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Trabajos de Investigación
La Mini Encuesta Nutricional del Anciano en la práctica de un Servicio hospitalario de Geriatría: Introducción, validación y características operacionales
Magdalena Cuyac Lantigua, Sergio Santana Porbén Escuela de Medicina de La Habana, Hospital Clínico-Quirúrgico “Hermanos Ameijeiras”. Ciudad Habana, Cuba
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RESUMEN La Mini Encuesta Nutricional del Anciano en la práctica de un Servicio hospitalario de Geriatría: Introducción, validación y características operacionales Se presentan los resultados de la administración de la Mini Encuesta Nutricional del Anciano (MNA) a 197 pacientes (Mujeres: 62.5%; Edades entre 60 – 75 años: 55.4%; Mayores de 85 años: 9.7%; Blancos: 73.7%) que ingresaron consecutivamente en el Servicio de Geriatría del Hospital Clínico-Quirúrgico “Hermanos Ameijeiras” (La Habana, Cuba). El 69.6% de los pacientes tenía entre 2 – 7 problemas de salud concurrentes. Predominaron las neoplasias y los procesos linfoproliferativos (22.8%), las afecciones del corazón y los vasos sanguíneos (15.7%), y las infecciones (12.2%). El estado de los indicadores nutricionales antropométricos y bioquímicos fue como sigue: Indice de Masa Corporal < 21 kg.m2: 30.9%; Circunferencia del Brazo < 22 cm: 19.3%; Circunferencia de la Pantorrilla < 31 cm: 42.6%; Albúmina < 35 g.L-1: 20.3%. El 68.5% de los pacientes recibió puntajes < 24 después de administrada la MNA. Es de notar que el 19.3% de los encuestados estaba desnutrido al recibir puntajes < 17. Los puntajes < 24 se concentraron en: Afecciones neurológicas (80.0%), Neoplasias y procesos linfo-proliferativos (77.8%), Corazón y vasos sanguíneos (74.2%), Enfermedades gastrointestinales (70.6%), Infecciones (69.7%), Diabetes mellitus (66.7%). Los pacientes con los puntajes nutricionales más bajos presentaron los valores más bajos de los indicadores antropométricos y bioquímicos. El puntaje nutricional fue independiente del sexo del enfermo, color de la piel o el número de problemas de salud concurrentes. La edad no influyó en el puntaje nutricional, pero se observaron puntajes más bajos entre los pacientes más ancianos. El puntaje asignado mediante la MNA coincidió en un 80.0% con el diagnóstico nutricional hecho independientemente mediante indicadores bioquímicos y antropométricos, utilizados por separado o combinados. El envejecimiento de la población cubana, unido a una geriatrización de las áreas hospitalarias, obligan a considerar el estado nutricional del paciente mayor de 60 años de edad como un predictor importante del éxito de la intervención médico-quirúrgica y de la calidad de la asistencia médica.
Palabras clave: Mini Encuesta Nutricional, MNA, desnutrición, geriatría, composición corporal, envejecimiento, anciano.
SUMMARY The Mini Nutritional Assessment of the elderly in the practice of a hospital geriatrics service: inception, validation and operational characteristics The results of the administration of the Mini Nutritional Assessment (MNA) of the Elderly to 197 patients (Women: 62.5%; Ages between 60 – 75 years: 55.4%; Older than 85 years: 9.7%; Whites: 73.7%) consecutively admitted to the Geriatrics Service of the “Hermanos Ameijeiras” Hospital (La Habana, Cuba) are presented. Sixty-nine percent of the patients had between 2 – 7 concurrent health problems. Neoplasms and lymphoproliferative processes (22.8%), heart and blood vessels diseases (15.7%), and infections (12.2%) were prevalent. The state of nutritional anthropometric and biochemical markers was as follows: Body Mass Index < 21 kg.m-2: 30.9%; Mid-arm Circumference < 22 cm: 19.3%; Leg Circumference < 31 cm: 42.6%; Serum Albumin < 35 g.L-1: 20.3%. Sixty-eight percent of the patients received scores < 24 after administering the MNA. It is to be noticed that 19.3% of the patients was malnourished after receiving scores < 17. MNA scores < 24 were concentrated in: Neurological disorders (80.0%), Neoplasms and lymphoproliferative processes (77.8%), heart and blood vessels diseases (74.2%), gastrointestinal disorders (70.6%), infections (69.7%), Diabetes mellitus (66.7%). Patients with the lowest scores also exhibited the lowest values of anthropometric and biochemical markers. MNA score was independent from the patient’s sex, skin colour, or number of concurrent health problems. Age had not any influence upon MNA score, although lower scores were observed among the oldest patients. MNA scoring was 80.0% coincident with nutritional diagnosis independently done with anthropometric and biochemical markers used either separately or combined. Aging of the Cuban population, along with increased proportions of elder patients in hospital areas should lead to consider the nutritional status of patients older than 60 years as an important predictor of the success of medical interventions and the quality of medical assistance.
