https://doi.org/10.37527/2023.73.S1
1Universidad de Chile, Santiago, 2Universidad Libre de Berlín, Berlín, Alemania.
Introducción: La estructura alimentaria doméstica da cuenta de conductas y dinámicas del hogar. En Chile, la estructura tradicional incluye desayuno, almuerzo y once/comida. Los cambios en la oferta, publicidad y procesamiento de los alimentos, así como el presupuesto, rol de las mujeres, y aumento de electrodomésticos, son variables que han provocado transformaciones, que poco conocemos, en la compra, preparación y consumo de alimentos, y también en las dinámicas de comensalidad y estructura alimentaria. Objetivos: El objetivo fue caracterizar las estructuras alimentarias del entorno doméstico en Chile para contribuir a la pertinencia de las políticas públicas. Métodos: Investigación cualitativa, entrevistas semiestructuradas basadas en una matriz de cultura alimentaria validada (Franch, et al 2012). Las entrevistas se aplicaron a la persona responsable de la alimentación en 24 hogares de nivel socioeconómico bajo, con al menos un menor de 6 años. El trabajo de campo se realizó durante el confinamiento por COVID-19 (2020-2021). Resultados: Las personas encargadas de la alimentación resultaron ser todas mujeres entre 28 y 61 años. La ingesta consciente y estructurada en Chile sigue compuesta por desayuno, almuerzo, y once/comida, en horarios y espacios definidos. Emergen dos tipos de ingesta desestructurada; las ingestas que llamamos “secundarias” correspondientes a un consumo de mañana y tarde, compuesta por fruta, cereal, lácteos o café; y las ingestas que llamamos “accesorias” invisibles, consideradas excepcionales/esporádicas, escapando del registro consiente, que no tienen tiempos ni espacios específicos, pero que son hipercalóricas y de alimentos ultraprocesados. Conclusiones: Los patrones de conducta alimentaria desestructurados, invisibles para individuos, equipos de salud y gestores de políticas, pueden ser parte de las causas de los altos índices de sobrepeso/obesidad en nuestra población y constituyen un fuerte obstáculo para el éxito de intervenciones alimentario-nutricionales. Estas instancias desregularizadas son escasamente abordadas en programas y recomendaciones en salud pública.
Palabras clave: estructura alimentaria, consumo desestructurado, ingesta, entorno doméstico.