósea óptimo (2), donde para
estas edades las propuestas son superiores. Nuestros resultados (Tabla
2) avalan la conveniencia de conseguir aportes de calcio superiores a los
1000 mg/día, ya que en este grupo de edad se observó que ingestas mayores
favorecen la mineralización ósea en la región de la cadera. Sería
conveniente entonces revisar las ingestas recomendadas para la población española
en mujeres jóvenes.
Un exceso de fósforo en la dieta ha sido señalado como un
factor adverso para el desarrollo óseo (24 ), sin embargo, no es este nutriente
de manera individual quien determina la DMO. Los resultados de un estudio
transversal realizado a mujeres con edades entre los 18 y 31 años, mostraron
que la relación entre calcio, fósforo y DMO era compleja y el hecho de que
algunas relaciones entre parámetros dietéticos y de la masa ósea no fueran
lineales hizo necesaria la inclusión de la proporción Ca/P en los modelos
predictores (2). En nuestro estudio no se encontró ninguna asociación entre
ingesta de fósforo y DMO, pero sí se observó un incremento de la DMO en el
cuello femoral a medida que aumentaba la relación Ca/P (r =0.2491; p<
0.05), así como una DMO significativamente superior en la cadera en el grupo de
mujeres con una proporción Ca/P superior al percentil 50 (0.74) (Tabla
2).
Teegarden y col. también han indicado que con ingestas
superiores a los 800 mg/día de calcio los mayores valores de DMO se observaron
con ingestas de fósforo menores a los 1000 mg/día (2). En nuestro estudio la
ingesta de fósforo supera en 1,5 veces la ingesta recomendada, lo que puede
constituir un factor de riesgo en aquellas mujeres con bajas ingestas de calcio,
ya que este tipo de dietas provocan un incremento de la paratohormona sérica
(25), lo que podría implicar un incremento de la resorción ósea y por tanto
una aceleración de la pérdida de masa ósea (26).
Aunque la ingesta de proteínas en el colectivo estudiado
superó ampliamente las Ingestas Recomendadas, en la valoración densitométrica
no se apreció que la ingesta de este macronutriente afectara los parámetros de
mineralización ósea. De hecho, los grupos con mayor DMO (ingesta de calcio
mayor de 1000 mg/día y cociente Ca/P mayor de 0.74), presentaban una mayor
ingesta de proteínas. Diversos estudios han constatado el efecto negativo de la
alta ingesta de proteínas sobre la DMO (27, 28); sin embargo, también se ha señalado
que si la ingesta no supone más de un 20-22% de la energía total de la dieta o
la ingesta de calcio no es baja, no afecta el balance del calcio (29). En
nuestro estudio, las proteínas aportaron un 16.3 ± 2.8 % de la energía total
de la dieta.
El sodio, es también un factor nutricional importante que
influye en las pérdidas urinarias de calcio. Sin embargo, los estudios que
relacionan la ingesta de sodio y masa ósea en humanos no son concluyentes
(30-32). En este sentido, en nuestro estudio no se encontró asociación entre
la ingesta de sodio proveniente de los alimentos y la DMO en ninguna de las
zonas del cuerpo analizadas. De manera similar a lo observado para las proteínas,
la mayor ingesta de sodio correspondió a los grupos de mayor DMO (ingesta de
calcio mayor de 1000 mg/día y cociente Ca/P mayor de 0.74). Es probable que la
falta de asociación este dada por el hecho de que las mujeres que consumían más
sodio también eran las que presentaban mayor ingesta de calcio (r = 0.2918: p<
0.01), minimizándose el efecto del sodio al contrarrestarse las pérdidas
urinarias. No obstante, con los resultados obtenidos no se puede hacer una
valoración real de la influencia del sodio, pues no se cuantificó el sodio
proveniente de la sal.
El grupo de la leche y los productos lácteos es
especialmente rico en calcio, por ello la ingesta de lácteos facilita la
cobertura de las recomendaciones. Además la biodisponibilidad del calcio
procedente de los lácteos es relativamente alta, su porcentaje de absorción se
sitúa entre el 20 y el 45% (33).
Diversos estudios que evalúan los diferentes productos lácteos,
encuentran a la leche como el más beneficioso para la salud ósea (34,35),
aunque el yogurt también ha mostrado efectos favorables (36). En nuestro
estudio hemos encontrado una asociación significativa entre consumo de leche y
DMO en algunos sitios de la cadera, que no se constata para otros productos lácteos;
quizás por consumirse en menor cantidad (como en el caso del yogur) o por su
alto contenido en proteínas, sodio y vitamina A que reduce la biodisponibilidad
del calcio en el caso de los quesos (37).
Es importante señalar que la cadera fue la zona del cuerpo
que más se afectó ante diferentes ingestas de calcio, fósforo y leche. Este
efecto probablemente sea debido al alto contenido de hueso trabecular de esta
zona del cuerpo. Diversos estudios señalan que este tipo de hueso es el de
mayor actividad metabólica y donde ocurre en mayor proporción el proceso de
remodelación (38).
CONCLUSIONES
Como conclusión general puede señalarse que un mayor consumo de calcio está
relacionado con una densidad mineral ósea superior en la región de la cadera,
región cuyas fracturas están asociadas a una mayor morbi-mortalidad. Por otra
parte, la ingesta de calcio de la población estudiada es claramente mejorable y
las ingestas recomendadas óptimas para la salud del hueso quizá deban ser
replanteadas. Además una mayor relación Ca/P favorece la mineralización ósea
y se debe reconocer a la leche, dentro de los productos lácteos, como un
alimento con gran influencia en la mejora del estado óseo.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a los Lic. Mª Carmen Lozano Estevan, Laura Bermejo López, Addi
Rhode Navarro Cruz, Lilliam Marín Arias y José Miguel Perea Sánchez, del
Departamento de Nutrición y Bromatología I, de la Facultad de Farmacia de la
Universidad Complutense de Madrid que colaboraron en el desarrollo de este
trabajo.
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Recibido: 21/05/2003 Aceptado: 22/03/2004
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