Key words: Mini Nutritional Assessment, MNA, malnutrition, geriatrics, body composition, aging, elder.
INTRODUCCION
Las relaciones entre el envejecimiento, la
enfermedad y el estado nutricional pueden ser complejas e incluso redundantes.
En la Figura 1 se muestra un modelo para interpretar estas relaciones. El
envejecimiento incrementa el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer, la
diabetes mellitus, la cardioesclerosis, e incluso la falla crónica de órganos
(1-3). El envejecimiento también trae consigo la senescencia del sistema
inmune, y con ello, una susceptibilidad aumentada a la infección (4-6). Una
fragilidad aumentada resultante de la concurrencia de varios problemas de salud
puede afectar, a su vez, la autonomía y la actividad física del enfermo (7).
La polimedicación propia del tratamiento farmacológico de varios problemas de
salud concurrentes en el anciano puede conducir a alteraciones profundas del
sabor y el paladar, y con ello, inapetencia, anorexia y rechazo a los alimentos
(1-3). Todos estos factores, actuando coaligadamente o por separado, pueden
afectar el tamaño y la integridad de los compartimientos corporales, y
desencadenar la desnutrición. Una vez instalada, la desnutrición se convierte
en causa importante de descompensación de las enfermedades crónicas del
paciente, y de fracasos terapéuticos (8). Se cierra así un círculo vicioso
que puede ser muy difícil de quebrar.
La desnutrición energético-nutrimental (DEN) puede afectar entre el 21.5 –
75.0% de los ancianos hospitalizados. Estos estimados se han obtenido después
del empleo de diferentes indicadores y reglas de clasificación (1) (9-13). La
profusión de estimados de frecuencias de trastornos nutricionales, indicadores,
herramientas diagnósticas y reglas de clasificación puede convertirse en un
obstáculo para la comprensión del alcance y magnitud del fenómeno
epidemiológico que representa la desnutrición en la ancianidad.
La Mini Encuesta Nutricional del Anciano (MNA): una herramienta de
evaluación clínica del estado nutricional del sujeto mayor de 60 años, ha
sido propuesta como de elección para la realización de estudios
epidemiológicos en diferentes escenarios clínico-quirúrgicos, en base a sus
excelentes características operacionales (14). La MNA asigna el paciente a una
categoría nutricional según el puntaje recibido en sus 4 componentes:
Mediciones antropométricas, Evaluación Global del estilo de vida del paciente
(incluida la medicación y la autonomía), Encuesta sobre hábitos dietéticos y
alimentarios, y Evaluación de la autopercepción de la salud y el estado
nutricional (14). Se espera que pacientes con mejor (peor) estado nutricional
reciban puntajes altos (bajos). Aquellos que reciban puntajes intermedios se
asumirán como en "Riesgo de Desnutrición". En cualquier caso, el
objetivo final de la MNA sería evaluar el riesgo del anciano de desnutrirse, a
fin de iniciar una intervención nutrimental temprana (14).
En virtud de todo lo anterior, el Servicio de Geriatría del Hospital
Clínico-Quirúrgico «Hermanos Ameijeiras», actuando de conjunto con el Grupo
hospitalario de Apoyo Nutricional (GAN), decidió incluir la MNA como parte de
la evaluación integral del anciano. En este artículo se describe la
introducción de la MNA en la práctica del Servicio, y la evaluación de las
características operacionales de esta herramienta. En un trabajo acompañante
se muestran las frecuencias de desnutrición estimadas después de aplicar la
MNA en 3 escenarios diferentes [15].
MATERIALES Y METODOS
Redacción de un procedimiento normalizado de operación. Se redactó un
Procedimiento Normalizado de Operación (PNO) con las instrucciones para el
correcto rellenado de la MNA (15), según las provisiones del Sistema de
Documentación y Registros del Programa de Intervención Alimentaria,
Nutrimental y Metabólica (PRINUMA) del Grupo hospitalario de Apoyo Nutricional
(16). Adicionalmente, se redactaron otros sendos procedimientos para los
diagnósticos de demencia (17) y depresión (18,19), respectivamente. Durante la
redacción de los documentos mencionados anteriormente se incluyeron los
comentarios y sugerencias de los especialistas del Servicio de Geriatría del
hospital de pertenencia de los autores. En todo momento se respetó el formato
propuesto por los desarrolladores de la MNA (14).
Serie de estudio. La MNA se aplicó a 197 pacientes que ingresaron
consecutivamente en el Servicio de Geriatría entre junio de 1999 y junio del
2000 y cumplieron los criterios siguientes: tener 60 años o más de edad;
presentar, en el momento del examen clínico realizado en la Consulta Externa
del Servicio, un problema de salud que recomendara su ingreso para estudio
ulterior y/o tratamiento; consentir en participar en el estudio luego de haber
sido adecuadamente informado; estar apto físicamente para ser tallado, pesado y
medido; y estar apto intelectualmente para colaborar con el equipo investigador
en el rellenado de la MNA. En caso de demencia grado I ó II, la información
necesaria fue acopiada a través de un familiar cercano o proveedor de cuidados
y afectos. Se excluyeron del estudio aquellos enfermos menores de 60 años de
edad, en los que no fue posible la obtención de la Talla y el Peso, o que se
negaron a participar, o que se presentaron con una demencia Grado III, o alguna
otra afectación que le impidiera cooperar con el interrogatorio y el examen
físico.
Consentimiento informado. Durante la evaluación integral realizada
en la Consulta Externa del Servicio de Geriatría de la institución, el
paciente fue informado de la existencia de la MNA, de la función que cumplía,
y de la posibilidad de recibir una evaluación de su estado nutricional como
valor agregado de los correspondientes exámenes paraclínicos indispensables en
estos casos, si accedía a participar en el estudio. En todo momento se le
aclaró de lo inofensivo del examen previsto, y de la confidencialidad de los
datos que quedaran anotados en el formulario de la MNA.
Procedimientos. Una vez ingresado el paciente, se ejecutaron las acciones
siguientes: Interrogatorio y Examen físico exhaustivos; Evaluación
clínico-geriátrica general según la Carpeta Metodológica del Servicio de
Geriatría; Rellenado de la Historia Clínica del Paciente con los datos
obtenidos; y Establecimiento de la lista de los problemas de salud del anciano.
La Estatura (cm), el Peso (kg) y la Circunferencia del Brazo (CB, cm) se
obtuvieron de cada paciente siguiendo las normas recomendadas por el Grupo de
Apoyo Nutricional (GAN) de la institución (20). El procedimiento redactado a
este fin reúne las normas prescritas por el Departamento de Antropometría del
Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (La Habana, Cuba), a partir
de las recomendaciones del Programa Biológico Internacional (21, 22).
El Indice de Masa Corporal (IMC, kg.m-2) se calculó según la fórmula avanzada
previamente (20). La Circunferencia de la Pantorrilla (CP, cm) se midió según
las prescripciones de los autores de la MNA (14). La Albúmina sérica (Alb,
g.L-1) se determinó en muestras de sangre venosa obtenidas por punción
antecubital mediante la reacción del verde-bromocresol, tal y como se conduce
en el Servicio de Laboratorio Clínico de la institución de pertenencia de los
autores. Los resultados obtenidos se dicotomizaron según los siguientes puntos
de corte: Alb: 35 g.L-1 (22); IMC: 21 kg.m-2 (14) CB: 22 cm (14); CP: 31 cm
(14).
El estado nutricional se estableció
mediante las siguientes reglas de clasificación:

El paciente fue denotado como Desnutrido
si el valor corriente del indicador era menor que el punto de corte prescrito.
Las reglas de clasificación 1 – 4 se utilizaron como "reglas de
oro" para la estimación de las características operacionales de la MNA.
Rellenado de la MNA. A los pacientes se les rellenó la MNA en su totalidad,
siguiendo el PNO redactado a tal propósito (15). La presencia de desnutrición
en el paciente se estableció ante el puntaje calculado después de completada
la MNA: > 24.0: Bien nutrido; Entre 17.0 – 23.5: Riesgo de Desnutrición; y
< 17.0: Desnutrido.
Análisis estadístico-matemático y presentación de los resultados. Se
creó una base de datos en Access ‘2000 (Microsoft, Redmont, Virginia, EEUU)
con los datos personales, demográficos y clínicos del paciente, los valores de
las variables antropométricas y bioquímicas, los puntajes obtenidos en cada
ítem de la MNA, y el puntaje MNA acumulado.
Los resultados de las variables cuantitativas se describieron mediante medidas
de tendencia central y de dispersión. Los resultados de las variables
cualitativas se agruparon por categorías de clasificación. La edad del
paciente fue categorizada como sigue: Entre 60 – 75 años de edad; entre 76
– 85 años; y mayores de 85 años. Las categorías individualizadas se
expresaron como porcentajes del tamaño de la muestra.
Se construyeron intervalos de confianza al 100(1 – a)
de los estimados de las proporciones muestrales mediante los algoritmos
descritos previamente (24). Se evaluó la asociación entre el puntaje acumulado
de la MNA y las variables demográficas y clínicas mediante pruebas
estadísticas basadas en la distribución ji-cuadrado (25). Se evaluó la
existencia de diferencias significativas entre subgrupos de pacientes mediante
pruebas estadísticas apropiadas para 2 o más medias poblacionales, según
fuera el caso (25). Se utilizó un nivel de significación del 5% (25).
La capacidad de la MNA para discriminar a los pacientes categorizados
independientemente mediante las reglas de clasificación 1-4 se evaluó mediante
curvas ROC (del inglés "Receiver-Operating Characteristics":
Características Operacionales del Receptor) (26). Los estimados de Sensibilidad
y Especificidad de la MNA se obtuvieron para el punto de corte de la herramienta
mediante las fórmulas generales:

Las reglas de clasificación 1-4 se
emplearon indistintamente como "Regla-De-Oro". Un valor de la
"Regla-De-Oro" de 1 designa a un paciente categorizado
independientemente como desnutrido.
El área AUC bajo la curva ROC (AUC del inglés "Area Under the
Curve") se calculó mediante algoritmos redactados en Visual Basic para
Excel 7.0 (Microsoft, Redmont, Virginia, EEUU), de acuerdo con las
recomendaciones expuestas previamente (27,28). Valores del AUC entre 0.700 –
0.900 se corresponden con una buena exactitud diagnóstica (29).
RESULTADOS
El 55.4% de los pacientes participantes en el estudio tenía entre 60 – 75
años de edad (Tabla 2) . El 62.5% eran mujeres. Predominaron los sujetos
de piel blanca. El 59.5% de los sujetos tenía entre 2 y 4 problemas de salud
concurrentes. El 50.7% de los diagnósticos se repartió como sigue: Neoplasias
y procesos linfoproliferativos (22.8%); Corazón y vasos sanguíneos (15.7%); y
Enfermedades infecciosas (12.2%).
TABLA 1
Prevalencia de la Desnutrición Energético-Nutrimental entre enfermos
hospitalizados mayores de 60 años. No se espera de esta lista que sea
exhaustiva |
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| Leyendas: CB:
Circunferencia del Brazo; CTL: Conteo Total de Linfocitos; IMC: Indice
de Masa Corporal; p#: percentil de la población de referencia. |
TABLA 2
Características demográficas y clínicas de los pacientes de la serie
de estudio. Se muestran el número de pacientes y (entre corchetes) el
porcentaje que representa respecto del tamaño de la serie |
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La categoría Misceláneas de diagnóstico principal se creó con un grupo heterogéneo de pacientes con diagnósticos tan disímiles como Hernia inguinal, Cataratas y Anemia ferripriva.
Tamaño de la serie: 197.
Fuente: Serie de estudio. Servicio de Geriatría. Hospital Clínico-Quirúrgico «Hermanos Ameijeiras». |
El 68.5% (IC 95%: 62.0 – 75.0%) de los
pacientes recibieron puntajes de la MNA < 24. Los pacientes con los puntajes
nutricionales más bajos se caracterizaron por trastornos del apetito (81.6%),
importante pérdida reciente de peso (89.4%), pérdida de la autonomía (71.1%),
presencia de una enfermedad o estrés sicológico agudo reciente (57.9%), Indice
de Masa Corporal disminuído (63.1%), Polimedicación (63.1%), presencia de
escaras de decúbito, úlceras varicosas, u otras lesiones cutáneas (28.9%),
ingresos insuficientes de líquidos (21.1%), dificultades para alimentarse por
sí mismo (42.1%), incapacidad de reconocerse como Bien Nutridos (63.2%),
incapacidad para reconocerse como de un estado de salud conservado (55.3%),
valores disminuídos de la Circunferencia del Brazo (47.4%), y cifras reducidas
de la Circunferencia de la Pantorrilla (89.5%). No se observaron diferencias
estadísticas entre los pacientes asignados a cualquiera de las 3 categorías
nutricionales posibles respecto de los ítems Frecuencias de las comidas,
Marcadores selectos de consumo de proteínas, y Consumo de Frutas y Vegetales
(datos no mostrados).
La frecuencia de desnutrición estimada
mediante la MNA fue mayor que la observada con las reglas de clasificación
empleadas en este estudio: Regla 1: (Alb < 35): 20.3% (IC 95%: 14.7 –
25.9%); Regla 2: (IMC < 21): 30.9% IC 95%: 18.2 – 43.6%); Regla 3: (IMC
< 21 y/o CB < 22 y/o CP < 31): 46.7% (IC 95%: 39.7 – 53.7%); y Regla
4: (IMC < 21 y/o CB < 22 y/o CP < 31 y/o Alb < 35): 51.2% (IC 95%:
44.2 – 58.2%).
El puntaje de la MNA fue independiente de
las variables demográficas del estudio (Tabla 3). Sin embargo, debe destacarse
la débil asociación observada entre el puntaje nutricional y la edad del
paciente: el 89.5% de los pacientes mayores de 85 años recibió puntajes <
24, en contraste con el 50.6% de aquellos con edades entre 60 – 75 años (p =
0.0540).
Los puntajes de la MNA < 24 se
concentraron en 6 enfermedades, a saber: Afecciones neurológicas (80.0%),
Neoplasias y procesos linfo-proliferativos (77.8%), Corazón y vasos sanguíneos
(74.2%), Enfermedades gastrointestinales (70.6%), Infecciones (69.7%), Diabetes
mellitus (66.7%) (Tabla 3). No se pudo demostrar una asociación entre el
puntaje nutricional y el número de problemas de salud concurrentes en el
enfermo.
TABLA 3
Relación entre el puntaje nutricional y las variables demográficas y
clínicas del estudio. Para cada casilla se muestran el número de
pacientes y (entre corchetes) el porcentaje que representa respecto del
estrato correspondiente de la variable |
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Tamaño de la serie: 197.
Fuente: Serie de estudio. Servicio de Geriatría. Hospital Clínico-Quirúrgico “Hermanos Ameijeiras”. |
TABLA 4
Características antropométricas y bioquímicas de los pacientes de la
serie de estudio, segregadas según el puntaje de la MNA y el sexo del
paciente. Resultados observados en los hombres. Se presentan la media y
el error estándar de la media, junto con la mediana y el rango de
valores observados (entre corchetes) |
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a p < 0.05
Tamaño de la serie: 197.
Fuente: Serie de estudio. Servicio de Geriatría. Hospital Clínico-Quirúrgico “Hermanos Ameijeiras”. |
La Tabla 4 presenta la relación entre los
valores de las variables antropométricas y bioquímicas recogidas en el
encuestado y el estado nutricional categorizado mediante el puntaje de la MNA.
Para cada sexo, se demostró una dependencia entre el estado nutricional y el
resultado de la variable en cuestión: los pacientes con puntajes < 24.0
presentaron valores significativamente disminuidos del Peso actual, IMC, CB, CP,
y la Albúmina sérica, en comparación con los pacientes con puntajes ³
24.0.
La sensibilidad diagnóstica de la MNA fue mayor del 85.0% frente a cualquiera
de las reglas de clasificación del estado nutricional del anciano: 0.900 (vs.
Regla 1); 0.951 (vs. Regla 2); 0.891 (vs. Regla 3); y 0.871 (vs. Regla 4),
respectivamente. La especificidad diagnóstica de la herramienta se incrementó
a medida que se incluían en la regla de clasificación indicadores
nutricionales tradicionales: 0.363 (vs. Regla 1); 0.433 (vs. Regla 2); 0.486
(vs. Regla 3); y 0.500 (vs. Regla 4), respectivamente.
Finalmente, la Figura 2 muestra las curvas ROC generadas después de comparar la
capacidad discriminatoria de la MNA frente a las 4 reglas construidas para la
categorización independiente del estado nutricional del anciano. La capacidad
discriminatoria de la MNA fue mayor del 80.0%, independientemente de la
"Regla-De-Oro" empleada. Debe destacarse la exactitud superior
alcanzada por la MNA frente al IMC (AUC = 0.857; p < 0.05), la regla
antropométrica de clasificación (AUC = 0.833; p < 0.05) y la regla mixta de
clasificación (AUC = 0.825; p < 0.05), respectivamente. Sin embargo, no se
comprobaron diferencias estadísticamente significativas entre los estimados de
las áreas de las 4 curvas.
FIGURA 1
Modelo para la interpretación de la instalación de la desnutrición
energético-nutrimental en la población anciana hospitalizada |
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FIGURA 2
Curvas ROC generadas de la comparación de la MNA con las reglas de
clasificación 1- 4 construidas para la categorización independiente
del estado nutricional del anciano |
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DISCUSION
El presente artículo presenta los resultados de
un ejercicio de evaluación de la validez convergente de la MNA conducido en el
Servicio de Geriatría del hospital de pertenencia de los autores para responder
a la pregunta siguiente: ¿La MNA puede sustituir a las herramientas
tradicionales de evaluación del estado nutricional del anciano hospitalizado?,
o lo que es lo mismo, pero dicho de otra manera: ¿La información que devuelve
la MNA es tan útil como la obtenida después de reunir e interpretar diferentes
indicadores nutricionales supuestamente objetivos?
La introducción de una herramienta diagnóstica en el dominio asistencial de la
actividad médica plantea retos metodológicos. Aun cuando las características
operacionales de la herramienta que se quiere introducir hayan sido documentadas
por los diseñadores/propulsores, deben existir las naturales reservas acerca de
la utilidad diagnóstica en un nuevo entorno de aplicación, y en poblaciones
que difieren entre sí, sino genéticamente, al menos fenotípicamente (39).
La validación estadístico-matemática de la MNA, tal y como se aplicó en el
Servicio de Geriatría de la institución de pertenencia de los autores, se
realizó según lineamientos avanzados previamente (31-33). Sin embargo, este
trabajo se distingue de los consultados por cuanto las características
operacionales de la herramienta se estimaron mediante curvas ROC (26,27,29),
solución que no es muy frecuente en estos ejercicios.
La MNA se aplicó a una muestra homogénea demográficamente, compuesta
mayoritariamente de mujeres de piel blanca, y con edades entre 60 – 75 años
de edad. Las características de la muestra empleada en este ejercicio de
validación, podrían explicar la independencia del puntaje de la MNA respecto
de las variables demográficas del estudio. Hay que hacer notar que se
observaron puntajes nutricionales menores entre los enfermos con edades
avanzadas, aunque la asociación entre estas 2 variables fue débil, si se juzga
el grado de significación estadística (p = 0.0540).
Por otro lado, los valores promedio de los indicadores nutricionales
recolectados en los pacientes de la serie de estudio se encontraban dentro de
los intervalos biológicos de referencia, lo que pudiera implicar a priori
que la muestra presente se distinguió por un estado nutricional preservado (o
por lo menos, no deteriorado). Fue reconfortante entonces comprobar que los
resultados de la MNA convergieron (esto es, coincidieron) con los obtenidos
mediante indicadores nutricionales tradicionales: los puntajes nutricionales
más bajos se observaron entre los enfermos de cualquier sexo con valores
disminuidos del Peso Actual, el IMC, las circunferencias de los segmentos
corporales, y la Albúmina sérica.
Sin embargo, los integrantes de la muestra difirieron entre sí respecto del
problema principal de salud que determinó el ingreso hospitalario: 194
pacientes se distribuyeron en 11 problemas principales de salud diferentes.
(Casi) el 60.0% de los encuestados se presentaron en el momento del ingreso con
2 – 4 problemas de salud concurrentes. Contrario a lo que podría suponerse de
las implicaciones de esta "heterogeneidad" diagnóstica de la serie de
estudio, el puntaje de la MNA se asoció con la categoría del problema
principal de salud: más de la mitad de los enfermos en 8 problemas principales
de salud (que reunían cerca del 80.0% de la serie de estudio) recibió puntajes
nutricionales < 24.
¿Cómo reconciliar este hallazgo con los anteriores? Es plausible que el curso
de la enfermedad de base de los pacientes incluidos en cualquiera de estas 8
categorías diagnósticas sea tal que, si no ha ocasionado ya un deterioro de
los indicadores nutricionales objetivos, al menos ha colocado al anciano en
riesgo incrementado de desnutrirse. También pudiera ocurrir que estas
categorías diagnósticas concentren aquellos ancianos con los puntajes
nutricionales más bajos, los que, coincidentemente, muestran signos de
depleción de los compartimientos corporales, al exhibir valores disminuidos del
Peso actual y las circunferencias de los segmentos corporales, en lo que sería
una muestra más de la validez convergente de la MNA.
Otros investigadores han reportado resultados similares a los apuntados en este
artículo. Los ancianos octogenarios recibieron los puntajes nutricionales más
bajos entre todos los encuestados en el Servicio de Medicina Interna de un
hospital público de la provincia española de Murcia (34). De la misma manera,
los pacientes aquejados de enfermedades crónicas, o con deterioro mental
avanzado, también fueron denotados como Desnutridos/En riesgo de estarlo (35).
Los bajos puntajes nutricionales se asociaron fuertemente con cifras disminuidas
de las variables antropométricas y bioquímicas empleadas en el diagnóstico
independiente de los trastornos nutricionales (34,35).
La validez convergente de la MNA se evaluó también de la capacidad de la
herramienta de discriminar sujetos categorizados nutricionalmente mediante otras
reglas de clasificación aplicadas independientemente. La MNA identificó
correctamente como "Desnutrido/En riesgo de estarlo" a más del 85.0%
de los enfermos categorizados independientemente como tales. Las tasas mayores
de sensibilidad diagnóstica se observaron con el uso de reglas univariadas de
clasificación que empleaban la Albúmina sérica (90.0%) o el IMC (95.0%).
Estos estimados de sensibilidad son comparables con los apuntados en la
literatura internacional (36,37).
Aunque la MNA se distinguió por su baja especificidad (apenas del 50.0% frente
a una regla mixta de clasificación), este resultado podría anticiparse de la
heterogeneidad clínica de la serie de estudio y la repercusión del
diagnóstico primario de salud sobre el puntaje nutricional, la aplicación de
la MNA en un ámbito hospitalario en el que son atendidos y tratados enfermos
por descompensación/actividad de los problemas de salud que difieren en su
etiopatogenia y fisiopatología, la afectación de las reglas de clasificación
empleadas en este estudio por factores no-nutricionales como la sarcopenia (38),
y el diseño de una herramienta orientada primariamente a la identificación de
sujetos en riesgo de desnutrirse (14,39). Se debe hacer notar que la MNA incluye
en su cuerpo ítems orientados a identificar situaciones de riesgo de desarrollo
de trastornos nutricionales. Este elemento particular de diseño de la
herramienta pudiera explicar las diferencias observadas entre la tasa de
desnutrición estimada mediante la MNA, y las obtenidas del uso de las reglas de
clasificación presentadas en este trabajo. Resultó interesante observar que 3
ítems de la MNA, v.g., Frecuencias de las comidas, Marcadores selectos de
consumo de proteínas, y Consumo de Frutas y Vegetales, fallaron en identificar
subgrupos de encuestados que diferían entre sí por el puntaje nutricional
total.
La inespecificidad de la MNA y la ambigüedad de algunos de los ítems de la
herramienta han justificado el diseño de formas abreviadas de la encuesta que
retienen los elementos que redundan en una mayor capacidad discriminante
(40,41). Se ha comprobado que la calificación nutricional del anciano es
esencialmente independiente de la versión (abreviada/original) de la MNA que se
utilice (37,39,42).
No obstante las deficiencias del desempeño de la MNA apuntadas anteriormente,
es probable que el comportamiento de esta encuesta, tal y como se ha observado
después de la aplicación de la misma en el Servicio de Geriatría, sea el
verdadero: los estimados optimistas de las características operacionales de la
herramienta anotados en la literatura consultada pueden corresponderse más con
los resultados propios de la curva de aprendizaje de la herramienta, la fase de
validación o de la aplicación en entornos no hospitalarios. Esto no quiere
decir que el comportamiento actual de la MNA no pueda ser mejorado. La creación
de un PNO y el entrenamiento de los equipos básicos de trabajo locales en la
administración de la herramienta pudieran ser las vías para el mejoramiento de
las características operacionales de la MNA, en particular, la especificidad
diagnóstica.
CONCLUSIONES
La MNA fue una herramienta útil en el diagnóstico del estado nutricional
del anciano por la sencillez, economía y facilidad de aplicación
(características deseables en un entorno cada día más presionado por la
demanda asistencial y las exigencias de los cuerpos administrativos, reguladores
y auditores), y la reunión en un cuerpo único de indicadores clásicos de
afectación de los compartimientos corporales como el IMC y la CB, junto con
otros factores de riesgo de desarrollo de desnutrición como los Trastornos de
la masticación y la deglución, Pérdida reciente de peso, Presencia de
demencia/Depresión, Enfermedad/Estrés psicológico reciente, Hábitos
dietéticos, y la Autonomía en la alimentación. De acuerdo con las curvas ROC
construidas (donde el área bajo la curva representa un estimado de la exactitud
de la discriminación), fue mucho más probable que, de dos pacientes extraídos
arbitraria e independientemente de sendas poblaciones categorizadas
nutricionalmente mediante otras reglas de clasificación, aquel proveniente de
la población de Desnutridos reciba un puntaje menor de 24.0 que el extraído de
la población de Bien Nutridos. La exactitud diagnóstica demostrada de la MNA
permitió su extensión hacia otros escenarios de la actuación geriátrica, tal
y como se describe en un segundo artículo que acompañará a este trabajo.
AGRADECIMIENTOS
Dr. Yves Guigoz (Suiza), por suministrar los modelos de los formularios de
la MNA empleados en este estudio y el Manual de Usuario para su rellenado, así
como parte de la bibliografía utilizada para la redacción de este artículo.
IN MEMORIAM
Dra. Silvia Lombillo Sierra (1948 – 2004†). Fundadora del Servicio de
Geriatría del Hospital Clínico-Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras" (La
Habana), y Directora del mismo hasta su fallecimiento. Los autores reconocen el
interés demostrado y el apoyo brindado por la Dra. Lombillo Sierra para la
realización de este trabajo.
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Recibido: 06/05/2007 Aceptado: 05/09/2007
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